La minería y la producción de metales generan el 11% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero

El mayor impacto medioambiental recae en el procesamiento industrial, según un informe del ICMM

La extracción de minerales para la transición energética apenas contribuye

Imagen a vista de pájaro de una explotación minera.
Imagen a vista de pájaro de una explotación minera. / Archivo

La extracción de minerales necesarios para la transición energética genera una fracción relativamente pequeña de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Sin embargo, cuando se considera el conjunto de la cadena minera y metalúrgica, el impacto climático aumenta de forma significativa: alrededor del 11% de las emisiones mundiales procede de la minería y del procesamiento de metales. Esta es una de las principales conclusiones del nuevo análisis publicado por el International Council on Mining and Metals (ICMM), que ofrece una de las radiografías más completas hasta la fecha sobre el peso climático de este sector industrial.

El informe estima que la minería y la producción de metales generaron en 2024 unas seis gigatoneladas de CO₂ equivalente, una cifra que sitúa al sector entre las mayores fuentes de emisiones del planeta, aunque todavía por debajo de ámbitos como la generación de energía, el transporte o la agricultura.

La minería por sí sola representa una pequeña parte

El análisis distingue entre varias fases de la cadena productiva. Según los datos del estudio, las emisiones directas de la actividad minera representan alrededor del 3% de las emisiones globales. Sin embargo, si se excluye la minería del carbón, la cifra se reduce drásticamente: la minería no relacionada con el carbón apenas supone el 0,54% de las emisiones mundiales.

Este dato es el que ha llevado a los autores del informe a destacar que la extracción de minerales clave para la transición energética no constituye, por sí sola, una fuente importante de gases de efecto invernadero.

No obstante, el panorama cambia cuando se incluyen otras etapas industriales. El procesamiento de metales —como la fundición o el refinado— representa alrededor del 8% de las emisiones globales, lo que convierte a esta fase en la principal responsable del impacto climático del sector.

El metano del carbón concentra gran parte del problema

Uno de los elementos más destacados del estudio es el papel de las emisiones fugitivas de metano procedentes de la minería del carbón, que representan el 2,46% de las emisiones globales.

Estas emisiones se producen cuando el metano atrapado en las vetas de carbón se libera a la atmósfera durante las operaciones de extracción. Dado que este gas tiene un potencial de calentamiento mucho mayor que el dióxido de carbono en el corto plazo, su liberación tiene un efecto especialmente relevante sobre el clima.

De hecho, el 82% de las emisiones directas del sector minero están asociadas a este fenómeno, lo que explica por qué la eliminación progresiva del carbón sigue siendo un objetivo prioritario en las estrategias climáticas internacionales.

Acero y aluminio dominan la huella climática

El informe identifica tres grandes focos de emisiones dentro del sector: la producción de acero, la producción de aluminio y la minería de carbón.

En conjunto, estas actividades concentran el 93% de las emisiones de alcance 1 y 2 de la industria minera y metalúrgica. El peso de estos materiales se debe en gran parte a su enorme volumen de producción, ya que son fundamentales para la construcción, la industria y las infraestructuras.

Paradójicamente, algunos metales con menor volumen de producción presentan intensidades de emisiones mucho más elevadas. El estudio señala el caso del oro, cuya producción puede requerir grandes cantidades de energía para procesar el mineral.

Asia concentra la mayor parte de las emisiones

El análisis también revela una fuerte concentración geográfica de las emisiones. Alrededor del 80% de las emisiones del sector se originan en Asia, una región que concentra tanto una gran parte de la actividad minera mundial como numerosas instalaciones de procesamiento de metales.

Esta combinación convierte al continente asiático en el principal foco de emisiones de la industria minera y metalúrgica a escala global.

Un sector clave para la transición energética

A pesar de su impacto climático, el informe subraya que la minería y la producción de metales serán indispensables para la transición energética. Tecnologías como los aerogeneradores, las redes eléctricas, los paneles solares o los vehículos eléctricos requieren grandes cantidades de acero, aluminio y otros minerales.

Por ello, se prevé que la demanda de estos materiales continúe creciendo en las próximas décadas, impulsada por la expansión de las energías renovables, la electrificación de la economía y el desarrollo de nuevas infraestructuras.

Ante este escenario, los autores del estudio apuntan a un reto doble: garantizar el suministro de minerales necesarios para la transición energética y, al mismo tiempo, reducir las emisiones asociadas a su producción, especialmente en los procesos industriales más intensivos en energía.

La descarbonización de la siderurgia y de la producción de aluminio aparece así como uno de los principales desafíos climáticos del sector en los próximos años.

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