Memoria pianística del siglo XX
Mapa de Músicas | Los pianistas que dejaron huella. Juan M. Moreno Calderón
El cordobés Juan Miguel Moreno Calderón retrata a cuarenta y dos grandes pianistas del siglo pasado
La ficha
Los pianistas que dejaron huella.
Juan Miguel Moreno Calderón.
Córdoba: Berenice, 2025.
397 páginas. 25 €.
Entre Serguéi Rajmáninov, nacido en 1873, y Krystian Zimerman (1956), Los pianistas que dejaron huella se desenvuelve por un siglo largo de historia del piano a través de cuarenta y dos semblanzas ordenadas cronológicamente. El marco temporal define no sólo el recorrido biográfico por sus figuras, sino que se convierte en análisis evolutivo del arte pianístico, desde los estertores del romanticismo y la tradición del gran virtuoso compositor-intérprete hasta la consolidación de un ideal de objetividad textual y depuración estilística que marca el último tercio del siglo XX.
Juan Miguel Moreno Calderón, pianista y gestor cultural, declara desde el inicio el carácter no académico de su propuesta. El libro no aspira a la exhaustividad musicológica ni a la discusión filológica, sino a la divulgación apasionada y fundamentada. El tono es abiertamente subjetivo –en el mejor sentido del término–: se trata de un canon personal, fruto de décadas de escucha, estudio y experiencia profesional. Esa subjetividad, lejos de restar credibilidad, otorga coherencia al volumen. Cada capítulo se subtitula con un rasgo definitorio del artista (“El virtuoso feliz”, “El visionario inconformista”, “El trovador del piano”, “El intelectual”…), síntesis de una poética interpretativa, a veces muy certera.
La estructura del volumen resulta simple y eficaz: apuntes biográficos concisos, contextualización de la figura dentro de una escuela o tradición nacional, análisis de su estilo interpretativo –con especial atención a la visión del texto (la partitura), el puro sonido, apuntes técnicos, el repertorio, la relación entre arquitectura y detalle…– y un acercamiento a su legado discográfico. Este último aspecto convierte el libro en un auténtico vademécum para el melómano, ya que la invitación a la escucha se hace práctica. En ese sentido, la obra se sitúa en la estela de modelos clásicos como Los grandes pianistas de Harold C. Schonberg, pero con una actualización del canon y una mirada diferente.
Uno de los mayores aciertos se ha apuntado arriba, y es la lectura transversal de la evolución estética del siglo: del pathos romántico y la libertad expresiva –con sus inevitables amaneramientos– a un progresivo objetivismo que subordina el intérprete al compositor. En ese recorrido aparecen figuras centrales de la tradición ruso-soviética, austro-alemana, húngara o polaca, junto a intérpretes difíciles de clasificar. El resultado es una cartografía estilística clara, útil tanto para el lector iniciado como para el aficionado curioso.
El volumen, sin embargo, adolece de dos carencias importantes. La ausencia de un índice onomástico y de obras dificulta la consulta puntual de un libro que, por su propia naturaleza, invita a la relectura fragmentaria. Del mismo modo, aunque se mencionan numerosas grabaciones imprescindibles, se echan en falta enlaces o referencias digitales que faciliten el acceso inmediato en la era del streaming. Si la propuesta es leer escuchando, el soporte editorial podría haber favorecido esa experiencia con códigos y una simple lista de reproducción.
Con todo, Los pianistas que dejaron huella cumple con creces su propósito: ofrecer, en español, una puesta al día del canon pianístico del siglo XX. Más que una enciclopedia o un manual, es un mapa afectivo, bien argumentado por un profesional que tenía ya en su haber algún volumen valioso, como el dedicado a su paisano Rafael Orozco. Un libro que se lee con los ojos, pero que reclama inevitablemente el concurso del oído.
El índice
Introducción
Serguei Rajmáninov, entre dos mundos
Alfred Cortot, arte atemporal
Artur Schnabel, el sentido de la historia
Wilhelm Backhaus, el encanto de la sobriedad
Edwin Fischer, la naturalidad en la música
Artur Rubinstein, el virtuoso feliz
Clara Haskil, éxito en la madurez
Walter Gieseking, maestro del impresionismo
Wilhelm Kempff, esencia del pianismo alemán
Vladimir Sofronitski, la leyenda rusa
Solomon, integridad e inteligencia
Claudio Arrau, el pianista completo
Rudolf Serkin, el maestro
Vladimir Horowitz, el último romántico
Annie Fischer, alma de la escuela húngara
Jorge Bolet, el triunfo de un incomprendido
Sviatoslav Richter, el visionario inconformista
Emil Guilels, emblema de la escuela ruso-soviética
Dinu Lipatti, sentido y sensibilidad
Arturo Benedetti Michelangeli, alquimista del sonido
Géza Anda, el trovador del piano
Alicia de Larrocha, eclecticismo y universalidad
Samson François, pianista de otra época
Julius Katchen, una brillante carrera truncada
Alexis Weissenberg, carismático y personal
Lázar Berman, injustamente valorado
Friedrich Gulda, entre el inconformismo y la provocación
Alfred Brendel, el intelectual
Glenn Gould, el genial heterodoxo
John Ogdon, entre la gloria y la tragedia
Vladimir Ashkenazy, solidez y autoridad
Martha Argerich, una fuerza de la naturaleza
Maurizio Pollini, cénit del pianismo moderno
Daniel Barenboim, músico genial y humanista comprometido
Maria João Pires, intimismo y exquisitez
Nelson Freire, poeta del piano
Radu Lupu, pianista de culto
Rafael Orozco, un purasangre del piano
Murray Perahia, refinamiento y naturalidad
Grigori Sokolov, genio y figura
András Schiff, el equilibrio
Krystian Zimerman, el afán de perfección
Breve epílogo
Bibliografía
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