Corey, el hijo del dueño de 'La casa de empeños', convaleciente tras un grave siniestro
"No sé, Rick, parece falso" es una de las muletillas más usadas en los úlitmos años por las tasaciones de La casa de empeños, que en España se emite en el canal Mega. La familia Harrison es la más popular de este gremio en EEUU a raíz del programa donde los clientes presentan los más curiosos objetos comprados o recibidos en excéntricas herencia. Pero bajo los neones del Strip, el debate ya no es el valor de un objeto antiguo, sino el valor de la reputación de Corey "Big Hoss" Harrison, el hijo del dueño.
Tras un grave accidente en México el pasado mes de enero, el coprotagonista de La casa de empeños se vio atrapado en una pesadilla por el coste que le supone (como a cualquier ciudadano estadounidense) sufragar los gastos santiarios de sus lesiones. Tiene 11 costillas fracturadas, un pulmón perforado y una hemorragia interna que estuvo a punto de acabar con su vida. Estuvo más de 30 días hospitalizado y actualmente se repone en su domicilio.
El enfoque que más está calando en el público local es el de la vulnerabilidad financiera de alguien que, a ojos de todo el mundo, debería ser millonario. Corey ha defendido su decisión de abrir una cuenta GoFundMe, donde ya ha recaudado más de 8.500 dólares, alegando que el sistema sanitario mexicano le exigió pagos inmediatos que vaciaron sus ahorros. "¡Espero que nunca tengáis un accidente en México! ¡Os dejarán morir si no traéis tarjetas!", respondía tajante en sus redes ante el aluvión de críticas.
Sin embargo, para muchos residentes de Las Vegas que han visto crecer el imperio de la Gold & Silver Pawn Shop, resulta difícil procesar que una estrella de un reality global, con décadas en antena, necesite el dinero de desconocidos para cubrir facturas de 100.000 dólares. Las redes se han convertido en un campo de batalla donde se le acusa de mala gestión financiera y de "pedir a extraños" lo que debería tener asegurado por su trayectoria.
La contundente respuesta de Rick Harrison
En medio de este incendio mediático, la figura del padre, Rick Harrison, ha emergido no para proteger la imagen de su hijo, sino para desmarcarse con una frialdad que ha dejado a muchos helados. Rick ha querido dejar claro que, aunque la familia siempre está ahí, hay límites en la responsabilidad paterna. "Pagué todas las facturas médicas de Corey mucho antes de que sacara el GoFundMe. Es un hombre adulto de unos 40 años y es responsable de cómo maneja sus finanzas", declaró tajante.
Con estas palabras, el patriarca de la tienda de empeños más famosa del mundo zanja la polémica sobre su supuesta falta de ayuda, pero abre una brecha sobre la madurez financiera de un Corey que, pese a sus 41 años, sigue viviendo bajo el escrutinio constante de su apellido.
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