MÚSICA

La presencia de Jaén en Eurovisión, con medalla de plata incluida

Fotograma a color de "En un mundo nuevo", interpretada por Karina.

Fotograma a color de "En un mundo nuevo", interpretada por Karina. / Ramón Torrado

Buscando en el baúl de los recuerdos hemos querido echar la vista atrás a esos años en los que el festival de la canción en Europa abría las puertas a nuevos artistas del panorama nacional. Corría el año 1956 cuando siete países iniciaron el prototipo de un concurso musical de alcance internacional: Eurovisión. Ya en 1961, España se sumaría a esa larga lista de participantes del continente europeo de manera ininterrumpida hasta la actualidad. Y de entre todos sus candidatos a representar a nuestro país, ¿sabías que Jaén tuvo alguna aportación estelar?

Habría que remontarse hasta el año 1966, cuando un joven Raphael debutaría con su canción “Yo soy aquel” en el escenario de Luxemburgo. El niño de Linares, que apenas comenzaba su carrera musical, logró alcanzar una gloriosa séptima posición. El éxito de su tema lo llevo incluso a volver a representar la bandera española al año siguiente, en la edición celebrada en Viena. Allí, con el tema “Hablemos del amor”, conseguiría escalar un puesto más hasta la sexta posición. Aquellas dos actuaciones fueron, sin lugar a dudas, el exponente ideal para dar su salto a la fama y convertirse en el referente que hoy es.

Curiosamente, el linarense es prácticamente el único candidato español en repetir su presencia en el festival durante dos ediciones consecutivas. Tan solo sucedió algo parecido con Blas Cantó ante la cancelación de la convocatoria de 2020 como consecuencia de la COVID-19, aunque técnicamente no se dieron dos actuaciones (sí dos propuestas por parte del mismo artista). Lo cierto es que la canción compuesta por Manuel Alejandro, “Yo soy aquel”, llegó a contar con una versión en francés y múltiples adaptaciones por parte de cantantes hispanoamericanos.

Si el paso de este emblemático jiennense de nacimiento dejó huella en el festival europeo, no hubo que esperar mucho más para alcanzar el podio. En los dos años siguientes, Massiel y Salomé otorgaban a España el primer premio de forma consecutiva con “La, la, la” y “Vivo cantando” respectivamente. Los seguidores de este concurso vivían una época de auténtica gloria para nuestro país cuando los colores de la televisión apenas se reducían al blanco y negro.

Sin embargo, aún quedaba una nueva voz de origen jiennense para conquistar Europa. A finales de 1970, Televisión Española organizaba “Pasaporte a Dublín", un programa en el que encontrar al próximo representante para el festival de la canción. Después de varias galas, a través de un cupón publicado en una revista, el público finalmente elegía a una jovencísima María Isabel Llaudes para pasar por la XVI edición del certamen europeo. Ya en abril de 1971, bajo el nombre artístico de Karina, Llaudes se convirtió en la gran favorita dentro y fuera de nuestro país.

Su canción “En un mundo nuevo”, con 116 puntos, rozó el primer puesto de la edición y consiguió la medalla de plata a pesar de los aparentes problemas de sonido que hubo de sortear la artista en su interpretación. Su éxito en Eurovisión fue tal que dio para rodar una película bajo el mismo nombre en la que quedaban reflejadas las aventuras de esta cantante durante su paso por el festival. Fue un periodo de auténtica luz para esta hija de madre jiennense, cuyo nombre era conocido en la ciudad por dedicar alguna saeta a Nuestro Padre Jesús, El Abuelo.

Ahora ya han pasado algo más de 50 años desde entonces y los españoles pocas veces hemos logrado gritar victoriosos ante la pantalla. El blanco y negro dejó paso a una amplia gama de colores que se tradujo en toda una colección de géneros y artistas para representar a nuestro país. Con todo y con eso, resultan anecdóticas aún las aportaciones casi casuales de nuestra provincia a este formato. Ya lo decía Karina en su letra: “Olvida el pasado, pues no volverá”. ¿Quién sabe?

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