Las causas de la plaga del algodoncillo que preocupa a los agricultores: insecticidas y el clima
Agricultura
"Los olivareros estamos muy preocupados porque ha supuesto muchas pérdidas en el rendimiento del árbol y el aceite"
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Jaén/Decenas de agricultores de la Comarca de Las Villas y Segura perdieron prácticamente toda su cosecha de miles de olivares por la plaga del algodoncillo (euphyllura olivina). Fue en mayo de este año cuando se empezó a notar una proliferación importante de este insecto, tanto que la tierra y los olivos quedaban cubiertos de blanco. Normalmente, aparece en el inicio de la primavera o al final del invierno, no obstante, puede provocar grandes daños si escapa del control, arruinando la producción de aceituna de una temporada entera.
Afecta a la fotosíntesis, ya que se alimenta de la savia de las hojas, impidiendo el crecimiento y agravando la salud del árbol. Al recubrir las inflorescencias, el algodoncillo por asfixia paraliza el fruto, puede provocar abortos florales, sobre todo si las colonias son superiores a ocho insectos. Una publicación en Facebook desembocó en una reunión de más de cien agricultores afectados por el algodoncillo.
En este encuentro celebrado en Villanueva del Arzobispo el ingeniero técnico agrícola, Juan Paco, presentó un informe técnico donde se certificaba como en el 80 por ciento de una finca formada por unos 4.500 olivos en unas 40 hectáreas perdió en su totalidad toda la producción del árbol. En el 20 por ciento restante, se estimaba la mitad. Las solicitudes que recibieron en la oficina del Consistorio fueron tantas que trasladaron el problema a Sanidad Vegetal de la Consejería de Agricultura, recibiendo el problema la delegada, Soledad Aranda.
A partir de entonces y tras algunos encuentros se empezó un análisis y estudio de la plaga del algodoncillo que afecta mayoritariamente a los términos de Villanueva del Arzobispo, Beas de Segura, Iznatoraf o Villacarrillo. Seis meses después y aun con la plaga presente en los olivos jiennenses, los técnicos han presentado sus conclusiones tras evaluar en el campo la situación.
"Los agricultores estamos bastante preocupados porque han sido muchísimas pérdidas, esto además es una plaga que hay en toda la comarca y se está extendiendo muy rápido. Está todo el mundo muy preocupado", expresa un olivarero.
Exceso de insecticidas y el clima
Las causas principalmente sobre la proliferción de este insecto son tres factores: dotar el olivo de demasiados nitrogenados e insecticidas y de las condiciones climáticas. La solución ante esto será la aplicación de dos productos (acetamiprid y flupirona) tras realizar ensayos y que presenta una eficacia ambos de un 70%, aunque se desconoce el momento exacto en el que se pueda usar todavía se espera que sea en marzo cuando el algodoncillo esté en la fase de ninfa. "No van a morir al 100% porque nada muere al 100% y eso lo van a tener que controlar ustedes no haciendo nada. No tratando con insecticidas", especificó el técnico, Manuel Ruiz.
No quedó una butaca libre en el Teatro Regio, lugar donde se celebró la reunión ayer 20 de noviembre, con más de un centenar de agricultores presentes, así como el alcalde del municipio villanovense, Jorge Martínez, el alcalde de Villacarrillo, Francisco Miralles y presidentes de las cooperativas agrarias. Una unión que deben llevar a cabo todos los agricultores también a la hora de aplicar el tratamiento al olivar. Según explicaron los técnicos de Sanidad Vegetal es necesario para poder combatir la plaga en una semana y media y no se trasladen los insectos de unas hectáreas a otras.
Tras el temor de los agricultores a que esta plaga haya crecido, los expertos apuntan a que el algodoncillo no se ha reducido ni aumentado, solo que al vibrar las ramas y la recogida de aceituna puede dar la sensación de que hay más, ya que son más visibles. Sin embargo, son los mismos solo que en edad adulta y no hace daño a la oliva en la fase adulta.
El Servicio de Sanidad Vegetal de Andalucía elaboró en 2022 una guía con información de esta plaga secundaria y recomendaciones de gestión, entre ellas la realización de podas en verano y en otoño-invierno porque facilitan la ventilación del árbol, así como la eliminación de varetas y chupones para impedir que el insecto se refugie en el cultivo ante condiciones meteorológicas desfavorables.
Del mismo modo, aconseja realizar una fertilización racional y no abusar de los abonos nitrogenados, ya que favorecen la proliferación de brotes tiernos, donde es fácil que se instale el psílido.
Según indica este servicio, ha constatado que en explotaciones de olivar en las que se dispone de cubiertas vegetales, la incidencia de la plaga es menor que en olivares sin cubierta vegetal, al refugiarse el insecto en las mismas y no en el árbol.
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