La fuga silenciosa de médicos que vacía la sanidad pública: "Es imposible sobrevivir a este ritmo y nadie va a tomar cartas en el asunto"

La huelga pone de manifiesto jornadas maratonianas y guardias interminables que "empujan" a los médicos a abandonar el sistema

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Juan Toral y Amparo Díaz, dos rostros jiennenses que han experimentado la precariedad del sistema
Juan Toral y Amparo Díaz, dos rostros jiennenses que han experimentado la precariedad del sistema

Juan Toral no se marchó de su país motivado por conseguir más dinero. Se marchó en busca de salud y estabilidad laboral. Con su Úbeda natal en el corazón, Toral cogió las maletas con la certeza de que la situación del sistema sanitario español tan solo iba a empeorar. Tras completar sus estudios en Medicina en Granada y terminar la residencia en Málaga, comenzó a compaginar contratos dentro de la sanidad pública en Gran Canaria con otros como asesor médico en televisión.

El último año en España fue el más duro para el médico ubetense: “Estaba muy quemado”. La sensación era la de haber dejado de ejercer la profesión tal y como la entendía. Su percepción era clara: las administraciones -ya fuera autonómica o nacional- querían que el facultativo se sentara en la consulta y encadenara pacientes sin descanso, 60 o 70 en una mañana, sin margen real para profundizar ni para ejercer con criterio clínico.

En su caso, como médico de Urgencias, llegaba a realizar entre 10 y 12 noches de guardia. Fue así como el burnout comenzó a hacerse más evidente. El desgaste fue progresivo. Primero, mental y, luego, físico. Toral recuerda que sufría de un fuerte dolor de cadera: "Tomaba antiinflamatorios y me iba a poner incluso una prótesis porque estaba cojo del dolor". Fue ahí cuando tomó la decisión de dar el salto a otro país, una idea que siempre estuvo en su cabeza por su lado más aventurero, pero que nunca se había atrevido a dar. Tras varios problemas con los plazos de los trámites burocráticos para acceder a un puesto de trabajo en Arabia Saudí y Bermudas, finalmente, se instaló en Qatar.

Después de diez meses, Juan ha encontrado un equilibrio que la sanidad española ya no le ofrecía: todas las noches duerme en su casa, no tiene guardias sorpresivas y puede compaginar su vida familiar con su profesión médica. “Aquí todavía hay respeto profesional, un ambiente más relajado y no existe ese estrés constante con pacientes conflictivos o situaciones de riesgo permanente”, explica. Además, también beneficia a quien acude a consulta y es que, frente a los cinco minutos que agendan en Andalucía por persona, en Doha dedican hasta 20 minutos por consulta si el caso lo requiere: "Puedes hablar con ellos, puedes mirar la cara de las personas, y así no se pierde la relación médico-paciente".

En el Hospital de La Coruña, la jiennense Ámparo Díaz explica que en el servicio de Urgencias, lo que antes era una guardia con picos de actividad se ha convertido en una “jornada ilimitada”. “Tengo el mismo volumen de sobrecarga a las seis de la tarde que a las dos de la mañana”, relata.

El problema, insiste, no es únicamente la duración de la guardia, sino la intensidad constante: “Cualquier persona que trabaje tantas horas ve disminuir su rendimiento, pero en nuestro caso eso puede traducirse en errores que afectan a otras personas”. Reconoce que ha terminado turnos con ansiedad, preguntándose si habría cometido algún fallo sin darse cuenta por puro agotamiento. “Trabajar con el miedo a equivocarte porque estás exhausta es devastador”, sentencia.

Díaz habla también del impacto psicológico. Durante el final de su residencia necesitó acudir a un psicólogo para aprender a gestionar la presión: “Nadie te protege si te equivocas y el sistema debería hacerlo permitiéndote descansar”. En meses especialmente duros ha llegado a superar las 200 horas de trabajo. “Salgo de casa, vuelvo y en menos de 24 horas tengo que estar otra vez allí. Eso mentalmente es una carga tremenda”.

"Malestar profundo"

La experiencia de Juan encaja en el contexto de la huelga médica que estos días vive España. Para profesionales como él, el conflicto actual no se limita a una disputa salarial, sino a la reivindicación de condiciones de trabajo dignas y sostenibles.

Según el presidente del Sindicato Médico de Jaén, Raúl Illanes, el modelo laboral vigente mantiene una jornada extremadamente exigente para la profesión, con guardias que implican turnos de 48 horas semanales de promedio y casi perpetuas en algunos servicios. La falta de cobertura puede disparar la carga mensual hasta cifras extremas: "Hay compañeros que han realizado entre 220 y 250 horas en algunos hospitales de la provincia".

Concentración a las puertas del Hospital de Jaén.
Concentración a las puertas del Hospital de Jaén.

Denuncian que estas condiciones no solo deterioran la vida del profesional, sino que afecta directamente a la atención al paciente. “Después de tantas horas seguidas, no puedes mantener la misma capacidad de decisión clínica; tu rendimiento cae y también la calidad del servicio”, subraya

El problema, denuncian, tiene raíces estructurales: la falta de conciliación, la ausencia de límites claros en las horas de trabajo y un Estatuto Marco que no ha evolucionado al ritmo que exige una medicina moderna provocan que cada vez más médicos se planteen opciones fuera del sistema público.

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