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China elige un perfil bajo en la crisis de Irán pese a sus intereses en juego en la región

Pekín, cercano políticamente con el régimen persa, se ha limitado a pedir a Washington que no interfiera

Irán advierte a Trump de que, si le ataca, bombardeará bases de Estados Unidos en la región

La portavoz del Ministerio chino de Exteriores, Mao Ning. / WU HAO (Efe)
Lorena Cantó (Efe)

Pekín, 14 de enero 2026 - 10:53

China, el mayor socio comercial y el principal comprador de petróleo de Irán, mantiene un perfil bajo ante la ola de protestas que vive el país, no ha revelado si está en contacto con Teherán y de momento se ha limitado a pedir a Washington que no interfiera.

El bajo perfil de Pekín ante este escenario contrasta con su cercanía política con el régimen persa, con el que en 2021 firmó un acuerdo de asociación estratégica que establece un marco integral de cooperación en ámbitos económicos, tecnológicos, energéticos y de seguridad.

Las inversiones directas chinas al amparo de esta asociación bilateral serían de 280.000 a 400.000 millones de dólares, con énfasis en los sectores energético y petroquímico, según estimaciones del Consejo de Desarrollo de Hong Kong.

Esa alianza es uno de los pilares de la presencia de China en Oriente Próximo, donde el gigante asiático lleva años tratando de afianzar su influencia aprovechando además los pasos atrás de Estados Unidos y Rusia en la zona.

Por ello, una eventual intervención de Estados Unidos en Irán no sólo supondría un golpe para los intereses económicos chinos, sino que también potencialmente erosionaría los avances de Pekín en la región.

China nunca interviene

Aun así, los analistas coinciden en que a pesar de lo que tiene en juego, no es de esperar que China intervenga en la crisis iraní más allá de pronunciamientos diplomáticos, en línea con su política de no intervención en asuntos internos de otros países.

Desde que comenzaron las protestas en Irán, seguidas por amenazas de sanciones e intervención por parte del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el Ministerio chino de Exteriores ha pedido reiteradamente que se respete la integridad territorial del país y que sean el Gobierno y el pueblo iraníes quienes diriman el conflicto.

Las protestas comenzaron el pasado 28 de diciembre y han dejado hasta ahora 1.850 muertos, entre ellos nueve menores, y más de 16.700 detenidos, según cálculos de Human Rights Activists (HRA).

El martes la portavoz jefa del departamento, Mao Ning, llamó a "preservar la estabilidad" de Irán y rechazó "cualquier injerencia externa o uso de la fuerza" en las relaciones internacionales, un guion que se ha repetido desde el inicio de la crisis.

La estabilidad, clave para Pekín

"Pekín va a mantener una postura de observación desde la calma, y no se va a ver envuelto bajo ninguna circunstancia", consideró Wen Shaobiao, experto en Oriente Próximo de la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghái.

Según Wen, citado por el diario South China Morning Post, la mayor preocupación de China es que el incendio iraní se propague -por ejemplo, con una crisis de refugiados- y desestabilice más aún una región en la que Pekín tiene intereses económicos y comerciales clave.

China ya ha dejado clara en el pasado la importancia que da a Oriente Próximo: en 2023 medió para que Irán y Arabia Saudí restablecieran sus relaciones diplomáticas y un año después acogió en Pekín unas conversaciones entre las largamente enfrentadas facciones políticas palestinas que derivó en un acuerdo de unidad entre el grupo islamista Hamas, el partido secular Fatah y otra decena de grupos.

La estabilidad de la región es también importante para la Nueva Ruta de la Seda, uno de los proyectos estrella de la geopolítica del presidente Xi Jinping, y fundamental para sus intereses energéticos al ser China el mayor importador de petróleo del mundo.

Las compras de crudo iraní supusieron en torno al 13% de las importaciones totales de petróleo del país asiático el año pasado, con alrededor de 1,3 millones de barriles por día, según datos de la consultora Kpler.

El comercio bilateral hasta noviembre de 2025 se elevó a más de 9.000 millones de dólares, con la balanza fuertemente inclinada hacia el lado chino, con exportaciones por valor de 6.200 millones de dólares que sin embargo solo supusieron el 0,18% de las ventas exteriores totales de China, de acuerdo a las Aduanas del país.

Irán se integró además en 2023 en la Organización para la Cooperación de Shanghái (OCS) y fue uno de los seis nuevos países que en 2024 se unieron a los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), extensión promovida por Pekín.

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