Tres zonas de Jaén vulnerables a contaminación del agua por nitratos por la actividad agrícola
El Sistema Nacional de Aguas informó de no apta el agua en siete municipios de más de 5.000 habitantes en alguno de los diez últimos informes
La presencia de nitratos en el agua se ha convertido en uno de los principales retos ambientales y sanitarios en España. Procedentes en gran parte de la actividad agrícola, especialmente del uso de fertilizantes nitrogenados y de los residuos ganaderos, estos compuestos pueden filtrarse al suelo y alcanzar ríos, embalses y acuíferos. Cuando su concentración aumenta, no solo comprometen la calidad del agua potable, sino que también alteran los ecosistemas acuáticos.
La preocupación no es nueva. En los últimos años, organismos nacionales y europeos han advertido del aumento de estas concentraciones en determinadas zonas agrícolas del país. De hecho, una parte significativa del territorio español está catalogada como vulnerable a la contaminación por nitratos debido a la presión de la agricultura intensiva y a las características del suelo.
En este contexto, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico mantiene actualizado un sistema nacional que recopila las zonas vulnerables y los puntos de control donde se detectan concentraciones elevadas de estas sustancias. Los últimos datos publicados en julio de 2025 incluyen varias áreas de la provincia de Jaén dentro de las zonas monitorizadas por este fenómeno.
El límite de nitratos permitido en el agua de consumo humano en España y en la Unión Europea es de 50 miligramos por litro (50 mg/l), de acuerdo con el Real Decreto 3/2023, que regula los criterios técnico-sanitarios de la calidad del agua de consumo. En el caso de las aguas subterráneas, se considera que existe riesgo o vulnerabilidad cuando los niveles se aproximan o superan ese mismo umbral.
Cómo se identifican las zonas afectadas
El mapa nacional no señala directamente municipios concretos. En su lugar, identifica masas de agua superficiales o subterráneas y estaciones de control donde se registran concentraciones elevadas de nitratos. A partir de estos datos se delimitan las llamadas zonas vulnerables, definidas por el Real Decreto 47/2022 como aquellas superficies cuyo drenaje o escorrentía puede contribuir a la contaminación de las aguas.
Las comunidades autónomas son las encargadas de declarar estas zonas y publicarlas en sus boletines oficiales. Posteriormente, la Dirección General del Agua integra esa información en el sistema nacional. Además, según el Real Decreto 1159/2021, estas áreas deben quedar incluidas en el Registro de Zonas Protegidas de los planes hidrológicos de cuenca.
Tres zonas identificadas
En el caso de la provincia de Jaén, los últimos registros mantienen tres zonas vinculadas al seguimiento de nitratos. Una de ellas se localiza en la zona de Porcuna, donde existen puntos de control asociados a masas de agua susceptibles de recibir aportes de nitratos procedentes de la actividad agrícola.
Otra área señalada corresponde a El Condado, una delimitación que forma parte del sistema de zonas vulnerables por contaminación de origen agrario y que implica la aplicación de medidas específicas para controlar el uso de fertilizantes y la gestión de residuos ganaderos.
La tercera corresponde a la zona 18, denominada Guadalquivir curso alto, situada en la cabecera del río dentro del Parque Natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas. Este tramo se extiende desde el nacimiento del río en la Cañada de las Fuentes, en el término municipal de Quesada, hasta el entorno del Embalse del Tranco.
Se trata de un área de alta montaña que incluye enclaves como la Cerrada de los Tejos, el Puente de las Herrerías, el Vadillo Castril o Arroyo Frío, donde el río recibe afluentes como el Borosa o el Aguamulas antes de llegar al embalse. Según los registros oficiales, esta delimitación se mantiene sin cambios respecto a la establecida en 2008.
Incidencias por municipios jiennenses
Además del análisis de las zonas vulnerables, este periódico ha consultado los municipios de la provincia de Jaén con más de 5.000 habitantes en el Sistema de Información Nacional de Aguas de Consumo para comprobar si se han registrado episodios de agua no apta para el consumo en los diez últimos informes emitidos por los propios municipios.
La revisión muestra que varios municipios han tenido incidencias puntuales relacionadas con distintos parámetros de calidad del agua.
En Arjona, un informe del 15 de julio de 2019 declaró el agua no apta debido a la presencia de Escherichia coli. En Linares, la red de distribución de La Garza registró el 14 de marzo de 2025 un episodio de agua no apta asociado a nitratos y cloratos.
También se detectaron incidencias en Martos, donde el 19 de febrero de 2024 el sistema Sierra Grande presentó valores anómalos en la suma total de plaguicidas.
Otros municipios con episodios puntuales en los últimos años son Torredonjimeno, con un aviso en mayo de 2023 por un herbicida sistémico de tipo hormonal; Mancha Real, donde en agosto de 2024 se detectaron bacterias coliformes en la red de Sotogordo; y Andújar, que registró en agosto de 2021 presencia de enterococos en la red del polígono Ave María.
En Marmolejo se notificó en febrero de 2018 un episodio relacionado con parámetros de oxidabilidad.
El análisis también incluye el caso de Alcalá la Real, donde algunas redes de abastecimiento, como Caserías o La Rábita, registraron avisos en mayo de 2024 por niveles de fluoruro. En la pedanía de Mures, sin embargo, los diez últimos informes no han declarado el agua como no apta, aunque sí reflejan un control estrecho del nivel de nitratos: el último análisis sitúa el valor en 41 mg/l, cercano al límite legal de 50 mg/l.
La contaminación por nitratos está estrechamente vinculada a la actividad agrícola intensiva. Cuando estas sustancias alcanzan ríos o acuíferos pueden provocar procesos de eutrofización, un fenómeno que favorece la proliferación de algas y reduce el oxígeno disponible en el agua.
Por este motivo, la declaración de zonas vulnerables implica la aplicación de programas obligatorios de actuación, que incluyen limitaciones en el uso de fertilizantes, calendarios de aplicación y requisitos para el almacenamiento de estiércol. El objetivo es reducir el impacto de la actividad agrícola sobre los recursos hídricos y proteger la calidad del agua destinada al consumo humano.
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