La historia de Josefina Manresa y Miguel Hernández cobra vida en los Baños Árabes de Jaén
Decenas de personas participan en la visita poético-escénica que narra las vivencias de la mujer que sostuvo la palabra del poeta
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Numerosas personas avanzaban en silencio por el Centro Cultural Baños Árabes de Jaén siguiendo una voz que marcaba el inicio del recorrido: “Hoy vamos a caminar para conocer a una mujer”. Así comenzó la visita poético-escénica ‘Josefina Manresa, la mujer que sostuvo la palabra’, una propuesta cultural organizada por la Fundación Legado Literario Miguel Hernández como antesala al Día Internacional de la Mujer.
El público no permanecía sentado. La representación obligaba a caminar. De sala en sala, atravesando distintos espacios del edificio histórico, los asistentes descubrieron cada acto como si se tratara de estaciones de una historia íntima: la vida compartida entre Josefina Manresa y el poeta Miguel Hernández.
La primera escena abrió con la voz de Miguel evocando a Josefina. Era el comienzo del amor, el recuerdo de aquel encuentro que cambió la vida de ambos. Entre los muros del complejo museístico, el actor Chema Trujillo narró el inicio de una relación marcada por la admiración y la ternura.
El recorrido continuó hacia otra estancia, donde el tono cambió. Josefina, representada por Ana Galán, apareció sola. La música envolvía el espacio mientras el personaje bailaba y lloraba. El cuerpo, más que las palabras, expresó la intensidad de una espera que se volvió dolorosa. La propuesta, dirigida y con texto de Viviana Alcántara, apostó además por una atmósfera sonora particular, con una música a cargo de Óscar Martos que incorporó toques electrónicos para acompañar las distintas escenas.
En la siguiente sala llegó la separación. “Tú te ibas, yo me quedaba”, decía la voz de Josefina mientras la historia se adentraba en los años en los que Miguel Hernández marchó a la guerra. Era el momento de la distancia, del miedo y de la incertidumbre de quienes permanecen aguardando noticias.
La escena más sobrecogedora llegó después. Josefina recibió la carta que anunciaba la muerte de Miguel Hernández. El silencio se impuso entre el público mientras el personaje se quebraba por la pérdida y recogía el legado del poeta. En ese momento, la obra reveló el papel que da sentido a la propuesta: Josefina como guardiana de la memoria de Hernández. En la escena se recordó que, mientras él escribía, ella sostenía. Fue ella quien guardó sus manuscritos, quien protegió sus historias durante los años más difíciles y quien evitó que su voz desapareciera con él. El propio relato lo resumió con una idea clara: Miguel escribió para no desaparecer, pero fue Josefina quien logró que sus palabras siguieran vivas.
El recorrido concluyó con un último acto abierto a la participación. En la Sala Templada se habilitó un espacio de ‘micro abierto’ para que el público pudiera compartir versos y reflexiones. Allí, algunos asistentes expresaron su amor por la poesía de Miguel Hernández y ensalzaron la figura de Josefina Manresa.
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