Jaén camina hacia hogares más pequeños y más solitarios: vivir en pareja o solo será la norma en diez años
En 20 años, los hogares unipersonales aumentaron más del 50 %, mientras que los de cinco miembros cayeron más del 60 %
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La composición de los hogares en Jaén está cambiando al ritmo que cambia el estilo de vida y la economía. El escenario demográfico es tan diferente que lo que a principios de los 2.000 era la norma, ahora es totalmente diferente. La idea de independizarse, formar una familia, agrandarla, es un proyecto cada vez más complicado de materializar debido a la imposibilidad de adquirir una vivienda propia y ahorrar. Por otro lado, la población cada vez se encuentra más envejecida y la soledad, a veces no deseada, añade a este factor de cómo se habitan las casas.
El cambio más acentuado se puede observar en las personas que vivían solas en 2002 en Jaén capital eran 41.497 y en los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2022, 64.194, un incremento del 54.6%, en 20 años. Sin embargo, los hogares de cinco personas, como podría ser de una pareja y tres hijos o más, desciende de 29.673 en 2002 a 11.442 en 2022, lo que quiere decir un descenso de -61.4 % hogares de familia numerosa. Estos no solo son los únicos datos llamativos que ofrece el INE, también destaca en la curva gráfica, un aumento de los hogares formados por parejas, de 2002 a 2022 aumentan un 29,7%.
Para el sociólogo de la Universidad de Jaén Antonio David Cámara, estos cambios no pueden explicarse únicamente por la coyuntura económica. “Es una tendencia que, por su naturaleza sostenida, responde a un fenómeno estructural. Está habiendo un cambio social desde hace décadas”, apunta.
Individualización y envejecimiento
Detrás de esta evolución, Cámara señala dos grandes procesos: la individualización social y la nuclearización de los hogares. “Hace 40 años lo normal era que conviviesen dos y hasta tres generaciones en una misma casa. Eso se ha roto”, explica. Hoy, las personas mayores prefieren mantener su autonomía mientras su estado de salud se lo permite, y cuando la dependencia aumenta, el modelo dominante pasa por la institucionalización en residencias, no por el regreso al hogar de los hijos.
Los hogares formados por cuatro personas también han variado a lo largo de los años aunque a vista actual se puede observar con cierto optimismo. En 2002, había 51.225 hogares formados por cuatro personas y en 2012 subió hasta 57.851, cuando se alcanzó el pico y a partir de ese año comenzó a descender otra vez hasta los 52.466 hogares en 2021.
Sin embargo, desde la experiencia cotidiana, los jóvenes sí sienten el peso de la economía en sus decisiones. César Paco, que vive con su pareja en un piso alquilado en la capital, reconoce que los precios no son tan altos como en otras capitales, pero en los últimos años he notado un aumento generalizado del alquiler, mientras que los sueldos están estancados. En su caso, compartir vivienda es casi una necesidad: “Si en lugar de vivir en pareja viviese solo, mi capacidad de ahorro sería nula y me replantearía independizarme”.
Cámara no niega que existan coyunturas económicas que influyan puntualmente, pero insiste en que no explican la tendencia de fondo: “¿Cómo le vamos a achacar la reducción de la natalidad o el aumento de hogares unipersonales solo a las condiciones económicas si lo estamos viendo desde la década de 1970? Ha habido ciclos económicos favorables y la fecundidad ha seguido descendiendo”.
¿Cómo serán las familian en Jaén en diez años?
Las proyecciones del INE hasta 2037, elaboradas a partir de variables como la fecundidad, la mortalidad, la esperanza de vida, la migración y la propensión de cada grupo a formar un tipo específico de hogar, apuntan a que esta transformación no solo continuará, sino que se acentuará. Si se mantiene la tendencia, dentro de diez años la mayoría de los hogares en Jaén estarán formados por parejas, que representarán el 31,86 % del total, seguidos muy de cerca por los hogares unipersonales, con un 30,07 %. Los hogares de tres personas supondrán el 18,71 %, los de cuatro alcanzarán el 16 %, mientras que los de cinco o más integrantes apenas representarán el 3,10 %, consolidándose como una rareza dentro del mapa demográfico jiennense.
Más allá de los números, el cambio refleja una transformación estructural de la sociedad. El modelo tradicional de familia amplia pierde terreno frente a hogares más reducidos, marcados por la longevidad y por un contexto económico que dificulta los proyectos familiares de mayor tamaño. Algo que también se ha notado en la provincia, aunque aquí entran otras variables que se acentúan más como una población muy envejecida que da lugar a que las personas mayores habiten solas sus casas debido a la despoblación (la baja natalidad y el éxodo rural).
La sensación es que formar una familia se ha convertido en una meta lejana, desde la perspectiva de muchos jóvenes. “Siento que cada vez los jóvenes tenemos que posponer más decisiones como casarnos y formar una familia. Nuestros padres podían comprarse una casa a corto plazo con sueldos normales y no pasar media vida pagándola como ahora”, cuenta Paco.
El sociólogo introduce aquí otro matiz, explicando que el modelo de vida ha cambiado. “Hay un imaginario social sobre lo que necesitan los hijos que ha variado radicalmente. Las personas quieren realizarse individualmente y si eso no es compatible con formar una familia numerosa, la familia puede esperar”, explica.
Analizando los datos provinciales, se observa que el porcentaje de hogares unipersonales varía ampliamente entre municipios. En muchos pueblos pequeños, especialmente en áreas rurales y con población envejecida, que se hace notar solo mirando el mapa y como la zona de Segura, Cazorla, y algunos pueblos pequeños de Sierra Morena y la Sierra Sur los hogares formados por una persona son más comunes. Por ejemplo, Chiclana de Segura (51,3 %), Sorihuela del Guadalimar (44,4 %), Hornos (45,9 %), Villarrodrigo (45,4 %) o Siles (43,5 %) muestran porcentajes de hogares unipersonales muy elevados, lo que refleja un envejecimiento marcado y una menor presencia de familias jóvenes. Municipios como Albanchez de Mágina (42,7 %), Benatae (42,4 %) o Santiago de Calatrava (40,7 %) también superan ampliamente la media provincial. “Eso es envejecimiento, lo que en demografía llamamos un efecto de estructura”, afirma Cámara.
Por otro lado, municipios con mayor dinamismo económico o con población más joven presentan proporciones más bajas de hogares unipersonales, como es el caso de La Guardia de Jaén (19,8 %), Jaén (26,8 %), Bailén (20,5 %) o Jódar (22,3 %). Esto indica que la estructura de los hogares está muy ligada a factores demográficos y económicos, y que el fenómeno de la soledad no se distribuye de manera uniforme en toda la provincia.
Pero si el envejecimiento explica buena parte del fenómeno en el mundo rural, entre los jóvenes la realidad tiene otros matices. María Rosa, que comparte piso con otras cuatro personas en Jaén, admite que la emancipación en solitario es casi inasumible: “Considero que independizarse y vivir solo es complicado por el precio de las viviendas. O bien dispones de esa cantidad para cubrir esos gastos o recortas en ocio para poder permitírtelo”. En su caso, convivir con otras personas es la fórmula para resistir: “Facilita mucho soportar el coste del piso y también tener compañía”.
El promedio de la provincia refleja esta dualidad, mientras Jaén capital registra un 26,8 % de hogares unipersonales, la media provincial es más alta en ciertos núcleos rurales, evidenciando la concentración de soledad en áreas con menor densidad de población y población envejecida. En general, los municipios pequeños con escasas oportunidades laborales y servicios muestran tasas elevadas de hogares unipersonales, consolidando un patrón de envejecimiento y dispersión poblacional.
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