Veintinueve familias desalojadas en Jaén por grietas en la calzada de la calle Unicef
Veintinueve familias tuvieron que abandonar sus casas mientras el Ayuntamiento apunta a la acumulación de agua por las obras
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Salieron del edificio con maletas, mochilas, bolsas improvisadas y sus mascotas. Fue cerca de las 23:30 horas de anoche cuando los vecinos de los bloques 1 y 3 de la calle Unicef de Jaén comenzaron a abandonar sus viviendas tras recibir la orden de desalojo preventivo del Ayuntamiento. La instrucción llegó después de días de incertidumbre y ante la evolución de las grietas que han ido apareciendo en la zona. En total, veinte familias del primer bloque y nueve del segundo tuvieron que dejar sus hogares como medida preventiva.
Hasta el lugar acudieron el alcalde de Jaén, Julio Millán, y la concejal de Urbanismo, África Colomo, para informar personalmente a los vecinos del desalojo y coordinar la salida. El Ayuntamiento puso a disposición vehículos y alojamiento para quienes lo necesitaran. Algunas familias se desplazaron hasta el Hotel HO y el Condestable Iranzo, donde pasarían la noche de forma temporal. Otras se dirigieron a casas de familiares o amigos en las que refugiarse mientras la situación se evalúa.
Las primeras grietas aparecieron el pasado día 3, según relató el presidente de uno de los bloques situados frente a la obra. Desde entonces, la preocupación había ido aumentando entre quienes viven en esta vía cuando se percataron de que cada vez las grietas eran más profundas, situada al final de la avenida de Andalucía y junto al IES Auringis, una zona de mucho tránsito tanto de residentes como de estudiantes y personal del centro educativo.
Las grietas surgieron justo encima de una excavación de grandes dimensiones realizada por una empresa privada para construir un bloque residencial de alrededor de 50 viviendas. Las fisuras comenzaron en la superficie de la calzada, pero la aparición progresiva de nuevas fracturas hicieron que los avisos de vecinos derivaran en la intervención de Bomberos, Policía Local y técnicos municipales. El tráfico fue cortado y se restringió el acceso a las cocheras cercanas, pidiendo a los residentes que aparcaran en la calle.
Además, también se procedio a interrupciones puntuales en el suministro de agua. Una vecina relató que el movimiento del terreno estaría afectó a la propia obra, donde algunas vigas se habrían torcido como consecuencia del desplazamiento de tierras. “El miedo es que pueda ocurrirle algo a los edificios que dan a la calle Unicef”, afirmaba, expresando la incertidumbre que se ha instalado en la zona.
La explicación técnica: el agua
Durante la noche del desalojo, el alcalde explicó que uno de los factores que habría provocado la aparición de las grietas es la acumulación de agua, retenida por el muro. Esa bolsa de agua terminó afectando al talud, generando movimientos en el terreno que derivaron en la deformación del asfalto y en el riesgo para los edificios más próximos. En las próximas horas se procederá a retirar esa agua a través de un pozo como una de las primeras medidas para intentar estabilizar la zona.
Desde el Ayuntamiento se insistió en que la intervención se realiza en una obra privada y que sería la empresa promotora la responsable de adoptar las actuaciones necesarias para corregir los efectos derivados de los trabajos, asegurar el vaciado y estabilizar el terreno. Los técnicos municipales seguirán visitando el área afectada para supervisar la evolución del suelo y de las edificaciones colindantes, y para garantizar que no se produzcan daños mayores.
Mientras tanto, la calle permanece cortada al tráfico, bajo vigilancia y pendiente de informes. Las familias desalojadas esperan novedades entre hoteles y casas de allegados. El resto del vecindario observa con preocupación la evolución del terreno, a la espera de que la extracción del agua y la estabilización surtan efecto.
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