Fernando Navarro: "Supersubmarina tiene algo mágico, un destello final que es único. La tragedia creó un significado nuevo"
El periodista y escritor desgrana en esta entrevista el proceso creativo de la obra dedicada al grupo baezano
El jueves participa en “Jaén por las letras”, un encuentro con autores que organiza Jaén Hoy y promueve la Diputación Provincial de Jaén
La nostalgia por la música que sonó en momentos pasados es el recuerdo irremediable de la vida que queremos volver a vivir. De forma involuntaria te transportas de nuevo a ese lugar. Con Supersubmarina era fácil vibrar, sentir, crear historias en sus conciertos y canciones. En tan solo unos segundos el 16 de agosto de 2016 se creó un profundo silencio, por el que sus fans volvían a ese anhelo y nostalgia con una esperanza que nunca se agotó. Ese profundo silencio solo fue capaz de romperlo desde la calidez que deshace el hielo, Fernando Navarro, el periodista y escritor de Algo que sirva como luz. Antes de sentarse frente al público en Jaén atiende a Jaén Hoy y abre la puerta a la historia de Chino (Jose), Pope, Jaime y Juanca, la banda indie de cuatro amigos de Baeza que transformó la vida de varias generaciones y que, en pleno éxito, vio truncado su camino por un devastador accidente de tráfico.
Desde la distancia, el periodista y escritor relata cómo la banda nació de la amistad en su pueblo, tocando en la Semana Santa y haciendo botellones como otros adolescentes, sin imaginar que sus canciones llegarían a llenar recintos como el Wizink Center o la Riviera. La fuerza de la banda radica en esa unión casi inconsciente, en ese amor por la música que se convirtió en un impulso irrenunciable y en la materia con la que él construyó Algo que sirva como luz, un libro que no solo narra tragedia y superación, sino también la forma en que la música se convierte en una estrella que atraviesa vidas, un brillo fugaz.
En la conversación telefónica, entre el ajetreo diario del trabajo, Navarro recuerda cómo el cariño de los seguidores de Supersubmarina se convirtió en un latido constante, un haz de luz que sostenía a la banda mientras se refugiaba en silencio y se recuperaba. La historia que comparte el periodista no solo habla de las secuelas del accidente, sino de la energía recíproca entre la banda y su público, sus "bichos", colas de más de mil personas, lágrimas de quienes aún sienten la música como salvación porque las canciones nunca mueren, y la certeza de que la palabra luz que da título al libro resume años de esperanza, resiliencia y emoción compartida.
La entrevista, antesala del coloquio enmarcado en el ciclo “Jaén por las letras” que se celebrará el próximo jueves 29 de enero y tendrá lugar en el Centro Cultural Baños Árabes de Jaén, a las 18:00 horas. Bajo el título “Algo que sirva como luz”, la jornada permitirá un diálogo entre Fernando Navarro y el director de Jaén Hoy, José Manuel Serrano, para profundizar en las claves de un libro que ha emocionado a los lectores y con una buena acogida de la crítica.
Pregunta.Han pasado casi dos años desde la publicación de Algo que sirva como luz. Ahora que todo está más reposado, ¿cómo mira con perspectiva el éxito que ha tenido el libro? ¿Es algo que se podía llegar a esperar?
Respuesta.El éxito tan descomunal que tuvo no lo esperaba. Nos pilló de sorpresa a todos: la banda, su entorno y a mí. El éxito empezó antes incluso de que saliera publicado. Se agotaron las reservas online en menos de una semana, hubo tres ediciones, colas tremendas el primer día de venta… En Madrid se agotó en la Casa del Libro de Gran Vía y en otras librerías. Incluso algunos libreros decidieron adelantar la salida dos días. Eso ya fue sorprendente. Tampoco imaginaba que la repercusión fuera a ser tan larga y tan amplia en un sentido emocional y humano. Yo nunca miré el libro en términos económicos ni comerciales. Me interesaba la historia en términos humanos, la posibilidad de que llegara a la gente y devolviera cariño a la banda después de tanto silencio y tanta tragedia. Sí pensaba que podía ser una historia que ayudara, que sirviera como “luz”, como dice el título tomado de la canción de Supersubmarina, pero no imaginé que sucederían tantas cosas alrededor. Confiaba en la fuerza de la historia y en su dimensión humana, de resiliencia y superación. Pero no imaginé la magnitud del cariño recibido. Después de dos años de ferias del libro, dos ferias de Madrid, Sant Jordi y presentaciones por toda España, ha sido espectacular lo que hemos recibido de lectores que la han vivido de forma muy profunda y que les ha ayudado en sus propias vidas.
P.Me imagino que ahora lo vive de otra manera, quizá siendo más consciente de todo lo que ha pasado.
R. Sí. Después de dos años es una historia asentada en la memoria colectiva de un público que no es solo el de Supersubmarina, sino también el del mundo de la música y gente que quizá no se había acercado a la banda en su momento. Ahora siento que ya se conoce y que la labor del libro se ha cumplido, la causa del libro ha sido honrada. Eso era lo que más me importaba. Estoy orgulloso y tranquilo, con el deseo cumplido e incluso superadas mis expectativas. Y siendo sincero, ahora estoy pensando en el futuro. Como hacen los músicos, los escritores o cualquier persona con vocación, no puedes quedarte en un éxito. Tienes que seguir avanzando, mejorando, buscando otras historias, otros libros que tienes dentro. Después de escalar ese Everest y contemplar el paisaje, ahora estoy buscando otra montaña a la que subir como periodista y escritor.
P.Algo que tiene el libro, y que no siempre se consigue, es que emociona incluso a gente que no escuchaba a la banda. ¿Cómo se muestra el dolor respetándolo? ¿Cómo se marca ese límite?
R. No sé si hay un método o una hoja de ruta para eso. En mi caso intenté ser honesto con la verdad real de la historia, con todos los problemas que implicaba para los cuatro miembros de la banda y también para sus madres, padres, hermanos, hermanas, parejas y el entorno. Había un sufrimiento real. Y yo tenía que ser fiel a esa verdad, no podía ocultarla de cara a la historia ni a los lectores, que iban a querer saber qué sucedió. Quien me dio esa facilidad fueron ellos. Me dieron un acceso privilegiado al fondo de esa verdad. La expusieron de manera muy honesta, muy humana y de una forma que casi no se ve hoy. En el mundo de la música y de la cultura en general se intenta ocultar lo más doloroso, las sombras o los recovecos emocionales que pueden poner a uno en evidencia. Aquí fue todo lo contrario. Yo recibí esa responsabilidad como un privilegio, un don que había que mantener de la forma más bonita posible. Para redactarlo me sentí alumbrado por ellos, su confianza me daba fuerza para saber cómo hacerlo. ¿El método? Escribir con la mano en el corazón, con humanidad, lejos del sensacionalismo y del morbo, lejos del chismorreo o de la necesidad de impactar. Tener una ética clara sobre cómo escribir y sobre el papel que tenía que cumplir esa historia.
P.Ellos han dicho que el proceso del libro les transformó y les permitió reconectarse como banda. ¿A usted le ha cambiado la vida también?
R.Sí. Sentí que me estaba cambiando mientras lo escribía. Era un libro con una responsabilidad muy grande y yo me estaba adentrando en una dimensión nueva como periodista y escritor. Tenía una historia con una verdad tan potente que me exigía una fuerza y una dedicación enormes. Además, tuve que tirar del proyecto en todo momento, porque al principio el proyecto no existía y ni siquiera ellos lo veían claro. Durante mucho tiempo se guiaron por mi ímpetu y mi tesón hacia la historia. Una vez publicado, me cambió a nivel profesional, en el ámbito periodístico y literario en España lo he notado de forma evidente. Pero lo más importante es el otro cambio, el que queda cuando todo lo demás se desvanece, el tipo de periodista y de persona que quiero ser. La historia que me confiaron me reivindicó en ciertos valores que hay que defender y que ahora mismo son más valiosos que nunca, una ética de trabajo y de visión de la vida en tiempos de mucho ruido, polarización, enfrentamiento e incluso cierta ignorancia atrevida a la que parece que todo le vale. Este libro me ha hecho más fuerte y siento que me ha cambiado para siempre.
P.Ha dicho que se enfrentó a sus miedos y a sus obsesiones. ¿Cuál fue su mayor obsesión en estos tres años?
R.La primera fue estar a la altura de la historia, de la tragedia que vivieron los cuatro y todas las personas alrededor. Era una tragedia con muchas capas y con un dolor que seguía latente, incluso meses antes de publicarse el libro. Ese dolor seguirá con ellos siempre, aunque lo transformen. Además de eso, quería hacer el mejor libro posible. Nunca pensé en si era sanador o psicólogo, ni después de publicarlo. Me planteé escribir un libro periodístico bien escrito, sin adverbios de más, con ritmo, con narración. Lo planteé como cualquier escritor plantea un libro y como yo planteo cada artículo. Luego llegaron otras obsesiones y etapas propias de la escritura, atascos con el tono, con la trama, con la ordenación de capítulos, cómo arrancar, cómo continuar, cómo construir los personajes. En este libro había muchos personajes y me costó más de lo que pensaba, pero fue un reto maravilloso.
P.Ellos se abrieron con usted por completo y le dieron libertad. ¿Hay algo de esta historia que se haya guardado para usted?
R. Lo que me guardo es intangible. En mi profesión he entrevistado a muchísimos músicos españoles y extranjeros, desde Bruce Springsteen o Patti Smith a Dave Grohl; en España a Rosalía, Bunbury, etc. Y nunca me hago fotos con los músicos. No colecciono fotos ni esas pruebas materiales. Guardo sensaciones, emociones, cosas intangibles que me sirven para crecer como periodista y escritor. Con este libro me guardo la amistad de cuatro personas a las que no conocía. Me guardo haber estado en momentos valiosos para ellos y para sus familiares. Todavía me emociono cuando recuerdo cosas que me han dicho algunas madres. Eso es lo valioso. No necesito compartirlo ni siquiera con la gente más cercana. Me lo guardo en mi baúl emocional, que es lo que me permite seguir escribiendo y contando historias.
P.En una entrevista dijo que al que más se parece es a Jose. ¿Qué ha aprendido de él?
R.Lo digo porque si coges la historia de Supersubmarina, Jose siempre tuvo iniciativa. Yo siempre he sido una persona con mucha iniciativa. Él fue apasionado con la música, tuvo claro que había que hacer un grupo y tiró de la banda desde esa pasión. Yo siento eso mismo hacia la literatura y el periodismo. Nunca quise ser músico, siempre quise escribir sobre música y contar historias. Luego, conociéndolo en persona, hay que tener en cuenta que el Jose que yo he conocido es diferente. Tuvo un daño cerebral y una recuperación dura. Su esencia está ahí, pero no es el mismo que en 2015. Ese Jose tiene una bondad real que me gusta mucho. Y lo admiro profundamente por la pasión por vivir, por un proyecto que es el mayor proyecto del mundo, su propia vida. Muchos médicos nunca pensaron que se recuperaría así. Me encantaría parecerme siempre a alguien con esa fuerza.
P.¿Qué significa hoy para usted la palabra “Supersubmarina”?
R. Me pueden venir muchas cosas. Para mí hoy es una gran historia. Una historia que ayuda. Ayuda a la gente y también ha ayudado a sus protagonistas. En algún momento se convirtió en una tragedia para ellos, pero como dijo Jaime en el documental de Salvados, la bola se volteó y apareció la parte iluminada. Creo que la palabra tiene algo de mágica, un destello final que es único. La tragedia fue enorme y en cualquier otra banda habría hundido el significado para siempre, como se ve en la historia de la música. Pero aquí sucedió algo distinto, la tragedia se transformó en otra cosa y creó un significado nuevo. Ese destello es el que hoy ve la gente y el que yo tengo en la cabeza cuando pienso en Supersubmarina.
P. ¿En qué proyectos anda ahora o cuáles son los próximos?
R.Estoy con un libro desde hace más de un año. Es una cosa distinta, muy ambiciosa para lo que yo quiero hacer. Sigo escribiendo lo que puedo cada día. Ojalá a final de año o el que viene pueda anunciar algo. Pero hay que ir poco a poco. Si piensas demasiado a largo plazo te ahogas.
P.¿Y está relacionado con la música?
R. No tiene tanto que ver con la música. La música estará presente, porque siempre está en mis libros, pero no es el leitmotiv. Estoy muy ilusionado con el rumbo que le quiero dar y lo que quiero mostrar. Primero quiero acabarlo, estar orgulloso y después ver si gusta ahí fuera.
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