Alto y claro
José Antonio Carrizosa
Una película de nazis en el telediario
Hubo sorpresa en Aragón: el PP aspiraba a incrementar sus escaños, y perdió dos. En cambio, no hubo sorpresa para Vox, que dobló, sus escaños y para el PSOE, hundido irremisiblemente. Todo indica que Aragón va hacia un Gobierno de coalición PP-Vox, aunque los caminos de la política son inescrutables.
Alberto Núñez Feijóo no acierta, y aunque es evidente que Pedro Sánchez es la mejor ayuda de Vox, el presidente del PP sigue demostrando que ni él ni su equipo conocen ni quieren conocer las fórmulas básicas de la estrategia política, la que debe tener en cuenta que lo anecdótico da y quita votos, y que Azcón apareciera con Vito Quiles como representante del periodismo valiente es inconcebible. Allá él, Azcón, con su visión del periodismo.
Feijóo es un buen gestor y lo demostró en Galicia, pero como dirigente de un partido sus fallos son evidentes. Y, lo más grave, no parece interesado en convertirse en un líder político empeñado en alcanzar el Gobierno y controlar el partido con dirigentes solventes y un proyecto riguroso.
Vox, sin embargo, ha encontrado la fórmula del éxito: no gestionar. No hacer nada, quedarse de brazos cruzados y salir a degüello contra PSOE y PP. Ha encontrado público afín en los dos sectores sociales que se sienten peor tratados por el Gobierno de Sánchez: los jóvenes, con sus problemas de vivienda y precariedad de salarios para los afortunados con trabajo, y la clase baja trabajadora.
En plena campaña electoral aragonesa, Sánchez ha aprobado la regulación de medio millón de inmigrantes o más. La identificación de la inmigración con la delincuencia y con la pérdida de empleo ha calado y la radicalidad de Vox ante la inmigración ha encontrado terreno abonado por Sánchez.
Hablemos de lo más importante a nivel nacional, del PSOE. Su resultado fue un fracaso sin paliativos. No hay excusa, y sólo tiene un culpable: Pedro Sánchez. Por sus decisiones, por la corrupción de su partido y de su Gobierno, por sus mentiras, su soberbia, por desaparecer cuando debe estar, por la insoportable presión fiscal, por su falta de empatía con la población, su falta de respeto a la Constitución y las leyes … y por haberse empecinado en presentar a una candidata de su cuerda a sabiendas de que no contaba con el apoyo del PSOEaragonés.
Pedro Sánchez envió a Pilar Alegría al matadero, como enviará también a Óscar López, María Jesús Montero y Diana Morant. Es implacable.
¿Qué va a pasar? Parece inevitable un Gobierno de PP y Vox, pero habrá que ver si quienes mandan en Vox pasan por ese aro. Sin gobernar les va mucho mejor que gobernando, no arriesgan nada. Pero puede ocurrir que esa estrategia pase factura: a los partidos se les exige responsabilidad, un programa sólido y demostración de que saben gestionar con éxito.
En Extremadura está haciendo todo lo posible para no gobernar con Guardiola y forzarla a nuevas elecciones, pero más les vale medir las consecuencias. Jugar permanentemente a la contra, sin asumir responsabilidades, tiene su riesgo. Sea Extremadura o Aragón.
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