Pablo Antonio Fernández: "El mundo está igual de majara que antes"
Catedrático de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales
EL SABER Y EL PENSAR. Pablo Antonio Fernández (Benaoján, Málaga, 1955) enseña su sabiduría y hace pensar al alumnado como catedrático emérito de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Universidad de Sevilla. Además, es miembro de la Academia de la Diplomacia del Reino de España y ha publicado 30 llbros, seis en inglés, y más de 160 estudios sobre su materia.
Pregunta.–¿El mundo está hoy más loco o siempre ha estado tarumba?
Respuesta.–Igual de majara que antes. En los años 30 los periodistas atacaban a la Sociedad de Naciones, cuyo mejor tributo fue crear Naciones Unidas. Pasa igual hoy, muchos creen que hay organismos que no valen. No hemos cambiado tanto, salvo que somos la única generación que no hemos conocido la guerra, dato muy positivo.
P.–¿La política del niño más fuerte de la clase (Trump) nos aboca a la III Guerra Mundial?
R.–Tenemos todas las ratios que pueden terminar conduciendo a eso. Con el auge de la IA y las nuevas amenazas puede haber un error que la desencadene. Casi siempre las guerras las provocan errores.
P.–Voy cogiendo el cetme...
R.–El cetme ya no sirve mucho, pero sí.
P.–¿El viejo orden ha volado por los aires, como asevera el canadiense Carney?
R.–Tanto no, mantenemos las grandes estructuras, pero hay cambios sustanciales necesarios. Las costuras del traje del sistema ordenado en el 45 están muy viciadas. El problema es si los cambios los hace Trump o entre todos.
P.–Magnate y mangante se parecen. ¿Qué es Trump?
R.–Ambas. Es un comerciante, ni siquiera empresario. Es la miseria y grandeza de la democracia, los ciudadanos lo han querido y tienen la opción de no quererlo.
P.–¿Ucrania y Europa cederán ante Rusia?
R.–¿Espacios geográficos? No le quepa duda. Hay que procurar que haya garantías de seguridad y que Rusia no sea el ganador, ése será un buen acuerdo.
P.–¿Incluso para los ucranianos?
R.–Incluso, en su fuero interno tienen que comprender que aquello ha sido siempre Rusia.
P.–¿La UE ha llegado tarde y mal a la crisis global?
R.–No podía llegar porque no tenía competencias en esta materia. A veces me sorprendo de cómo se idean competencias para actuar, como con el comercio de vacunas y mascarillas en el coronavirus. Eso sucede ahora en seguridad.
P.–Borrell es pesimista.
R.–Un pesimista bien informado. La UE son 27 estados, con intereses de seguridad distintos y pactar es difícil. Lo esencial es que un núcleo tire, Alemania, Francia, Italia, Polonia, España... No sé por qué España está tan despegada.
P.–¿La OTAN tiene las horas contadas?
R.–No, aún tiene un marco competencial pero está tocada de muerte y habrá que modificarla.
P.–Trump se ha inventado la Junta de Paz...
R.–Hay muchos estados europeos que le han dicho no, también España. Por fin empezamos a ver un equilibrio en que no porque tú lo digas yo lo hago.
P.–¿Dinamarca venderá Groenlandia?
R.–Haría mal si se lo planteara. El acuerdo me parece muy razonable porque nos interesa que el escudo del Ártico lo maneje EEUU, dado que no somos capaces. Y me parece bien que lo haya hecho a través de la OTAN.
P.–Fue titular de una cátedra Jean Monnet. Lo raro hoy es que no haya una cátedra Viktor Orban. ¿Por qué tantos europeos odian a Europa?
R.–No hay tantos, pero para nosotros siempre ha sido muy totémico esto de la Unión Europea; nos ha venido muy bien, pero ahora somos pagadores y esto genera problemas.
P.–Tendemos a confundir el Derecho Comunitario con un infierno de furia reguladora y... quizás tengamos razón.
R.–En parte, hay que justificar los salarios de cientos de funcionarios de Bruselas. En este marco, todo lo que es negativo parece que de la UE, a diferencia de cuando éramos receptores. Eso quizás levante cierto sentimiento antiUE.
P.–Qué dice un experto. ¿Lo de Gaza es genocidio?
R.–¿Es peor un genocidio que crímenes contra la humanidad? Son igualmente graves. Lo único que el Derecho establece es que en el genocidio tiene que haber intencionalidad. Ésa duda la tengo. Hay crímenes contra la humanidad, sin duda.
P.–¿Venezuela ha pasado de Guatemala a Guatepeor o vive las últimas horas del chavismo?
R.–Hace tiempo que el chavismo está de capa caída y creo que están esperando a ver cómo consiguen el dinero suficiente para tener una vida cómoda.
P.–Trump ha violado el Derecho Internacional, secuestrado a Maduro y puesto al mando a Delcy.
R.–El Derecho Internacional se incumple, igual que cualquiera: me salto un semáforo en rojo y no me pilla la Policía, pero podría. A nivel internacional igual. El Derecho está vivo, gracias a Dios.
P.–¿Qué dice de la política exterior de Sánchez?
R.–No hay política exterior de Estado porque el Parlamento es esencial y aquí parece que no tenemos.
P.–¿Es el líder mundial que vende la Moncloa o el cero a la izquierda que dice la oposición?
R.–Ni una ni otra. Tiene algún predicamento en el ámbito socialista...
P.–Se posicionó pronto con Gaza, sus desplantes a Trump ante la genuflexión de Europa...
R.–Sí, y eso le da cierta credibilidad, pero tiene tantos frentes abiertos... Es una pena porque los presidentes en sus últimos periodos se centran en las relaciones internacionales.
P.–Tiene 70 años, está en forma y, con suerte, dará clases dos cursos más como catedrático emérito. ¿Puede la Universidad permitirse el lujo de prescindir de gente como usted?
R.–Es evidente que lo hace y le da igual. Es tristísimo que con capacidad y voluntad no podamos seguir; no dando clases sino en otras labores, pero no.
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