El mapa más completo de las vías del Imperio romano da luz a la red de Jaén: "El descubrimiento del Arco de Jano fue histórico"

La gran arteria era la Vía Augusta, la calzada más larga de Hispania pasaba por el territorio jiennense y todavía quedan vestigios

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Línea que dibuja por donde pasaba una calzada romana en Jaén capital.
Línea que dibuja por donde pasaba una calzada romana en Jaén capital.

Bajo los olivares interminables de la provincia de Jaén, ocultas a menudo bajo caminos rurales, carreteras e incluso pueblos y ciudades, discurren todavía las huellas del sistemas de comunicación más ambicioso de la Antigüedad. Las calzadas romanas no solo conectaron ciudades, campamentos y puertos, también estructuraron el territorio, ordenaron la economía y definieron la forma en que personas, mercancías e ideas se movían por el Imperio. Hoy, gracias al proyecto internacional Itiner-e, ese entramado vuelve a cobrar vida, situando a Jaén en un punto destacado de una red que se extendía desde el Atlántico hasta Oriente Próximo. Así lo constata la Vía Augusta con el Arco de Jano, la gran arteria que pasaba por Jaén, conectaba Gades (Cádiz) con Roma y donde se encuentra el kilómetro 0 de esta vía, localizada en Mengíbar. Un descubrimiento en 2018 sin precedentes.

Hacia el año 150 d.C., en el momento de máxima expansión territorial de Roma, el Imperio abarcaba cerca de cuatro millones de kilómetros cuadrados. El proyecto Itiner-e ha logrado reconstruir ese sistema con un mapa digital de alta resolución que alcanza los 299.171 kilómetros de calzadas, casi el doble de lo que recogían los principales recursos digitales anteriores.

Además, las calzadas ya no aparecen como simples líneas rectas entre ciudades, sino como trazados complejos que serpentean por pasos de montaña, pueblos, actuales carreteras y que se puede observar en 3D el mapa las vías de Jaén. Se puede observar como las vías atravesaban municipios como Marmolejo, el puente romano de Andújar, el cruce de cinco caminos en Porcuna (Obulco), la cercanía con la Tucci Agusta Gemella (Martos), Jaén capital, Mancha Real, Salaria (Úbeda), Venta de Los Santos o La Carolina.

Mapa general de España de Itinere.
Mapa general de España de Itinere.

La Bética, una red especialmente densa

Dentro del conjunto imperial, Hispania ocupa un lugar destacado. Como recuerda el investigador de Arqueología de la Universidad de Jaén (UJA), Mario Gutiérrez, a Jaén Hoy existen varios estudios comparativos sobre la extensión de la red viaria romana, siendo el más reciente precisamente Itiner-e. Hispania destaca por tener “una de las redes más importantes en kilómetros y en número de vías principales y secundarias frente a otras provincias”, algo que se explica por la enorme densidad urbana del territorio.

Según Plinio el Viejo, autor del siglo I d.C., de las cerca de 2.000 ciudades existentes en el Imperio romano, unas 400 se ubicaban en Hispania, y aproximadamente 200 de ellas en la provincia Hispania Baetica, que abarca Jaén. Por eso, subraya Gutiérrez, Hispania y la Bética contaban con “un completo sistema de calzadas, porque había más ciudades que conectar entre sí”.

Bética fue, según los estudios históricos, la región con la red viaria más densa de toda la Península. Especialmente en su sector occidental, los romanos acondicionaron antiguos caminos preexistentes y los integraron en un sistema jerarquizado, compuesto por grandes ejes de largo recorrido y una extensa malla de vías secundarias que conectaban explotaciones agrícolas, villas, pequeñas poblaciones y enclaves estratégicos.

Jaén, cruce de caminos del Alto Guadalquivir

En ese contexto, el territorio de la actual provincia de Jaén desempeñó un papel clave. Situada en el Alto Guadalquivir, la zona era un auténtico corredor natural entre el interior peninsular y el sur. Las calzadas romanas no solo atravesaban Jaén, la organizaban.

El sistema de vías romanas a su paso por la provincia es conocido, en gran medida, a través de fuentes indirectas. “Fundamentalmente contamos con los itinerarios de época romana, que son listados de carreteras con ciudades y distancias, y con algunos mapas como la Tabula Peutingeriana o los vasos de Vicarello”, explica Mario Gutiérrez. Estos vasos de plata, depositados como ofrenda en un santuario cercano a Roma, recogían el recorrido de un viajero desde Gades hasta la capital del Imperio.

El conocimiento directo procede de los restos materiales conservados: tramos de calzada y, sobre todo, los miliarios, inscripciones de piedra que señalaban las distancias y al emperador como benefactor de la construcción o reparación de la vía. En la provincia de Jaén se conocen bastantes miliarios, aunque son aún muy pocos los tramos de calzada identificados con precisión, lo que evidencia, según el investigador, la necesidad de ampliar la investigación arqueológica.

La gran arteria era la Vía Augusta, la calzada más larga de Hispania y una de las más importantes del Occidente romano. Con más de 1.500 kilómetros, unía Gades con el noreste peninsular y, a través de la Galia, con Roma, al enlazar en los Pirineos con la Vía Domitia. Esta importante vía romana enlazaba una cadena de ciudades fundamentales: Obulco (Porcuna) y Urgavo (Arjona).

Cruce de cinco caminos en Porcuna.
Cruce de cinco caminos en Porcuna.

Además de la Vía Augusta, existía una red de calzadas secundarias con menor volumen de viajeros y mercancías. Entre ellas destaca especialmente la vía que conectaba Cástulo con Sisapo (La Bienvenida, Ciudad Real), atravesando uno de los principales distritos mineros del Imperio, con Linares como protagonista. Aunque secundarias desde el punto de vista administrativo, estas vías fueron esenciales para la explotación de recursos estratégicos como el plomo, la plata o el mercurio.

El Arco de Jano, kilómetro cero de la Bética

Uno de los hitos más relevantes para el conocimiento de las calzadas romanas en Jaén fue el hallazgo en 2018 del complejo monumental del Arco de Jano, en Mengíbar. “Fue un hito extraordinario para comprender tanto las calzadas romanas como las fronteras internas del Imperio”, afirma Gutiérrez. El conjunto estaba compuesto por un arco, un altar de culto imperial y diversos edificios en torno a la vía, y señalaba la frontera entre las provincias Hispania Baetica e Hispania Tarraconensis.

El Arco de Jano tenía además un valor simbólico y práctico excepcional: era el kilómetro cero de la Vía Augusta en su paso por la Bética. Los miliarios hallados entre Mengíbar y Cádiz contabilizan las distancias a partir de este punto. Por ello, su importancia es triple: permitió ubicar con precisión ese kilómetro cero, reconocer con exactitud el trazado de la vía en un sector concreto de la provincia y obtener información detallada sobre la tecnología constructiva romana.

Las excavaciones documentaron una compleja sucesión de capas de grava y arcilla, analizadas mediante técnicas químicas, mineralógicas y microestratigráficas. El resultado fue revelador, en el Arco de Jano no existía una sola calzada, sino seis superpuestas, fruto de sucesivos episodios de reparación del firme.

La evidencia estratigráfica coincidía con los numerosos miliarios hallados entre Mengíbar y Córdoba que mencionan restauraciones promovidas por distintos emperadores, demostrando el interés de la administración imperial por mantener una vía con intenso tráfico de viajeros y mercancías. Este estudio supuso la primera aplicación de técnicas de análisis de alta resolución a una calzada romana en la provincia, creando un precedente metodológico que hoy se está replicando en otras regiones del mundo romano.

Viario romano publicado por la Junta de Andalucía en 2009.
Viario romano publicado por la Junta de Andalucía en 2009.

Cómo se construían y cómo se estudian hoy las calzadas

Lejos de la imagen popular de grandes vías empedradas, las calzadas romanas estaban construidas, en términos generales, con capas de grava como preparación y un firme de arcilla y grava. “Las losas de piedra se utilizaban únicamente al acercarse a las ciudades”, explica el investigador. Ese pavimentado monumental señalaba al viajero la proximidad del núcleo urbano y dignificaba los accesos, flanqueados por las necrópolis situadas a ambos lados del camino.

En la provincia de Jaén se conocen dos ejemplos claros de este tipo de pavimentación: la entrada a Iliturgi, en Mengíbar, y la calzada de acceso a la Colonia Augusta Gemella Tucci, la actual Martos, donde se conserva un tramo musealizado y visitable. En este último caso, además, en los siglos finales del Imperio se construyó una pequeña basílica cristiana junto a la vía, hoy también visible.

En la provincia destaca el denominado “nido de miliarios” de la Cerradura, un conjunto de cuatro inscripciones halladas juntas que refuerzan la importancia del eje viario.

Ciudades vivas y ciudades abandonadas

A lo largo de la Vía Augusta se ubicaban ciudades que hoy siguen habitadas, como Obulco (Porcuna) o Urgavo (Arjona), y otras situadas en distintas vías, como Colonia Augusta Gemella Tucci (Martos). Sin embargo, algunas ciudades romanas fueron abandonadas con el paso del tiempo, posiblemente por la pérdida de relevancia de las vías de comunicación que las articulaban. Es el caso de la Colonia Salaria (Úbeda la Vieja) o la propia Cástulo, en Linares.

Hoy, muchas de las carreteras modernas de la provincia de Jaén siguen el trazado de aquellas calzadas romanas. Gracias a Itiner-e, no solo se recuperan para la investigación científica, sino también para la sociedad. Como subraya Mario Gutiérrez, el proyecto supone “un salto adelante excepcional” porque amplía el conocimiento de la red, mejora de forma decisiva la precisión cartográfica y apuesta por una filosofía de ciencia abierta, con todos los datos accesibles de forma gratuita. Una manera de recordar que el territorio jiennense fue, y sigue siendo, un cruce de caminos.

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