De las pocas cosas que hemos sabido de Cataluña en esta campaña agria que el domingo a las doce de la noche dio los resultados casi definitivos, es que la red de aguas de Cataluña hace agua por cien sitios. También lo de los trenes de cercanías y el robo del cobre y el incendio de algunos lugares claves. Con el resultado de las estaciones paradas y la gente sufriendo el colapso de las “rodalías” (el corrector me ha escrito ‘ordalías’, es la palabra española más parecida).

Si la campaña dura más igual habríamos ido sabiendo los resultados de las malas políticas de los gobiernos de la Generalidad en los últimos años. Ahora todo será lo que ocurriría si los republicanos de izquierdas (eso significa ERC) cierran un acuerdo con Illa, ganador de las elecciones, que en román paladino significa ‘el partido más votado’. Y la incorporación de los Comunes a ese pacto que dejaría a Puigdemont con la cara ‘partía’, que dicen los chavales. Hablo del pacto a tres, con su correspondiente reparto de carteras (no suena bonito en la región del tres por ciento pero es lo que hay).

Cuando pase todo, se asiente un gobierno sin los indepes de derechas, a saber si seguiremos sabiendo de las fugas de la red de aguas y las políticas sociales del gobierno ‘progresista’ presidido por Illa. Salvo que esto mueva el avispero del sillón de la Moncloa, con los ocho votos que controla Puigdemont y son decisivos para mantener a Sánchez al frente del BOE. La termodinámica se ha instalado en el poder autonómico de la región y la nación. Es lo que no se habla, o sí. Digo que no se habla de otra cosa, mucho más cuando en verdad de lo que no se habla es de lo que más se habla. Por ejemplo, ¿qué retorcimiento de los resultados del domingo habría que hacer para que llegue en loor de santidad el benemérito y muy honorable prófugo y presunto delincuente fugado de la acción de la Justicia al Palau? ¿Illa se abstendría y Junqueras daría sus votos al inquilino belga? Parece imposible pero estos saben hacer de la necesidad virtud y del cocido una poleá. Pero no, ¿verdad? Así que el conque está en los ocho votos de Madrid más que en la suma suficiente de Barcelona, la suma de PSC-PSOE más ERC más ECP. O barajar de nuevo, a ver si cambia esto, no hay avería en las “rodalías” y se llenan las urnas de los votos sensatos (de seny catalán) que dejen las cosas como están, o sea, ya se entiende. De la red de aguas hablamos mañana.

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