Fernando Navarro: "La causa Supersubmarina para mí es una causa de humanidad, en la que es mejor hacerlo unidos que en solitario"
El periodista desentraña la historia del grupo baezano en el coloquio 'Algo que sirva como luz' organizado por Jaén Hoy
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Aunque el cielo pareciera empeñado en caer ayer sobre Jaén, hubo un lugar donde la intemperie no logró imponerse. Los Baños Árabes del Palacio de Villardompardo se convirtieron en refugio para la música, la literatura y la memoria compartida por una banda de amigos y una historia. Allí se celebró un encuentro con el periodista, escritor y crítico musical Fernando Navarro, autor de Algo que sirva como luz, título que dio nombre al coloquio, dentro del ciclo 'Jaén por las letras', organizado por Jaén Hoy. Un espacio promovido por la Diputación Provincial de Jaén y conducido por el director del diario, José Manuel Serrano. Una tarde que acabó siendo mucho más que un acto cultural con el colofón melódico de Jaén Rock Choir.
Pese al fuerte viento que azotaba la capital, el patio del palacio se llenó. Dentro sonaba Viento de cara y el público fiel a la música y la literatura acudió a una conversación profunda en torno a una historia que Jaén siente como propia: la de Supersubmarina. Una historia de música, sí, pero también de amistad, dolor, resiliencia y humanidad.
Abrió el acto el presidente de la Diputación Provincial, Francisco Reyes, quien recordó la colaboración continuada con Jaén Hoy en este tipo de encuentros culturales. Citó nombres como Nativel Preciado o Manuel Vilas y situó a Fernando Navarro en esa misma línea de autores capaces de generar reflexión. Reyes destacó que Algo que sirva como luz es una obra dedicada a “un grupo muy querido en Jaén, porque es nuestro grupo”, subrayando el vínculo emocional que une a la provincia con Supersubmarina.
Por su parte, el director de Jaén Hoy, José Manuel Serrano, presentó así al crítico musical: "Navarro es escritor, crítico musical, de Madrid, Madrid, o sea, gato, gato. Se gana la vida en El País Semanal y es autor de un buen puñado de obras relacionadas con la música como ‘Acordes Rotos', 'Martha', 'Maneras de vivir', 'Todo lo que importa sucede en las canciones' y, por la que estamos hoy aquí: 'Algo que sirva como luz', colabora en la Ser y ha pasado por numerosas publicaciones tan emblemáticas como Ruta 66, Efe Eme o Rolling Stone. Entre sus adicciones confensables están Bob Dylan y Bruce Springsteen. Lo pueden escuchar y ver en el videopodcast de El País, Tercer Acto".
Con ese marco, Fernando Navarro tomó la palabra. Lo hizo desde la música, como no podía ser de otra manera. “Siempre digo que hay una canción de Bob Dylan para cualquier momento de la vida”, comenzó, “pero también hay una de Supersubmarina”. Y no fue una frase casual, la primera canción que había sonado al entrar, Viento de cara.
Navarro habló con honestidad de su relación inicial con la banda, reconociendo que no fue un seguidor especialmente apasionado. “Sí que conocía sus canciones, pero no era lo que me ponía a escuchar”, confesó, recordando incluso su respuesta negativa en Salvados con Gonzo. Aun así, señaló que siempre le gustaron como personas y que esa percepción fue clave más adelante.
El punto de inflexión llegó tras el accidente. “Cuando ocurrió quise saber cómo estaban”, explicó. A partir de ahí comenzó un contacto esporádico marcado por un hermetismo que, desde su instinto periodístico, le hizo intuir que había algo que debía entenderse con tiempo. En las primeras entrevistas posteriores, percibió “mucho dolor”, una ausencia evidente, la de Jose y una mirada, la de Jaime, que se le quedó grabada. Aquello lo llevó a tomar una decisión crucial, esperar y entrevistarlos meses después, en junio de 2021, de forma individual.
Cuando hay verdades tan profundas y tanto dolor existe una ética de la profesión en la que yo creo muchísimo
Aquellos encuentros en Baeza fueron el germen de todo. Navarro explicó que ya entonces percibió una enorme generosidad por parte de los miembros del grupo, aunque con distintos ritmos y protecciones. “Ahí ya intuía que si seguía rascando podíamos ir a otros lugares de la vida de cada uno”, relató. Pero también entendió que estaba ante una historia que exigía una ética extrema. “Cuando hay verdades tan profundas y tanto dolor existe una ética de la profesión en la que yo creo muchísimo, estar al servicio de esa tragedia y de esa verdad”, expresó.
“No era solo el accidente”, insistió. “Pasó la vida de cuatro personas y de sus familias”. Por eso les propuso pensar bien si querían cederle su historia para algo que no se quedara en la superficie. “La gente se iba a quedar con la punta del iceberg y no iba a poder interpretar todos los matices, las contradicciones y todo el dolor que había”.
Navarro defendió que el relato debía ir más allá de la tragedia y centrarse también en la fábula y la superación, una especie de justicia al grupo que no solo significaba la tragedia del accidente, también el de saborear el éxito, crecer juntos como amigos y llegar al corazón de miles de personas que sentían sus canciones como suyas. “Insistí mucho en que no había que pensar solo en la tragedia, sino en contar su historia de fábula”, explicó. Una historia que comienza en la infancia. “Mi primera pregunta fue: ¿dónde habéis nacido? Baeza, todos. ¿Y cuándo se formó la banda? Y todos me contestaban lo mismo: no lo sé, estaban los tres en el Paseo de la Constitución”. Un origen que definió como “perfecto” y cinematográfico.
El autor confesó que incluso decidió congelar la historia por respeto a la banda. “Les dije: es vuestra historia, haced lo que tengáis que hacer”. No había libro, no había editorial, solo conversaciones, tiempo y responsabilidad. “Pensé muchas veces que el libro podía pararse y quedarse sin libro”.
No porque no quisieran contarlo, sino porque daba mucho miedo volver al dolor
Uno de los mayores retos fue el trabajo con las familias. “No porque no quisieran contarlo, sino porque daba mucho miedo volver al dolor”, explicó, mencionando especialmente a la madre de José. Aun así, destacó la “bondad increíble” de todos ellos. Hubo entrevistas repetidas, llamadas, visitas al pueblo y un constante cruce de testimonios. “La percepción de la realidad cambia”, señaló, justificando un trabajo cercano al periodismo de investigación para reconstruir momentos clave, como el día del accidente o lo vivido en el hospital.
El libro, explicó, está escrito como una novela, pero todo lo que se cuenta es real. Varias miradas, varias voces, un solo relato honesto. “Para mí era una responsabilidad enorme, no quería fallarles”.
Uno de los momentos más emotivos del coloquio llegó al recordar cómo entregó el manuscrito. Se había comprometido a hacerlo antes del día de Reyes y lo envió a finales de diciembre. Primero respondió el abogado, emocionado. Luego llamó Jaime. Después escribieron Juanca y Pope. José fue el último. “Pensaba: como no tengamos a José, no tenemos libro”. Cuando llegó su mensaje, sabía que ya estaba el camino hecho, independientemente de lo que finalmente decidiera la editorial.
El vínculo personal con la banda creció durante el proceso. Navarro habló con especial cariño de José, de su energía inagotable, de largas noches escuchando música y bebiendo cervezas. “No se cansa, cabrón”, bromeó, arrancando sonrisas al público. Ese vínculo se extendió también a las familias, con llamadas, mensajes y una cercanía que a día de hoy permanece.
La “causa Supersubmarina” va mucho más allá de la música. “Son cuatro personas generosas, bondadosas, sencillas, con sus peleas, como todos nosotros”
Recordó con emoción la primera presentación pública en Madrid y una frase de Jaime que resume el espíritu del libro y del grupo: “Hemos venido aquí a celebrar la vida”. También evocó otra declaración de Jaime que lo marcó profundamente en referencia a Pope que iba al volante el día del accidente: “No conducías tú, lo conducíamos todos. Somos una banda para todo”.
Navarro insistió en que la “causa Supersubmarina” va mucho más allá de la música. “Son cuatro personas generosas, bondadosas, sencillas, con sus peleas, como todos nosotros”, explicó. Personas que entendieron que unidos podían transformar su dolor en algo que ayudara a otros. “Unirse para causas buenas, para ayudar a superar dolores, para entender a los más necesitados".
En el tramo final, confesó que este libro le ha cambiado la vida. “Nunca nadie que no fuera una pareja me había dicho ‘me has cambiado la vida’”, contó, en referencia a lectores que se le han acercado. Aun así, insistió en que el mérito no es suyo. “Yo solo soy el narrador”.
Fernando Navarro resumió así lo que para él representa todo este recorrido. “Entonces la causa Supersubmarina para mí es una enorme causa de humanidad, en la que es mejor hacerlo unidos, en banda, que en solitario. Y es una banda”, dijo. Una forma de entender no solo esta historia, sino también la manera de afrontarla. “Yo creo que es el gran aprendizaje que tenemos todos y yo muero sabiendo que he vivido dentro de esa causa y que he formado parte de ella”, añadió.
Como sorpresa y para terminar el coloquio, Jaén Rock Choir trajo la música de la banda al patio del Palacio de Villardompardo e intepretaron canciones como Puta Vida, Supersubmarina o De las dudas infinitas como homenaje.
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