Uno de los castillos más antiguos de la provincia de Jaén que podría volver a la vida: "La idea es hacerlo visitable"
Se conoce que sus orígenes son visigodos aunque fueron los árabes quienes le dieron su máximo esplendor hasta que lo arrasó Fernando III el Santo
Despeñaperros, primer proyecto estatal para recuperar carreteras históricas: “Será un reclamo turístico importante”
Toya es una pequeña pedanía jiennense que reposa a orillas del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, dentro del término municipal de Peal de Becerro, que ha aportado no pocas sorpresas arqueológicas a la provincia de Jaén. La más importante sin duda fue la de la la Cámara Sepulcral Ibérica de Toya, donde se halló la célebre escultura de la Bicha de Toya, actualmente expuesta en el Museo Arqueológico Nacional. Pero no fue la única.
En este entorno, custodiado por la vega del Guadalquivir, también se encuentran los restos de un castillo cuyo origen se remonta al siglo V, a los tiempos de los visigodos; que ahora el consistorio pealeño quiere devolver a la vida. Tras décadas de deterioro, el Ayuntamiento de Peal de Becerro ha iniciado los trámites para impulsar su conservación y puesta en valor, con una primera visita técnica que marca el punto de partida para optar a fondos estatales del 2 % Cultural. La actuación supone un paso decisivo para preservar una fortificación que está catalogada como Bien de Interés Cultural (BIC).
El alcalde de Peal de Becerro, David Rodríguez, recibió en el propio castillo a técnicos del Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibérica, que han llevado a cabo una toma de datos inicial destinada a evaluar el estado del monumento y definir las actuaciones prioritarias de conservación. El objetivo de esta inspección es elaborar la documentación técnica necesaria para solicitar una intervención inmediata con cargo a las ayudas del 2 % Cultural, un programa estatal destinado a la recuperación del patrimonio histórico. En la visita también participó el arquitecto técnico municipal.
El propio alcalde pealeño explica a Jaén Hoy que este es un trabajo que viene de largo. "Llevamos desde hace seis años intentando hacernos con su propiedad, pero era de muchos herederos. Finalmente a través de un juzgado lo sacaron a subasta y un tercero se hizo con él, pero ejercimos el derecho de tanteo y ahora estamos a la espera de redactar la escritura, pero ya es nuestro", aclara David Rodríguez sobre la inversión de 10.000 euros que se ha realizado para recuperar parte del pasado de Peal de Becerro.
También argumenta que no dudaron en ponerse en contacto con los investigadores del Instituto de Arqueología Ibérica. "Conocen muy bien este terreno. Tanto la cámara sepulcral, como el yacimiento de Tugia como el propio castillo. Ahora ellos, de la mano del Ayuntamiento y un arquitecto especializado elaborarán el proyecto", declara el primer edil.
"El primer objetivo es protegerlo. Porque se encuentra en unas condiciones muy peligrosas. Se podrían seguir cayendo algunos de los sillares y rodar ladera abajo, al margen de lo arqueológico. El segundo paso será restaurar lo que se pueda. Para ello se harán unas excavaciones y ya nos han adelantado que podría ser uno de los más antiguos de la provincia, con un origen visigodo. Sabemos además que en su interior había un aljibe. Nos gustaría reconstruir lo que se pueda y hacerlo visitable, con una pasarela interior que sirva también de mirador", cuenta David Rodríguez sobre el esbozo de una idea que el trabajo de los investigadores irá perfilando. No oculta la ilusión que genera en el municipio el recuperar el único castillo que hay en territorio pealeño para sumar así a un ya rico catálogo patrimonial.
Un enclave con raíces ibéricas, romanas y medievales
Lo que hoy se conserva corresponde principalmente a los restos de una torre de planta cuadrada, de unos 11,5 metros de lado, construida con materiales reutilizados de época ibérica y romana. Los muros alcanzan más de dos metros de grosor, y aún se aprecian saeteras y huecos defensivos, además de restos de edificaciones anexas, una fuente y un aljibe, lo que apunta a un conjunto fortificado de mayor entidad.
Aunque la estructura visible corresponde a fases medievales, los estudios arqueológicos sitúan el origen del enclave en época ibérica, con posteriores transformaciones durante el periodo romano y andalusí. El geógrafo árabe Al-Idrisi ya citó el lugar en 1224 como Hisn Tuya, con importancia estratégica en la frontera de al-Ándalus.
Se sabe que el castillo fue arrasado por las tropas de Fernando III el Santo durante las campañas de conquista cristiana. Posteriormente, en 1231, el monarca donó las tierras de Toya al arzobispo de Toledo, integrándolas en el Adelantamiento de Cazorla. Durante décadas, el enclave cambió de manos entre musulmanes y cristianos hasta quedar definitivamente bajo dominio cristiano tras 1309.
Con el paso del tiempo, el castillo perdió su función militar y entró en un proceso de abandono que ha llegado hasta nuestros días, quedando reducido a los restos actuales.
El Castillo de Toya está protegido por el Decreto de 22 de abril de 1949, que ampara todos los castillos españoles, y por la Ley de Patrimonio Histórico Español. A pesar de esta protección, el monumento se encuentra en estado de ruina progresiva, lo que ha motivado la necesidad de una intervención urgente para frenar su deterioro. El acceso al enclave es libre y su entorno conserva un notable valor paisajístico, ligado a antiguas rutas de comunicación del Alto Guadalquivir.
Temas relacionados
No hay comentarios