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Preocupación en Arquillos por el estado de la Casa Neogótica: en la lista roja de Hispania Nostra

Imponente. De ladrillo visto y con balcones de hierro forjado y labrado que dejan ver que hubo poder tras su construcción. Con una ubicación idílica y ahora en riesgo de desaparición. Todo eso lo reúne la Casa Neogótica de Arquillos, uno de los edificios más emblemáticos del municipio que ahora la asociación Hispania Nostra, dedicada a la conservación del patrimonio, ha incluido en su lista roja por su estado de abonado. “Presenta un estado de deterioro muy notorio. Aunque son diversos los desperfectos que presenta, una de las cuestiones más acuciantes es la cubierta del inmueble, que se está desmoronando”, apuntan desde la asociación.

Una situación que también vienen advirtiendo desde el ayuntamiento de la localidad y a la que han intentado poner remedio estableciendo un contacto con la propiedad. “Estábamos en conversaciones extraoficiales con la familia propietaria pero de la noche a la mañana dejaron de contestar”, explica a Jaén Hoy el alcalde, Miguel Ángel Manrique, que añade que llegaron a enviárseles varias cartas a las residencias que esta familia tiene en Madrid y en Linares.

Afirma además que parte de la familia defiende que la casa está “en buen estado” cuando un simple paseo por la plaza que la precede evidencia lo contrario. “Nosotros estamos abriendo todo tipo de posibilidades y no descartamos la vía judicial para poder actuar. Es un edificio al que le tenemos muchísimo cariño”, añade el primer edil del municipio, quien también lamenta que esta construcción de mediados del siglo XIX no haya sido declarada Bien de Interés Cultural.

Edificación de gran valor

La construcción de la Casa Neogótica de Arquillos se atribuye a León Moreno Gonín, personaje público de gran trascendencia en dicha centuria que llegó a ostentar el cargo de senador y al que se relaciona con la masonería en más de una ocasión. Esta vivienda de tres plantas se construyó con carácter recreativo, con el objeto de ser empleada para la celebración de reuniones, fiestas o para asistir a los espectáculos taurinos que tenían lugar en esa plaza. Posteriormente, durante la Segunda República fue reconvertida en escuela, aunque no habría de desempeñar esta función por largo tiempo, puesto que derrocado el gobierno republicano se rehabilitó para su uso como bar, popularmente conocido como ‘Peña’, que también contaba con habitaciones y servía de hospedería.

Según los expertos, esta edificación “constituye un ejemplo muy representativo de la arquitectura de su época, que encontraría en el arte medieval, especialmente en el gótico y el mudéjar, el modelo de belleza artística”. El elemento más representativo de la misma es la fachada, realizada en ladrillo rojo visto y la rejería de motivos vegetales de los balcones y ventanales, obra de Agustín de Quel, herrero de la localidad. En el interior se puede apreciar aún hoy en día la baranda y solería originales. De igual manera cabría destacar los arcos apuntados del nivel inferior o el complejo diseño de la puerta principal.

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