Más de un año con el informe de viabilidad de las Termas de Jabalcuz en el cajón
El documento técnico debía marcar el primer paso para la recuperación de este conjunto declarado Bien de Interés Cultural de Jaén
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El agua volvió a brotar con fuerza en Jabalcuz, llenando de vida las fuentes naturales que durante siglos dieron fama a este enclave, un espacio natural a escasos kilómetros del casco urbano de Jaén. Sin embargo, mientras la naturaleza hace su trabajo, la recuperación de las históricas Termas permanece estancada en los despachos. El estudio de viabilidad encargado por la Junta de Andalucía para la puesta en valor de las Termas de Jabalcuz y su entorno lleva desde diciembre de 2024 en manos de la Consejería de Sostenibilidad, Medio Ambiente y Agricultura sin que se conozcan avances.
Atravesando la A-3050, con la montaña de Jabalcuz de fondo, un vallado rojo protege lo que queda del edificio principal. Durante más de un siglo, cientos de personas descendían hasta este paraje para bañarse en unas aguas termales que afloran con rapidez tras recoger las lluvias del monte. Hoy, el inmueble se yergue como un esqueleto devorado por la vegetación salvaje, la pintura, antaño resplandeciente, deja paso al cemento visto y el letrero verde de “Termas de Jabalcuz” se difumina con el paso del tiempo, que cabe recordar es un Bien de Interés Cultural (BIC).
El documento técnico debía marcar el primer paso para la recuperación de este conjunto adscrito a la administración autonómica. Fuentes de la Junta de Andalucía consultadas por este periódico aseguran que, a día de hoy, “no hay novedades al respecto”. El estudio fue elaborado por la empresa Eduardo Duro Almazán, adjudicataria del contrato por 12.085 euros (IVA incluido), y entregado en tiempo y forma. Su redacción fue anunciada como una actuación “inminente” en julio de 2024 por el entonces consejero Ramón Fernández-Pacheco, tras reunirse con el también entonces alcalde de Jaén, Agustín González.
“Se trata de una de las reivindicaciones de los jiennenses y desde la Junta de Andalucía estaremos a la altura”, afirmó entonces el consejero, convencido del “potencial” de la zona. Sin embargo, casi un año después de aquel compromiso público y once meses después de la entrega del informe, la intervención sigue sin fecha ni hoja de ruta definida.
Un esqueleto entre la vegetación
Desde su abandono en 1979, solo en 2015 se acometió una intervención para asegurar la estructura y evitar su derrumbe. Este año se cumplen 47 años desde su cierre definitivo. La recuperación del enclave figuraba entre las 100+1 medidas pactadas entonces entre la corta coalición del Partido Popular y Jaén Merece Más en el Ayuntamiento. El proyecto contemplaba la implantación de un camping, la puesta en valor de la pared de escalada y las vías ferratas, así como la recuperación de jardines e infraestructuras comerciales y de servicios.
No obstante, el Ayuntamiento actual poco puede avanzar sin la implicación directa de la Junta, titular del inmueble desde que fuera declarado BIC en 2008. La falta de movimiento en torno al estudio de viabilidad frena cualquier planificación concreta.
Cuatro siglos de historia
La historia de las aguas termales de Jabalcuz se remonta al menos a finales del siglo XVI. La investigadora María Teresa López Arandia documenta un acta capitular de 1594 en la que el cabildo municipal solicita estudiar la construcción de unos baños. En 1600 ya se consignaban partidas económicas para la adquisición de terrenos, que serían de propiedad municipal hasta 1870.
El gran impulso llegaría en 1781, cuando el Ayuntamiento decidió unir el paraje con la ciudad mediante un camino carretero. Bajo la dirección de Fernando María del Prado, se amplían los baños y se construyen nuevas dependencias, consolidando el enclave como espacio de recreo y salud.
En 1870 el balneario salió a subasta pública y fue adjudicado al empresario Manuel Fernández Villalta. En 1884 se reformó el edificio principal de planta en U, mampostería y fachada con aplacado de piedra en la planta baja, configuración que en buena medida ha llegado hasta nuestros días. Su prestigio quedó refrendado en la Exposición Universal de Barcelona de 1888, donde sus aguas mineromedicinales obtuvieron la medalla de plata.
Las décadas de 1930 y 1940 marcaron su máximo esplendor, especialmente entre la burguesía provincial. Durante la Guerra Civil, el recinto acogió incluso una colonia escolar y una escuela rural. A partir de los años cincuenta comenzó un lento declive que culminó con su cierre en 1979 y su posterior venta por los herederos de la familia propietaria.
Desde entonces, la reivindicación para recuperar este símbolo de la ciudad ha sido constante. Hoy, con el agua brotando de nuevo y el informe técnico guardado desde hace 15 meses, la sensación entre muchos jiennenses es que la historia de las Termas jamás volverán a ser lo que fueron.
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