El empleo ya no basta para evitar la exclusión social en Jaén
Más de 60.000 personas viven en hogares con una situación de inestabilidad laboral grave según el último informe de la Fundación Foessa
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La vivienda y el empleo se consolidan como los principales motores de la exclusión social en Jaén. Así se desprende del Informe Foessa sobre Exclusión y Desarrollo Social en Andalucía, presentado en el Obispado de Jaén, que advierte de la cronificación de la desigualdad y de un proceso profundo de fragmentación social en la comunidad andaluza: el 23% de la población, casi dos millones de personas, vive en exclusión social y el 10% lo hace en exclusión severa.
La presentación contó con la intervención de Juan Raya, vicario de Caridad y delegado de Cáritas; Rafael Ramos, director de Cáritas Diocesana de Jaén, y Daniel Rodríguez de Blas, miembro del equipo de estudios Foessa y coordinador del informe de Andalucía.
El análisis presentado sitúa a Andalucía ante un proceso profundo y persistente de fragmentación social, fruto de más de dos décadas de crisis encadenadas. “Las brechas sociales no solo no se han cerrado, sino que en muchos casos se han consolidado, ampliando y cronificando la exclusión”, apuntó Rodríguez de Blas para asegurar que no se trata de una situación coyuntural, sino de “dinámicas estructurales”. “Incluso en contextos de crecimiento económico, una parte importante de la población queda al margen de los beneficios de desarrollo. Andalucía, y también Jaén, viven esta realidad con especial intensidad”, lamentó.
Según el informe, en 2024 la exclusión social afecta al 23,1% de la población andaluza, es decir, que casi dos millones de personas en Andalucía tienen dificultades para participar con normalidad en la vida social, una proporción claramente superior a la media estatal (19,3%), lo que pone de manifiesto que “la brecha, por tanto, no se ha cerrado”. El 10,2% de la población andaluza vive en exclusión severa, una cifra que no ha dejado de crecer desde 2018, y solo cuatro de cada diez personas no presenta ningún indicador de exclusión social en Andalucía.
Rodríguez de Blas afirmó que “no fallan las personas, falla el sistema”. Frente a discursos que explican la pobreza y la exclusión desde la pasividad individual, los datos muestran que la mayoría de los hogares en exclusión no permanece al margen: trabajan, buscan empleo, se forman, activan redes de apoyo familiar e intentan salir adelante, pero ese esfuerzo choca con barreras estructurales.
Durante la intervención del vicario de Caridad, Raya recordó que comprender la realidad es una dimensión básica de la caridad, y el director de Cáritas Diocesana de Jaén destacó que el informe no es solo una fotografía de la realidad, sino una herramienta para transformarla, llamando a asumir responsabilidades políticas, personales y comunitarias en la construcción de soluciones y oportunidades.
La vivienda, principal motor de la exclusión
El Informe Foessa identifica la vivienda como el principal eje de la exclusión social en Andalucía y en Jaén, de modo que se ha convertido en “un factor de expulsión de la estabilidad cotidiana, que el empleo ya no logra compensar”, afectando a casi una de cada cuatro personas en Andalucía. Entre 2018 y 2024, el precio de la compra de vivienda ha aumentado un 65% en la comunidad andaluza, “completamente desconectado de la evolución salarial”. En el alquiler, “la presión es especialmente intensa”: en la provincia de Jaén, entre 2018 y 2023 el precio del alquiler ha aumentado un 16%, y casi un 20% en Jaén capital.
Como resultado, más de 72.000 personas en Jaén caen en situación de pobreza una vez pagados los gastos de la vivienda, generando un sobreesfuerzo residencial que empuja a cientos de miles de hogares en Andalucía por debajo del umbral de la pobreza y deja a muchas personas viviendo en condiciones inseguras o inadecuadas. Por ello, Rodríguez de Blas defendió que la vivienda se ha convertido en el “gran cuello de botella de la integración social” y que mientras no pase a ser un pilar real del Estado de Bienestar, la mejora económica no se traducirá en integración social.
Junto con la vivienda, el empleo es el segundo motor de la exclusión social. Aunque en los últimos años ha habido avances, en 2025 la tasa de paro registrado en la provincia jiennense se situó en torno al 17%, una cifra que, pese a haber mejorado desde 2018, sigue siendo más alta que en 2017 y superior a las medias de Andalucía y de España. En Jaén, más de 60.000 personas viven en hogares donde el sustentador principal se encuentra en situación de inestabilidad laboral grave, con empleos precarios, discontinuos o insuficientes para sostener una vida digna. Como resultado, el empleo reduce el riesgo de exclusión, pero ya no lo evita: un 14% de personas con empleo sigue en situación de exclusión social
El informe también subraya el deterioro de las relaciones sociales, con problemas de conflicto y aislamiento afectando a medio millón de personas en Andalucía y duplicándose desde 2018. En hogares en exclusión social, el 13% no cuenta con nadie a quien recurrir ante una dificultad grave.
Sobre la Fundación Foessa
La Fundación Foessa (Fomento de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada) fue creada por Cáritas Española en 1965 con el objetivo de servir a la sociedad a través de la realización de estudios de investigación sobre la realidad social, cultural y económica de España.
A lo largo de estas seis décadas se han presentado nueve macrodiagnósticos. Este es el cuarto estudio andaluz y forma parte de 22 informes territoriales que se desprenden del IX Informe sobre Exclusión y Desarrollo Social en España, presentado el pasado 5 de noviembre. Los resultados de esta investigación se basan en la sexta Encuesta sobre Integración y Necesidades Sociales, realizada en el primer semestre de 2024 a 12.289 hogares en todo el país, 596 en Andalucía.
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