Juan Toral: "Los médicos, al igual que los pacientes, somos víctimas de las farmacéuticas"
El ubetense presenta su libro 'El negocio de hacernos creer que estamos enfermos', donde reflexiona sobre la medicalización de la vida cotidiana y la importancia de recuperar hábitos saludables para cuidar la salud
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El médico ubetense Juan Moral marchó de España motivado por la búsqueda de una vida mejor tanto para él como para su familia. Recientemente, el divulgador sanitario ha publicado su último libro, 'El negocio de hacernos creer que estamos enfermos', cuestiona la medicalización de la vida cotidiana y el peso de la industria farmacéutica en la forma en la que entendemos la salud. Jaén Hoy conversa con él acerca del papel de los profesionales sanitarios y la responsabilidad individual en el cuidado del bienestar.
En su libro habla de una medicalización creciente de la vida cotidiana. ¿Qué le preocupa especialmente de esa tendencia?
Al final, la farmacéutica y la industria de la alimentación han moldeado de tal manera el concepto de salud, que ya incluso se medica hasta la gente sana. Situaciones normales de la vida como la longevidad o la menopausia se han convertido en patologías para vender. La alimentación literalmente nos está matando, lo que comemos es pura basura adictiva que nos tiene enganchados a comer algo que nos está destruyendo por dentro y, luego, para cerrar el círculo está la Organización Mundial de la Salud que está de pie y mano de la financiación externa. Los médicos somos marionetas. Yo creo que los médicos, al igual que los pacientes, somos víctimas.
Es muy difícil como profesional médico darse cuenta de cómo se nos manipula. El 70% de la formación de un médico depende de laboratorios privados y eso redirige tu pensamiento, lo que prescribes de manera más intencionada o menos intencionada. Y claro, luego también los pacientes que saben que para todo hay solución y como resultado se ha medicalizado de tal manera la vida que es un negocio.
¿Qué pretende que encuentre el lector en este libro?
El libro me ha costado dos años y pico escribirlo. Está todo contrastado, documentado y, personalmente creo que ha quedado súper interesante. Lo que espero es que quien lo lea, se dé cuenta que al final la salud es más fácil de lo que nos venden. Al final todo se resume en descansar bien, comer bien, hacer ejercicio, tener buenas relaciones con las personas de tu entorno y una buena red social. Solo que hay que dejar la medicina para cuando de verdad hace falta.
¿Cree que existe un exceso de medicación en determinados pacientes?
Hay pacientes que toman 10 pastillas todos los días por sistema y eso es un verdadero disparate. Lo que hace esa medicación es generar demencia, insuficiencia renal, ingresos hospitalarios y somos los propios médicos los que en parte estamos envenenando a la gente, sin mala intención, pero también en parte motivados porque no podemos hacer una buena medicina. Una medicina defensiva es lo más fácil porque estamos entrenados desde la facultad, te cuentan un síntoma con un tratamiento y no nos damos cuenta que es un tratamiento en condiciones idóneas en un laboratorio, pero que no tiene en cuenta el resto de pastillas que toma la persona ni su entorno.
En su obra también cuestiona el funcionamiento de las publicaciones médicas.
Diría que es otra mafia increíble que usan los laboratorios. Se publican millones de artículos de nula calidad para llenar de batiburrillo el debate científico, la evidencia científica y conseguir engañar. Reflexiono acerca de cómo eso ha contaminado también el mundo de evidencia científica y al final pues está todo conectado. Por desgracia, nosotros somos un negocio y no nos damos cuenta.
¿Hay problemas de salud que podrían mejorar simplemente con cambios en el estilo de vida?
Para que te haga una idea, aquí en Qatar no se prescriben ansiolíticos y antidepresivos, España es el país del mundo que más ansiolíticos consume y que más vence diacetina, y nos hartamos de decir que España es el mejor país del mundo, que como comemos, el clima, no puede ser. En vez de tomarte una pastilla para el colesterol y pincharte a lo mejor tienes que hacer un poco de actividad física, que además te hace más feliz, te hace descansar mejor, comer mejor, pero no, queremos buscar soluciones en forma de fármaco para en parte evadir nuestras responsabilidades.
¿Puede la medicalización afectar a la calidad del servicio?
Cuando la gente de verdad necesita una atención médica, la calidad es menor, porque las consultas se llenan de banalidades y de quimicalizar la vida con medicamentos cuando no hace falta. Cuando la gente tiene un problema médico de verdad, se atiende mal, tarde o se tienen peores resultados.
Por ejemplo, en el ámbito de la salud mental, los médicos recetamos, pero ninguno prescribimos porque no nos atrevemos. Empiezas con un ansiolítico, luego un antidepresivo. Vivimos, por suerte o por desgracia, en una sociedad capitalista que nos está enfermando. En el día a día no somos felices y lo que estamos haciendo es aplicar medicina en lugar de buscar soluciones.
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