El proyecto minero 'Nuevo Linares' da un paso clave para extraer plomo
Kerogen Energy presenta la solicitud para explotar el yacimiento y sitúa la evaluación ambiental como un permiso fundamental antes de iniciar las obras
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El proyecto minero ‘Nuevo Linares’ avanza hacia una nueva etapa. Más de tres décadas después del cierre de la última mina en la ciudad, la iniciativa impulsada por Kerogen Energy e Insersa ha dado uno de los pasos administrativos más relevantes desde que comenzaron las investigaciones en 2018 con la solicitud formal de pase a concesión de explotación.
“Hace dos o tres semanas presentamos la solicitud del pase a concesión y estamos terminando la documentación técnica para presentarla junto a la solicitud”, explica a Jaén Hoy el director facultativo de Kerogen Energy, Gonzalo Mayoral. La empresa se encuentra ultimando los detalles técnicos antes de completar el expediente que será evaluado por la administración autonómica.
La documentación se entregará en la sección de Minas de la Dirección General de Industria y Energía, que deberá tramitarla y recabar informes de múltiples organismos. “Ellos ya la procesan y aparte la envían a las distintas administraciones para que emitan informe. Es bastante amplio”, detalla Mayoral, en referencia a los pronunciamientos sectoriales que deben emitir áreas como Urbanismo, Medio Ambiente o Infraestructuras.
Objetivo de investigación cumplido
El salto a la concesión llega después de varios años de estudios geológicos, sondeos y trabajos de campo que han permitido confirmar la existencia de recursos suficientes de plomo en el subsuelo del antiguo distrito minero. Comprobando que existen 110.000 toneladas de plomo de recursos.
“El objetivo principal del proyecto de investigación era identificar recursos suficientes, podemos decir que está cumplido”, afirma Mayoral. Aunque la superficie autorizada para investigar es amplia y aún quedan zonas por analizar, la empresa considera que dispone ya de base técnica sólida para plantear la explotación.
En términos porcentuales, el director facultativo reconoce la dificultad de cuantificar el grado exacto de avance global, pero precisa que, en cuanto a superficie, han investigado el 25, 30%, mientras que desde el punto de vista estratégico el hito esencial, confirmar recursos, está alcanzado.
“Hemos dado el siguiente paso, que es el de pasar de investigación a solicitar proyecto de explotación”, resume. La tramitación que ahora comienza no será breve. El procedimiento incluye la evaluación de impacto ambiental, que Mayoral define como el elemento más determinante del proceso: “Lo más importante es la evaluación de impacto ambiental. Es lo más importante, no solo de este proyecto, de cualquier proyecto”.
Este trámite implicará la revisión detallada de estudios técnicos y la emisión de informes por parte de distintas administraciones. “Siempre suele haber requerimientos de más información o de más datos. O el simple tiempo administrativo de realizar la información. Entonces, a veces el procedimiento se alarga”, admite.
La empresa es consciente de que los plazos dependerán en buena medida de la carga de trabajo de los departamentos implicados. “Depende mucho de factores como que nos entre en un departamento con poco personal y muchos proyectos en cola. Tenemos que esperar”, señala.
En relación con el diseño ambiental, Mayoral sostiene que el proyecto se ha planteado con criterios de minimización del impacto: “Hemos hecho los análisis ambientales y hemos hecho todo el diseño en la línea de minimizar el impacto lo más que se pueda”. Añade que la zona prevista no presenta figuras de especial protección y se ubica en áreas de antiguas escombreras o espacios de baja naturalidad. “Nosotros entendemos que no será importante, pero aun así hay que minimizarlo y tomar las medidas adecuadas”, subraya.
Permisos adicionales
Además de la concesión de explotación, el proyecto necesitará nuevas autorizaciones sectoriales antes de iniciar cualquier actividad extractiva. Entre ellas, destacan las relacionadas con la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) para el uso y bombeo de agua, ocupación de dominio público hidráulico, así como licencias municipales y permisos vinculados a accesos viarios.
“Una vez conseguida la concesión de explotación, habría que conseguir el resto de licencias”, explica Mayoral, quien identifica las de Confederación como las más relevantes junto a las relativas a carreteras y accesos.
La empresa trabaja en la preparación de un expediente técnico detallado con el objetivo de evitar retrasos innecesarios. “Estamos haciendo una documentación con la mejor calidad posible, con las cosas bien claras y bien explicadas”, afirma. El propósito es facilitar el análisis por parte de los técnicos de la administración y responder con agilidad a cualquier requerimiento adicional.
Diseño técnico y calendario estimado
En paralelo a la tramitación, el diseño de la futura mina se encuentra prácticamente cerrado. “Estamos ultimando los detalles, pero ya lo tenemos”, asegura Mayoral, quien aclara que no se trata de métodos novedosos, sino de sistemas de explotación ya utilizados históricamente, aplicados ahora con tecnología moderna y estándares actuales de seguridad y control.
Uno de los elementos clave será la construcción de la galería o rampa de acceso, que condicionará el calendario de ejecución. La compañía maneja un horizonte aproximado de dos años para las obras principales desde el momento en que se obtengan las autorizaciones. “Trabajamos más o menos con unos tiempos, estamos haciendo cálculos de avance de galería y tiempos de construcción”, indica.
No obstante, evita fijar fechas concretas de inicio de producción. “Eso, por desgracia, no depende de nosotros”, reconoce, en alusión a los plazos administrativos. Además, según los cálculos daría trabajo a alrededor de 140 personas.
El factor mercado y el papel del plomo
El renovado interés por el plomo se sustenta en un contexto de precios que, según la compañía, se ha mantenido estable en niveles superiores a los de décadas anteriores. “Desde 2008 tuvo una gran subida, luego bajó y se estabilizó en un nivel muy superior al anterior”, explica Mayoral.
A ello se suma el papel estratégico del metal en el almacenamiento energético. “El 86% del plomo en el mundo se utiliza para baterías”, destaca. En su opinión, el desarrollo de sistemas de respaldo para energías renovables puede impulsar la demanda en los próximos años. “Creemos que la demanda de plomo para baterías estacionarias se va a incrementar”, afirma, en referencia a los parques de almacenamiento vinculados a la estabilidad de la red eléctrica.
Con la solicitud de concesión ya registrada, ‘Nuevo Linares’ entra en una etapa decisiva. La reapertura efectiva de la actividad minera dependerá ahora del resultado de la evaluación ambiental y del conjunto de autorizaciones necesarias. Si el proceso culmina favorablemente, Linares podría recuperar una actividad que marcó su identidad durante generaciones, esta vez bajo un marco regulatorio y tecnológico adaptado al siglo XXI.
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