Los agricultores de Jaén se levantan frente a la Unión Europea: "Nos están abocando a abandonar el campo"

El cambio de filosofía de la Política Agraria Común, además del recorte del 22%, la "excesiva" burocracia, y ahora el acuerdo de Mercosur, en estos momentos en "standby", ha llevado a nueva movilización del sector

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José Sánchez, Francisco Molina, Chari Anguita y Rafa Guzmán.
José Sánchez, Francisco Molina, Chari Anguita y Rafa Guzmán.

El campo jiennense mira con preocupación no solo el futuro, sino también su presente, un precio del aceite que no llega a los cinco euros deja a muchos agricultores, la gran mayoría de olivar tradicional sin cubrir costes, el cambio de filosofía de la Política Agraria Común (PAC), además del recorte del 22%, la "excesiva" burocracia, y ahora el acuerdo de Mercosur, en estos momentos en "standby", ha llevado a nueva movilización del sector. Piden no solo no dejar a sus pueblos morir y que la gente joven que se quiera poder dedicar al campo, pueda hacerlo, y sobrevivir.

Por ello, agricultores y ganaderos de la provincia de Jaén secundarán el próximo 29 de enero la protesta nacional convocada para denunciar la situación del sector primario, una movilización que en la capital jiennense se traducirá en una concentración a las 12.00 horas ante la Subdelegación del Gobierno. La convocatoria, impulsada en unidad de acción por Asaja, COAG, UPA y Cooperativas Agro-Alimentarias de Jaén, contará con la participación de tractores y todoterrenos procedentes de distintos municipios de la provincia.

Una de las voces que se unirán es la de José Sánchez, agricultor de la provincia. Para él, la PAC es uno de los principales detonantes de su participación en la protesta. Explica que las ayudas llegan cada vez más recortadas y con mayores exigencias administrativas, una situación que, asegura, se agrava en las explotaciones pequeñas y medianas. “La principal protesta en mi caso es la PAC, cada vez la tenemos más recortada”, señala, al tiempo que apunta a la burocracia como uno de los aspectos que más le afectan directamente.

La nueva PAC a partir de 2028 implica la fusión de los dos pilares (ayudas directas y desarrollo rural) en un único fondo, buscando simplificar el sistema, explicando organizaciones agrarias, que de esta forma cada país destinará a sus agricultores la cantidad de ayudas que considere oportunas.

Desde COAG Jaén, Francisco Elvira advierte de que el problema no es solo el recorte económico del 22% que también se aplica, sino el cambio de filosofía que deja de garantizar fondos directos para los agricultores profesionales y abre la puerta a una competencia desigual entre países europeos. A ello suma los riesgos del acuerdo con Mercosur, tanto para la ganadería como para el olivar, y la falta de aplicación real de las cláusulas de salvaguarda.

La pena de todo esto es que el que dicta las normal no sabe ni siquiera lo que es un terrón de tierra

A su lucha se une la de Chari Anguita: "El tema de la burocracia es tan excesiva que muchas veces tienes que pasar más tiempo arreglando papeles que yendo al campo, te piden documentación hasta para mover una piedra, no nos dejan trabajar, lo que queremos es trabajar y producir y nos están abocando a abandonarlo".

Además, critica duramente el acuerdo con Mercosur: "Allí, por ejemplo la mano de obrs mucho más barata, sin embargo aquí la mano de obra es cada vez más cara y el producto no nos lo pagan como se tiene que pagar. Está todo el doble de caro pero lo que recibimos es lo mismo. Todo ha subido: los fotisanitarios, el gasoy, la gasolina, el agua. Aquí, como es lógico tenemos que cumplir con las medidas fitosanitarias, tenemos muchos controles y allí no es igual y van a poder traer productos, exigir los mismos controles allí es imposible. La pena de todo esto es que el que dicta las normas no sabe ni siquiera lo que es un terrón de tierra y a los ganaderos les viene fatal por la competencia que allí hay con la ganadería".

Las consecuencias del cambio de la PAC

Sánchez subraya que cumplir con todos los trámites administrativos supone una carga añadida para el agricultor, que ve cómo sus márgenes se reducen mientras los costes no dejan de crecer. “Cada vez hay más recortes y cuesta trabajo salir adelante con todo lo que valen los productos”, afirma. A ello se suma una campaña complicada, en la que la rebaja de las ayudas se nota con mayor intensidad. “Este año, por ejemplo, no está siendo muy bueno y se nota bastante la rebaja”, explica.

El agricultor insiste en que el impacto de estos recortes no es igual para todos. “Cuando son 15 o 20 hectáreas, el que tiene poco lo notamos más”, señala, poniendo el acento en la desigualdad que generan las actuales políticas agrarias. En su caso, uno de los gastos que más penaliza la rentabilidad de la explotación es el riego, cuyo coste, asegura, llega a absorber gran parte de la ayuda. “El riego es un coste que se come la subvención”, resume.

Una visión que comparte Francisco Molina, también agricultor, aunque en su análisis va más allá del presupuesto y pone el foco en lo que considera un cambio estructural en la PAC. Para Molina, lo más grave no es solo la reducción de fondos, sino el “cambio de paradigma” que supone la eliminación del segundo pilar de la PAC, el destinado a las ayudas directas a los agricultores y a las inversiones para la mejora de las explotaciones.

Molina advierte de que, si se deja en manos de cada país de la Unión Europea decidir qué presupuesto invierte en estas ayudas, se estará “acabando con el mercado agrícola europeo”. Recuerda que cada Estado aportará una cantidad diferente y que, de este modo, el mercado común desaparecerá. “Es acabar con la PAC que lleva 50 años funcionando”, afirma, recordando que esta política se creó precisamente para garantizar un mercado único y ayudar al agricultor a mantener sus rentas.

Mercosur, y la "moneda de cambio"

El agricultor señala que la eliminación del segundo pilar, unido a una reducción del presupuesto, deja sin sentido las ayudas para el sector. “Si además le bajas el presupuesto no le va a servir a los agricultores para nada”, lamenta, al tiempo que alerta de las consecuencias que tendrá la desaparición de las inversiones destinadas a la modernización y mejora de las explotaciones.

En relación con el acuerdo comercial con Mercosur, Molina denuncia una falta de reciprocidad que considera injustificable. Recuerda que a los agricultores europeos se les exige cumplir estrictas medidas fitosanitarias y laborales, mientras se abre la puerta a productos procedentes de países que no ofrecen las mismas garantías. “No nos quejamos de que entren productos, lo que nos quejamos es de que la mitad de los países no tienen esa burocracia que nosotros tenemos”, explica.

Molina insiste en que el consumidor no va a fijarse en esas diferencias a la hora de comprar, lo que deja al agricultor europeo en una clara desventaja. “No tiene sentido entonces que nosotros cumplamos con todo”, concluye, poniendo de manifiesto el sentimiento de agravio que existe en el sector.

Las organizaciones agrarias respaldan estas reivindicaciones y alertan de que el acuerdo con Mercosur genera una competencia desleal que pone en riesgo a sectores clave de la provincia, como la ganadería, la apicultura, los cereales y el propio olivar. Desde Asaja, su portavoz y gerente, Luis Carlos Valero, califica este acuerdo como un “despropósito” de la Unión Europea y reclama al Gobierno español que ejerza su derecho de veto. En su opinión, hablar de los posibles beneficios del acuerdo para la agricultura y la ganadería es “una falacia”, ya que la competencia se dará en condiciones desiguales, con menores costes laborales y sanitarios en los países del Mercosur.

El portavoz de UPA Andalucía, Jesús Cózar, coincide en que la PAC sigue siendo el principal problema del sector, recordando que continúa sin resolverse la propuesta de reducción del 22% del presupuesto presentada por la Comisión Europea. Denuncia que el campo ha sido utilizado como moneda de cambio en acuerdos internacionales y reclama reciprocidad y controles efectivos en los acuerdos comerciales.

Desde la visión de los agricultores tampoco ven con buenos ojos el acuerdo de Mercosur, que está aún por ver si se materializa, para el olivarero Rafa Guzmán, están usando a la agricultura como "moneda de cambio", ya que a otros sectores si les beneficia este acuerdo, algo que en el campo ocurre todo lo contrario. "Hay sectores, como el vacuno, de cítrico, de cereales, que salen muy perjudicados. Lo que no puede ser es que a nosotros no exijan una serie de normas y luego los productos que vengan de fuera porque los controles que tiene de la UE son ridículos, y estamos envenenando a la gente con productos que entran".

Por su parte, el gerente de Cooperativas Agro-Alimentarias, Antonio Guzmán, alerta de la creciente desprotección del sector y defiende la necesidad de garantizar un futuro digno para los productores y para el medio rural. Denuncia la pérdida continuada de presupuesto de la PAC, la falta de relevo generacional, el incremento de los costes de producción y una burocracia que convierte al agricultor en gestor, y confía en que la movilización del 29 de enero sirva para que las administraciones “tomen nota” y atiendan las demandas del campo.

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