30 años del accidente de tráfico en Jaén que sobrecogió a España: Murieron 29 personas, 9 de ellos niños

Aquel fatídico 28 de febrero el autobús volvía de una excursión de Sierra Nevada, alquilado por los miembros de la comunidad religiosa Testigos de Jehová

Imagen del reportaje de Canal Sur en 2020 por el accidente de tráfico de Bailén en 1996. / Reportaje de Canal Sur.

Hace 30 años el kilómetro 5 de la antigua carretera N-323 en Bailén quedó marcado para siempre como una huella imborrable en la memoria colectiva del municipio. Un trágico accidente de tráfico en un autobús se llevó a 29 personas, de ellos nueve eran niños. El más mortal de España en las últimas tres décadas.

La comunidad de Testigos de Jehová de Bailén había organizado un viaje a Sierra Nevada para pasar varios días en familia, había vecinos de Bailén, Villargordo, Andújar, Mengíbar y Baños de la Encina, quienes agotados tras un día intenso en la nieve, nunca pudieron imaginar que aquella excursión terminaría en apenas minutos, en un choque que cambiaría sus vidas para siempre. Viajaban 56 personas y solo pudieron salvarse la mitad.

En torno a las nueve de la noche llegó la alarma, las llamas devoraban un autobús que había impactado de forma frontal contra un Opel y el pánico se desataba dentro. Pasadas las 12 de la noche se confirmaban los primeros once fallecidos, entre ellos el conductor del turismo, informó entonces a EFE la Guardia Civil de Tráfico. 18 heridos fueron trasladados al Hospital San Agustín de Linares. Los gritos y llantos de los familiares de las víctimas se escuchaban en la lejanía del asfalto. El alcalde de Bailén, Luis Mariano Camacho, que entonces tenía 23 años, recuerda a Jaén Hoy ese día: "Fue trágico, muy trágico. El pueblo se quedó consternado, recuerdo cómo se pusieron los féretros en la Casa de la Cultura y aquello era sobrecogedor. Fueron muchas personas".

Conforme pasaban las horas se iban conociendo más detalles, un conductor de un vehículo aseguró que el autobús ardió tras una gran explosión poco después de producirse la colisión. El incendio hizo vivir, según los testigos presenciales, escenas de gran dramatismo, al ver algunos de los supervivientes cómo morían incinerados amigos y parientes. Poco antes de las 02:00 de la madrugada llegó al lugar del accidente, en el que ya se encontraban la gobernadora civil de Jaén y el alcalde de Bailén, el juez de Linares para proceder al levantamiento de cadáveres. "Murieron intentando romper los cristales, aquel entonces no había martillos como ahora. Había familiares y amigos, fue algo que sucumbió a todo el pueblo", cuenta Camacho.

Más de cinco horas de rescate

Alrededor de las tres de la madrugada ya se habían rescatados 25 cadáveres, especificando que el número de víctimas podría aumentar. Numerosos efectivos de Bomberos, Protección Civil, Guardia Civil y Cruz Roja participaron en las tareas de rescate de un amasijo de hierros calcinados.

A esa hora, de los 18 pasajeros heridos que fueron trasladados al hospital San Agustín, once fueron dados de alta, por lo que sus heridas no revistieron de importante gravedad y tres permanecieron hospitalizados algunas semanas más.

Pasada una hora, tras una importante labor de Los Cuerpos de Seguridad consiguieron extraer el resto de víctimas mortales: 28 al que se sumó el conductor del turismo, la gran mayoría eran jóvenes que rondabala treintena. En esos momentos de desasosiego y como si de una pesadilla se tratara llegaron los féretros que quedaron alineados tras los quitamiedos y sobre la tierra, para poder trasladarlos la Casa de la Cultura de Bailén, que se convirtió en una improvisada capilla ardiente.

Lo que vino después del pánico y el shock, fue la tristeza y el dolor de todo un pueblo y una provincia al que se unió España. La identificación fue muy complicada, las primeras que se pudieron realizar fue la del conductor del turismo, proveniente de una familia ganadera de Andújar y el del autobús, vecino también iliturgitano. "La gente estaba pegada a la tela de los asientos y agolpada junto a la puerta trasera del vehículo, motivo por el que los cadáveres resultaron irreconocibles", indicó el que era el jefe del parque de Bomberos de Linares, Juan José Molero, a EFE.

El alcalde de Bailén de entonces, Antonio Gómez, declaró tres días de luto y se suspendieron todos los actos de campaña electoral, pues en ese momento se acercaban las elecciones municipales. "Durante mucho tiempo Bailén va a recordar y padecer esta tragedia porque las personas que viajaban en este autobús eran muy solidarias y se pasaban prácticamente todo el día en la calle intentando ayudar a la ciudadanía", expresó, añadiendo que en esa carretera el tráfico había bajado muchísimo por una reciente inaugurada autovía.

Conforme pasaban las horas de esa tortuosa noche, los bailenenses fueron a arropar a sus vecinos, y se llegaron a congregar más de 400 personas en la improvisada capilla ardiente.

Las primeras pesquisas ya dejaban claro que el Opel invadió el carril contrario. El delegado de Gobernación de la Junta de Andalucía en Jaén, Miguel Ocaña, confirmó que el autobús siniestrado en el accidente tenía todos los papeles en regla. La Consejería de Transportes de la Junta de Andalucía expidió la tarjeta de transporte al autobús siniestrado, con matrícula J-0487-W, el 19 de septiembre de 1995 y tenía en perfecto estado las medidas de seguridad, según Gobernación.

Sólo pudieron salir los de la parte delantera

Una de las supervivientes relató el horror vivido y contó que sólo pudieron salir del autobus los viajeros que se encontraban en su parte delantera, gracias a que se se rompió el parabrisas, mientras que las puertas de atrás quedaron bloqueadas y el techo se precipitó sobre ellos.

Del accidente surgieron varias hipótesis, una de ellas fue que el turismo hubiera salido en dirección contraria desde una gasolinera próxima al lugar del accidente, a lo que el director de Tráfico de Jaén en ese año, Luis Javier Herrero, informó que ese hecho no se podía afirmar aún, y aseguró que la zona en la que se registró el siniestro "si bien es un tramo con curvas, está bien señalizada y con la calzada en buen estado".

Los reyes eméritos de España también sumaron su condolencia y su pésame a los responsables del Ayuntamiento de Bailén. En su mensaje, Juan Carlos y Sofía pidieron que se haciera extensivo este sentimiento de dolor a las familias de los fallecidos y desearon un pronto restablecimiento de los heridos. El presidente del Parlamento andaluz, Diego Valderas, remitió también un telegrama en el que mostró su pesar por esta tragedia.

Finalmente, la ceremonia fúnebre, se celebró en el pabellón deportivo "28 de febrero" según el rito de los Testigos de Jehová, a los que pertenecían la mayoría de los fallecidos. Así, el día 1 de marzo, más de 5.000 personas, según informaron fuentes municipales, asistieron al funeral.

29 poemas de amor

En esa mañana la emoción desbordaba un pueblo entero, el alcalde de Bailén compuso y leyó 29 poemas de amor en recuerdo de cada uno de los fallecidos. Antonio Rodríguez, miembro de la sede central de los Testigos de Jehová, hizo una reflexión sobre el sentido de la vida y la muerte, tal y como recogía EFE.

Diez días después del siniestro se realizó la reconstrucción del accidente. Se aseguró que en estos momentos no había conclusiones sobre las causas que originaron el siniestro, afirmaron que con los datos aportados por la reconstrucción de los hechos se pretendía saber de la forma más fiable posible, cómo se produjo el suceso, y de ahí poder deducir el porqué.

Según el jefe del Subsector de Tráfico de la Guardia Civil de Jaén, Manuel Egea Hornos, el grado de fiabilidad del estudio realizado en el lugar de los hechos "es bastante alto".

Egea añadió que los miembros de la investigación descartaron la hipótesis de que el incendio se debiera a la proyección de gasolina del turismo. Además, explicó a los periodistas que las puertas del autobús "se abrieron" (en contra de la idea que se tenía hasta el momento) y comentó que cuando el motor deja de enviar corriente "las puertas pueden abrirse apretando los pulsores que existen en ambas salidas".

En opinión del responsable de la investigación de la Guardia Civil, el hecho de que gran parte de los pasajeros murieran calcinados al agolparse cerca de la puerta trasera del autobús sin poder salir pudo deberse a que los viajeros empujaran las puertas "y no se abrieran tan rápido como si se hubieran dejado solas". Hoy se conoce que una de las víctimas quedó atrancada en la puerta, por lo que estas no pudieron abrirse.

Finalmente, el 21 de marzo el Instituto Nacional de Toxicología elaboró un informe que reveló que el conductor del vehículo que colisionó con el autobús que venía de Sierra Nevada estaba ebrio, con 3,25 gramos de alcohol por litro de sangre.

El informe precisó que a partir de los 3 gramos de alcohol se puede producir el estado de coma, mientras que el índice de alcohol máximo permitido en ese año por Tráfico era de 0,8 por ciento.

Es un hombre sin conciencia por conducir ebrio, pero en el mundo estamos personas de todas clases

El estudio se complementó con otro informe en el que una camarera del bar San José, que se ubica en la carretera de Córdoba, manifestaba en una declaración a la Guardia Civil y al juzgado de Bailén que el conductor en no más de media hora se tomó "cuatro cubalibres".

Uno de los familiares de las víctimas, Juan Arance Peña, que perdió en el accidente a su mujer y dos hijas, expresó a EFE, tras conocer los datos del informe del Instituto de Toxicología: "Es un hombre sin conciencia por conducir ebrio, pero en el mundo estamos personas de todas clases".

Arance afirmó que los familiares no van a ejercer ninguna acción judicial paralela, y se someterán a lo que Ley estipule para estos casos. "El dolor que yo tengo no se paga con nada", dijo.

Ha sido la ruina de mi casa, la de mis tres hijos y las del resto de las familias con víctimas

La esposa del conductor del autobús, explicó, desde su habitación del hospital comarcal San Agustín de Linares, que no recuerda nada del accidente, tan sólo que un coche se vino a "nuestro carril a gran velocidad y a partir de ahí se produjo el incendio".

"Lo único que yo quería es que sacaran a mi marido del autobús, pero murió en el acto y esto ha sido la ruina de mi casa, la de mis tres hijos y las del resto de las familias con víctimas", aseguró.

Los técnicos observaron en la parte anterior derecha del motor que había un fogonazo de una tubería, del aire acondicionado, que en el momento del choque saltó una chispa y o bien incendió el gas y el gas incendió el gasoil o la batería. Pero el verdadero motivo del incendio no se ha podido saber.

La tragedia de este calibre obligó a repasar las medidas de seguridad e implementar medidas en los autobuses. El principal el cambio de ubicación del depósito de gasoil, el cierre de seguridad de las puertas, y el material interior del autobús, se prohibió el uso de la madera.

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