No han tardado mucho. Los que tiran del manual de instrucciones enseguida. Hay que hacer el boicot inmediatamente a los productos franceses. De Carrefour. No se discrimina si estos productos son españoles, tanto frescos como los otros. Digo el pescado, el aceite, el pan, el queso manchego. La empresa multinacional tiene una base de productos autóctonos pero más de la mitad no lo son. Así los jamones que cuelgan junto al dispensario de chacinas y otros. Los vinos y cervezas, mismo. Busco a menudo los vinos franceses y no los veo. Ni un Bordeaux ni un Languedoc ni un Borgoña. Ni la cerveza, por supuesto. Hay mucho elaborado o envasado en Cataluña, sobre todo los cavas, pero poco francés. ¿Los saben los del manual de instrucciones? No me cabe duda. Pero estamos en esta cosa, estos boicots. Venimos de esa experiencia anti catalana por su independentismo y más de lo mismo. Lo primero es lo primero, o sea, el boicot. Afortunadamente no triunfa, que se sepa. Es el río revuelto en donde no logran que nos sumerjamos. Hay, de cualquier modo, gentes que piensan en voz alta, personas que se elevan del miserabilismo político, del populismo sindical, para apuntar a los problemas del campo. Que son problemas reales, magnitudes que pueden medirse con mucha fiabilidad. Como la diferencia de precios entre el origen y el destino. Llamativo los limoneros que se dejan de cosechar porque el precio de origen no cubre los gastos de explotación. Digo que tenemos lo del agua al fondo de este drama cotidiano que ha explotado en Francia pero que puede duplicarse en Italia, en España mismo. En Portugal. Los países que nos proporcionan los alimentos están al borde de la desesperación. Porque, es evidente, algo no cuadra, algo está mal hecho. Y paga el último, inevitablemente. No sé lo que dirá el manual de instrucciones del agua. El agua que sobra en la España húmeda no llega a la España seca. ¿Y esto por qué? Hasta que no estemos con el “no agua” hasta el cuello no se empezará de verdad a solucionar este problema. Es que conviene repetir la afirmación: El agua que sobra en la España húmeda… No es algo de ahora, viene de lejos. Pero la solución no se ha ensayado, las ingenierías necesarias no se han demandado, al parecer. Este manual de instrucciones, de existir, está en el fondo de un cajón de una mesa encerrada con llave. Hay mucho ruido, todos contribuimos, aunque algunos mucho más que otros. Puigdemont es una caricatura, ante el tamaño de los problemas; Pedro Sánchez cada vez más la posibilidad de que se vaya. Para empezar de nuevo.

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