Jaén registra el enero con menos horas de sol en casi tres décadas: "Son 50 menos"
El investigador Dominic Royé analiza datos satelitales desde 1983 y confirma un acusado déficit de insolación respecto a los valores habituales
Luz verde a la exhumación de los restos de más de 150 personas de dos fosas comunes en la provincia de Jaén
El encadenamiento de borrascas que ha atravesado Andalucía durante las últimas semanas ha tenido un efecto más allá de las lluvias persistentes y los cielos cubiertos, la notable reducción de las horas de sol en Jaén. La provincia ha registrado en enero un 29% menos de insolación respecto a los valores habituales, según el análisis realizado por el investigador Dominic Royé en una entrevista concedida a Jaén Hoy.
Para llegar a estas conclusiones, Royé ha trabajado con datos del organismo europeo Eumetsat, que monitoriza la atmósfera mediante satélites con observaciones cada 15 minutos. Se trata de una base de datos continua desde 1983 que ofrece información mensual sobre las horas de sol, aunque, según explica el investigador, requiere una correcta interpretación técnica, ya que se presenta en lenguaje científico.
El estudio compara las cifras registradas este enero con lo que se considera normal para cada territorio. En el caso de Jaén, lo habitual en el primer mes del año es alcanzar entre 180 y 182 horas de sol. Sin embargo, en esta ocasión la provincia se ha quedado por debajo de esa media. "Son aproximadamente 50 horas menos", expresa el investigador. Un descenso que la sitúa en línea con la anomalía observada en el conjunto del país.
Royé subraya la importancia de contextualizar estos datos. “No es lo mismo bajar a casi 100 horas en Galicia, donde lo normal son 110 o 120, que descender a 100 horas en Jaén, donde lo habitual es rondar las 180 o 190”, explica. Es decir, aunque el número final pueda parecer similar en distintas zonas, el impacto es mucho mayor en aquellas regiones que parten de valores medios más elevados de insolación.
En términos anuales, Jaén capital registra una media de 3.134 horas de sol al año en el periodo 1983-2010. En 2025, la cifra fue ligeramente superior, con 3.167 horas. El año con menos insolación de la serie fue 1996, con 2.891 horas, mientras que el más soleado fue 2017, cuando se alcanzaron 3.363 horas. Estos datos permiten situar el episodio actual dentro de una serie amplia en la que existen precedentes de años especialmente grises, aunque también de ejercicios con registros muy elevados.
Andalucía, mayoritariamente en negativo
El déficit de horas de sol no ha afectado por igual a todo el territorio andaluz. Mientras la provincia de Almería, especialmente en la franja litoral, se ha mantenido en niveles cercanos a la normalidad, el resto de la comunidad ha registrado descensos significativos.
Córdoba encabeza las anomalías, con casi 70 horas menos de sol de lo habitual en enero. Sevilla ha perdido alrededor de 60 horas, Cádiz en torno a 50 y en la costa de Málaga, como en Marbella, el descenso ha sido más moderado, con entre 30 y 35 horas menos.
En términos generales, enero suele moverse en Andalucía entre las 180 y 190 horas de sol, con algunos puntos que rozan las 200. La anomalía de este año rompe esa tendencia y deja un mapa mayoritariamente en negativo, con la excepción almeriense.
Royé recuerda que en 1996 la media de la Península Ibérica llegó a registrar casi un 33% menos de horas de sol respecto a lo normal
Aunque el episodio actual es llamativo, no constituye el peor de la serie histórica. Royé recuerda que en 1996 la media de la Península Ibérica llegó a registrar casi un 33% menos de horas de sol respecto a lo normal, un año que también fue el de menor insolación anual en Jaén capital dentro de la serie disponible.
El investigador también advierte sobre la percepción social de estos fenómenos. La sucesión de muchos días consecutivos de cielos cubiertos puede generar la sensación de un mes extraordinariamente lluvioso o anómalo, incluso cuando el balance total de precipitaciones no se aleja tanto de la media. “Nuestra percepción es muy sesgada; hay que acudir a los datos”, señala.
¿Tiene relación con el cambio climático?
Sobre la posible conexión entre este tren de borrascas y el cambio climático, Royé explica que ya vivimos en un contexto climático diferente al de décadas atrás. En ese escenario, los fenómenos atmosféricos, aunque puedan formar parte de la variabilidad natural, pueden intensificarse o repetirse con mayor frecuencia.
Entre las hipótesis que se manejan está el debilitamiento de la corriente en chorro polar debido al mayor calentamiento en las zonas árticas. Cuando esta corriente pierde fuerza o se ondula con mayor facilidad, puede favorecer que las borrascas desciendan hacia latitudes más meridionales, como el sur de la Península Ibérica, aumentando la frecuencia de episodios de inestabilidad.
No obstante, Royé matiza que todavía existe margen de estudio y que no todos los episodios pueden atribuirse directamente al cambio climático. Lo que sí apunta es que extremos como las prolongadas sequías registradas en años recientes en Andalucía y, en contraste, estas rachas de lluvias persistentes, pueden entenderse como “dos caras de la misma moneda” dentro de un clima que ya está experimentando transformaciones.
También te puede interesar
Lo último