El conflicto en Irán podría hacer que el IPC supere el 3% antes del verano
El centro de análisis Funcas estima una reducción de dos décimas en el crecimiento del PIB español si la contienda se limita a tres meses
El Índice de Precios al Consumo podría elevarse por encima del 3% de aquí al verano como consecuencia directa del conflicto en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, según las estimaciones publicadas este viernes por Funcas. El centro de análisis económico ha advertido además de que el Producto Interior Bruto crecería dos décimas menos este año respecto a las previsiones iniciales, siempre bajo el supuesto de que la contienda se limite a un periodo de tres meses.
El documento elaborado por Funcas analiza el impacto en la economía española del inicio de los ataques a Irán y del cierre prácticamente total del estrecho de Ormuz, una vía marítima estratégica por la que transita la quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos. Este escenario ha provocado un tensionamiento abrupto de los precios energéticos, amenazando con desencadenar una espiral inflacionaria similar a la vivida tras el inicio de la guerra en Ucrania.
No obstante, el informe recoge varios factores que sugieren que, en esta ocasión, la contienda podría estar acotada en el tiempo y que su severidad sería moderada para la capacidad de producción de hidrocarburos de la región. En el escenario central contemplado por los expertos, con un conflicto de tres meses de duración, el IPC alcanzaría su máximo cerca del verano antes de iniciar un retroceso que lo acercaría al 2,5% previsto inicialmente para finales de año.
Según el análisis de Funcas, el encarecimiento de los productos energéticos se traslada a la cesta de la compra de forma directa e inmediata. Este impacto se produce principalmente a través de dos vías: el incremento en los precios de los combustibles y el aumento del coste de la electricidad. Además, supone un incremento significativo en los costes de producción que serían trasladados a lo largo de toda la cadena productiva hasta alcanzar al consumidor final.
Los expertos del centro de análisis destacan que el encarecimiento en la cesta de la compra retraería el avance del consumo privado, que actualmente constituye el principal motor de crecimiento económico en el corto plazo. Las exportaciones también se verían perjudicadas por el impacto negativo sobre la actividad económica en el resto de países, lo que reduciría la demanda internacional de productos españoles.
Otra vía de transmisión relevante sería el sector turístico, que se resentiría del encarecimiento de los viajes en avión y del impacto general de la inflación sobre la capacidad adquisitiva de los visitantes extranjeros. Sin embargo, este efecto negativo podría verse parcialmente compensado por el aumento del atractivo de España frente a otros destinos competidores cercanos a Oriente Próximo, que podrían ser percibidos como más inseguros por los turistas internacionales.
Impacto sobre la inversión empresarial y el crecimiento económico
La inversión empresarial constituye otra posible vía de transmisión de los efectos del conflicto. Funcas señala que muchas decisiones de inversión podrían paralizarse o posponerse como resultado directo de la incertidumbre generada por la situación geopolítica. Este freno en los planes de inversión empresarial añadiría un lastre adicional al crecimiento económico español durante este periodo.
La suma de todos estos efectos, teniendo en cuenta también un pequeño efecto compensatorio por el menor crecimiento de las importaciones, podría restar al PIB unas dos décimas de crecimiento en 2026. Los autores del informe consideran que este impacto sería relativamente limitado en comparación con otras crisis energéticas recientes.
No obstante, Funcas ha alertado de que si la contienda se prolongara por más tiempo, o si se destruyeran instalaciones e infraestructuras clave dando lugar a disrupciones importantes en los flujos de productos energéticos, el escenario económico sería significativamente más negativo. En ese caso, tanto el impacto inflacionario como el freno al crecimiento serían sustancialmente mayores.
Evolución de los precios del combustible y la electricidad
De acuerdo con los datos recopilados por Funcas, repostar combustible cuesta ya 10 céntimos más que la semana pasada, una variación que todavía se considera limitada pero que podría ampliarse si persiste la tensión en los mercados energéticos. Este incremento afecta tanto a la gasolina como al gasóleo de automoción.
En cuanto al sector eléctrico, el precio voluntario para el pequeño consumidor de electricidad se sitúa en lo que va de mes un 13% por encima de la media del mes pasado. Sin embargo, aún no se puede determinar con certeza si este incremento se debe exclusivamente a las fluctuaciones recientes de los mercados internacionales, o si influyen otros factores como las condiciones climatológicas. Los analistas observan, en todo caso, una correlación significativa entre la variación del precio del gas y el PVPC.
De manera general, el incremento del precio del petróleo impacta en el IPC a través de su efecto sobre el precio de los combustibles para automoción. Por su parte, el precio del gas natural, tomando como mercado de referencia el Mibgas, repercute en dos componentes fundamentales del índice de precios: el gas natural para uso doméstico y la generación de electricidad.
Correlaciones históricas entre precios energéticos e inflación
Teniendo en cuenta las correlaciones históricas registradas en periodos anteriores, se puede estimar que un incremento del 10% del precio del petróleo añade aproximadamente una décima al IPC general. De igual manera, una subida del 10% del precio del gas natural redunda en una subida del índice de precios de magnitud similar, lo que evidencia la sensibilidad de la economía española a las fluctuaciones de los mercados energéticos internacionales.
Estas correlaciones permiten a los analistas elaborar proyecciones relativamente precisas sobre el impacto inflacionario de las crisis energéticas, aunque siempre existen factores adicionales que pueden modular estos efectos, como las políticas gubernamentales de contención de precios o los cambios en los patrones de consumo de los hogares.
Colchones disponibles para amortiguar el cierre del estrecho de Ormuz
Desde Funcas señalan que la economía mundial dispone de colchones para aguantar el cierre del estrecho de Ormuz durante un tiempo limitado. Entre estos mecanismos de amortiguación destacan el volumen de hidrocarburos almacenados en los países importadores y la disponibilidad de capacidad productiva rápidamente movilizable en países productores alejados de la zona de conflicto.
Estos factores permiten amortiguar los efectos de una interrupción transitoria del abastecimiento energético. Sin embargo, una conflagración prolongada agotaría esos colchones y entrañaría una desorganización significativa de la cadena productiva global, con importantes consecuencias sobre los precios, como ya sucedió durante la guerra de Ucrania. La capacidad de resistencia del sistema económico mundial tiene, por tanto, límites temporales claros.
Factores que apuntan a un conflicto acotado en el tiempo
Los expertos de Funcas han identificado varios argumentos que sugieren que, en esta ocasión, la contienda estará acotada en el tiempo. En primer lugar, el arsenal militar de Irán se ha visto fuertemente debilitado por la magnitud de los ataques recibidos, si bien todavía dispone de una importante reserva de drones con una capacidad de destrucción significativa y un bajo coste de producción, cercano a los 30.000 dólares por unidad.
En segundo lugar, es probable que el apoyo de la ciudadanía norteamericana vaya disminuyendo a medida que se prolonga el conflicto y su impacto se percibe en el día a día de los hogares.
A ello se añade el impacto presupuestario de la guerra para Estados Unidos, como lo evidencia el hecho de que cada misil utilizado para interceptar un dron iraní costaría cerca de 4 millones de dólares. Esta desproporción económica entre el coste de los sistemas defensivos y el de los dispositivos atacantes plantea interrogantes sobre la sostenibilidad financiera de una intervención prolongada.
¿Por qué es tan importante el estrecho de Ormuz?
El estrecho de Ormuz es una vía marítima estratégica situada entre el golfo Pérsico y el golfo de Omán, a través de la cual transita aproximadamente la quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos. Su anchura mínima es de apenas 39 kilómetros, lo que lo convierte en uno de los puntos de tránsito más vulnerables del comercio energético global.
Por este estrecho pasan diariamente millones de barriles de petróleo procedentes de países productores como Arabia Saudí, Iraq, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait e Irán. Cualquier interrupción significativa del tráfico marítimo en esta zona tiene repercusiones inmediatas en los mercados energéticos mundiales y, por extensión, en las economías de los países importadores como España.
¿Cómo afecta el precio del petróleo a la economía española?
España es un país altamente dependiente de las importaciones energéticas, lo que hace que las variaciones en el precio del petróleo tengan un impacto directo y significativo sobre su economía. El encarecimiento del crudo se traslada inmediatamente a los precios de los combustibles, afectando tanto al transporte de mercancías como a la movilidad de los ciudadanos.
Además, el incremento de los costes energéticos se transmite a través de toda la cadena productiva, elevando los precios de producción en sectores industriales, agrícolas y de servicios. Este efecto cascada termina repercutiendo en el consumidor final, reduciendo su capacidad adquisitiva y, potencialmente, frenando el consumo privado, que representa aproximadamente el 60% del PIB español.
¿Qué sucedería si el conflicto se prolonga más allá de tres meses?
Si la situación geopolítica en Oriente Próximo se prolongara más allá del escenario central de tres meses contemplado por Funcas, las consecuencias para la economía española serían sustancialmente más graves. El agotamiento de las reservas estratégicas de hidrocarburos y la destrucción de infraestructuras productivas en la región provocarían disrupciones severas en el suministro energético global.
En este escenario adverso, la inflación podría alcanzar niveles significativamente superiores al 3% y mantenerse elevada durante un periodo más prolongado. El impacto sobre el crecimiento económico también sería más pronunciado, pudiendo superar ampliamente las dos décimas de reducción del PIB estimadas en el escenario base. La inversión empresarial se paralizaría en mayor medida y el consumo de los hogares se retraería de forma más acusada ante la pérdida de poder adquisitivo.
También te puede interesar
Lo último