Medición de gas radón en Jaén: estos municipios jiennenses ya actúan para proteger a trabajadores
Guarromán y Santa Elena han comenzado a instalar medidores y revisar dependencias municipales, mientras los expertos alertan del riesgo silencioso en espacios cerrados
Linares, Guarromán, Santa Elena y Andújar se encuentran entre los municipios jiennenses incluidos en Zona II por el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) dentro del Plan Nacional contra el Radón, lo que implica la obligación de medir la concentración de este gas en todos los centros de trabajo cerrados, especialmente en plantas bajas y sótanos. Aunque algunos ayuntamientos ya han comenzado a actuar, reconocen dudas sobre la aplicación práctica de la normativa y la falta de recursos técnicos, no obstante, algunos ya están dando pasos.
El radón es un gas natural, inodoro e invisible, generado por la desintegración del uranio en suelos y rocas. Puede filtrarse desde el subsuelo y acumularse en espacios cerrados como viviendas, sótanos, aparcamientos o centros de trabajo. Su exposición prolongada se asocia con un aumento del riesgo de cáncer de pulmón, especialmente entre personas no fumadoras. Aunque se estudió por primera vez a mediados del siglo XX tras detectarse casos en mineros de Europa y Estados Unidos, no fue hasta 1988 cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo clasificó como cancerígeno humano. En España, el CSN comenzó a elaborar mapas de exposición en los años 2000, y solo recientemente se han definido áreas concretas de actuación con obligaciones legales claras.
Linares, Santa Elena y Guarromán actúan con cautela
En Santa Elena, el alcalde Ramón Coloma explica que el Consistorio ya trabaja con empresas especializadas: "Tenemos ahora mismo encima de la mesa dos presupuestos. Han venido dos empresas a ver las dependencias y estamos para contratar ya una medición completa". Solo se han detectado posibles riesgos en dos locales municipales. Coloma subraya que "el gas se acumula cuando hay sótanos o espacios cerrados, y no es el caso de la mayoría de los edificios aquí". Respecto al riesgo real, matiza: "En mediciones puntuales puede dar 400, pero con abrir una ventana cinco minutos se soluciona. Para que una persona pueda desarrollar cáncer tiene que ser una exposición prolongada y continua por encima de esos niveles".
El presidente de la Asociación de Gas Radón, José Luis Sánchez, recuerda que se trata de un fenómeno geológico: "El granito es la piedra que contiene más uranio, y este uranio está constantemente en descomposición, generando radón". Advierte que el gas puede desplazarse a grandes distancias a través de grietas y fisuras del terreno, lo que algunos expertos llaman "autopistas de radón".
Sánchez detalla que, aunque la normativa establece protocolos concretos para los puestos de trabajo, en viviendas particulares se adaptan a la realidad familiar: "No es lo mismo medir en un despacho que en una casa con niños y visitas". En Zona II, la medición es obligatoria para empresas y ayuntamientos, que disponen de seis meses para cumplir con la obligación.
Sobre las soluciones, el experto señala que no siempre requieren obras complejas. "Cuando las cifras están entre 200 y 300, la solución es ventilar de forma seria todos los días. Cuando las cifras son más altas, hay que analizar la exposición real del trabajador: cuántas horas y días está expuesto".
Desde el Ayuntamiento de Linares, el concejal de Urbanismo, Antonio Garrido, aclara que las mediciones no dependen directamente de su área: "Desde Urbanismo no nos corresponde eso. Es más competencia de la empresa o del departamento de prevención de riesgos. Nosotros lo que hacemos es verificar, en las licencias de obra nueva, que el Código Técnico de la Edificación recoja el estudio, la medición y la salida del gas radón". Añade que las mediciones deben realizarse "en plantas bajas o en sótanos donde no haya aireación" y que se está estudiando.
Por su parte, el alcalde de Guarromán, Alberto Rubio, asegura que la obligación se ha abordado para proteger a los trabajadores municipales: "Ya hemos contactado con una empresa que ha colocado los dispositivos de medición en dependencias municipales". Rubio explica que una empresa local hizo una oferta de control y que los medidores se instalaron antes de Navidad. Desde esta Redacción se ha intentado contactar con el Ayuntamiento de Andújar para conocer los pasos que están tomando respecto a las mediciones de radón, pero ha resultado imposible obtener respuesta.
Sánchez alerta además de que reciben consultas de personas no fumadoras diagnosticadas con cáncer de pulmón que sospechan haber estado expuestas durante años al radón en viviendas o lugares de trabajo. "Es un riesgo invisible y silencioso, pero real", subraya.
Contexto normativo
Además de los cuatro municipios de Zona II, otros 20 de la provincia de Jaén se encuentran en Zona I, donde la medición no es obligatoria pero sí recomendable. En Andalucía, la clasificación afecta a 89 municipios como Zona II y a 147 como Zona I, lo que supone que cerca del 30 % del suelo andaluz presenta potencial riesgo por radón. La Instrucción IS-47 del CSN y la actualización del Código Técnico de la Edificación han establecido por primera vez un marco legal claro, aunque desde los ayuntamientos reclaman apoyo técnico y coordinación para poder cumplir con eficacia.
La medición debe realizarse durante al menos tres meses, preferentemente entre octubre y mayo. Las instalaciones más expuestas incluyen oficinas, comercios, gimnasios, laboratorios, aparcamientos subterráneos y espacios turísticos como cuevas o minas. Aunque los niveles suelen ser menores en plantas altas, factores como los materiales de construcción o el "efecto chimenea" pueden provocar concentraciones elevadas.
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