Ropa Vieja
Martín Lorenzo Paredes Aparicio
Julia y el médico
SELECTIVIDAD
La Selectividad continúa poniendo a prueba a los estudiantes que aspiran a formar parte de las distintas universidades andaluzas. La adaptabilidad de los exámenes predominante hasta el pasado año ha cambiado de forma significativa con la PAU de 2025, mucho más orientada a la comprensión y gestión de las competencias. Es por ello que se reduce de manera sustancial la opcionalidad entre los diferentes ejercicios expuestos en cada materia, algo que también se ha podido apreciar en Matemáticas.
Mientras que la modalidad vigente en 2024 comprendía 8 problemas organizados en 4 secciones de 2 opciones cada una, la convocatoria de este miércoles presentaba un problema preceptivo junto con tres secciones donde el candidato debía escoger un ejercicio de cada una. Con esto, los alumnos debían resolver la primera actividad sin alternativa ni opción de eludir aquellas cuestiones donde reúnan mayores deficiencias.
Esta nueva configuración inicia con una situación práctica: Juan desembolsa 80 euros adquiriendo un jersey, una camisa y unos pantalones, conociendo que el coste de esta primera prenda equivale a un tercio del precio conjunto de camisa y pantalones. La complejidad aumenta al incorporar rebajas diferenciadas del 30%, 40% y 20% respectivamente durante las ofertas, reduciendo el gasto total hasta 57 euros.
En el sistema anterior, un candidato con dominio en tres áreas matemáticas específicas podía prescindir totalmente de la cuarta, concentrando su preparación en sus competencias destacadas. La estructura actual elimina esta táctica, exigiendo a los aspirantes demostrar habilidades más equilibradas en todas las disciplinas matemáticas con una complejidad técnica similar.
En este sentido, los límites indeterminados, la determinación de primitivas, los problemas geométricos espaciales y el álgebra matricial conservan una dificultad equiparable. La diferencia fundamental reside en la pérdida de capacidad selectiva: tan solo cuentan con la oportunidad de escoger un ejercicio de cada uno de los tres bloques restantes para obtener una puntuación máxima de 2,5 en cada uno de ellos.
Esta transformación representa un incremento objetivo en la dificultad de la prueba, lo que se traduce en una evaluación más exigente que requiere preparación más equilibrada y comprehensiva por parte de los candidatos. En definitiva, persigue que el candidato evidencie un dominio más homogéneo de todas las competencias matemáticas de segundo bachillerato. Así, este modelo podría incluso obligar a replantear completamente las metodologías de preparación para la PAU 2026.
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