Un ‘embalse’ en Los Cañones de Jaén: la presa que pararon los vecinos
Se anunció un proyecto, valorado en 36 millones de euros, que estaba destinado a terminar con las inundaciones pero que atentaba contra el patrimonio natural e histórico
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A mitad de agosto del año 1996 una tormenta, caída sobre las montañas de Los Villares, sorprendió a los vecinos de Los Puentes de Jaén. Muchos vieron sus viviendas, segundas residencias muchas de ellas, arrasadas por el agua y el barro y hubo rescates agónicos de jiennenses que quedaron atrapados. Tras aquellos, las administraciones anunciaron proyectos para que algo así no volviera a repetirse pero en este 2026, justo cuando se cumplen 30 años, los ríos Eliche y Frío han vuelto a desbordarse causando estragos sin que ninguna de aquellos anuncios se convirtiera en realidad.
La que más polémica desató tuvo que ver con la promesa de un embalse en un paraje natural único. Fue a finales de 2002 cuando se celebró una reunión en la Casería de Quiebrajano entre el entonces ministro Cristóbal Montoro (PP) y dirigentes del Partido Popular, incluidos miembros del equipo de gobierno del Ayuntamiento de Jaén liderados por el alcalde Miguel Sánchez de Alcázar, que llegó a decir aquel octubre que no se derribaría ni una sola vivienda de Los Puentes, a pesar de que mucha de ellas se construyeron en zonas inundables y fuera de toda regulación. En ese encuentro, el ministro se comprometió a estudiar, proyectar y financiar una presa sobre el río Eliche, en el corazón del paraje de Los Cañones.
En noviembre de 2003, el Ministerio de Medio Ambiente comunicó al Ayuntamiento de Los Villares el inicio del expediente de evaluación de impacto ambiental del proyecto denominado ‘Conducción Presa Río Frío–Quiebrajano’. A partir de ese momento, el consistorio villariego comenzó a recabar información y a preparar su posicionamiento. El 15 de diciembre, la alcaldesa de Los Villares, María del Carmen Anguita (PSOE) solicitó a la Consejería colaboración para la elaboración de alegaciones, y dos días después, el 17 de diciembre, pidió información adicional a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir.
Además, ya en enero de 2004, el Ayuntamiento de Los Villares remitió un escrito al Director General de Calidad y Evaluación Ambiental del Ministerio de Medio Ambiente expresando formalmente la oposición del municipio a la presa. En ese documento se apoyaba en un informe del aparejador municipal que advertía de graves problemas medioambientales, así como de la posible pérdida de abrigos naturales y pinturas rupestres declarados Bien de Interés Cultural (BIC). El 29 de enero, el pleno del Ayuntamiento de Los Villares, con los votos de PP y PSOE, reiteró su rechazo.
A esta oposición se sumaron informes de otras administraciones como el de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, controlada entonces por el PSOE, emitió un informe señalando importantes inconvenientes medioambientales derivados de la construcción de la presa. Poco después, la Comisión Provincial del Patrimonio Histórico emitió un informe alertando de los graves riesgos para el patrimonio cultural, histórico y natural que supondría la presa proyectada.
Tras años de estancamiento, en mayor de 2006 el Ministerio de Medio Ambiente, Jaime Palot, se defendió con un escrito en el que aseguraba que la presa no afectaría “sensiblemente” al término municipal de Los Villares, algo que no tranquilizó a su alcaldesa, pues en 2007 volvió a incidir en la oposición del municipio a la presa.
La movilización social fue clave
Pero no fue hasta que los vecinos se echaron a la calle que el proyecto se detuvo. El conflicto alcanzó su punto álgido en agosto de 2008, cuando el proyecto de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir se publicó en el Boletín Oficial del Estado, lo que desencadenó una intensa respuesta social. Se constituyó una plataforma de afectados, comenzaron las primeras movilizaciones y se puso en marcha una recogida de firmas contra la presa.
El 16 de agosto se constituyó formalmente la Plataforma en Defensa del Paraje de los Cañones, que aglutinó a prácticamente todas las fuerzas sociales, políticas y culturales de Los Villares, así como muchas asociaciones vecinales de la capital. A ellas se sumaron organizaciones ecologistas como Ecologistas en Acción, ampliando el conflicto más allá del ámbito local y convirtiéndolo en una causa en defensa del patrimonio natural e histórico.
La primera gran acción de la plataforma tuvo lugar el 29 de agosto, cuando unos 500 vecinos de Los Villares llenaron la plaza del Ayuntamiento para exigir la retirada del proyecto. El 2 de septiembre, más de mil personas de Jaén y Los Villares se manifestaron por las calles de la capital jiennense. Aquella protesta supuso la culminación de un mes de movilización constante que tuvo un amplio eco mediático. El calendario de protestas continuó el 20 de septiembre con la organización de una Caminata Popular a los Cañones, una acción simbólica para reivindicar la protección del paraje natural.
A pesar de todo esto, el que fuera vicepresidente de la Junta, Gaspar Zarrías, llegó a anunciar que ya se había hecho el proyecto de la presa, que iba a contar con presupuesto de 36 millones de euros, y que, a falta del informe de impacto medioambiental, las obras se iban a iniciar a mediados de 2009. Se llegó incluso a informar sobre el inicio del expediente de deslinde del río Eliche, para saber qué viviendas ilegales estaban sobre el cauce del mismo.
En el año 2010, la Plataforma y Ecologistas en Acción llegaron a presentar una denuncia ante la Comisión Europea, pero no fue hasta el año 2011 cuando el por entonces delegado del Gobierno en Jaén, Felipe López, anunció que finalmente la presa no seguiría adelante. Los vecinos de Jaén habían conseguido pararla.
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