Testimonios hundidos en el barro de Jaén: “Estamos seguros de que va a volver a pasar”

Los vecinos del Puente Tablas achican el lodo que ha arrastrado el Guadalbullón temiendo que el río vuelva a desbordarse

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Los vecinos de Puente Tablas achican el barro tras la borrasca Leonardo / Esther Garrido y Jesús Mudarra

El sonido de las bombas achicando agua sin parar es el único que rompe el silencio que reina en el Puente Tablas. A los vecinos de esta zona periurbana de Jaén apenas les quedan fuerzas para hablar después de horas trabajando para tratar de sacar el agua de sus comercios y viviendas. El río Guadalbullón se desbordó en la madrugada de este jueves y nada pudieron hacer para impedir que acabara anegando los inmuebles más cercanos a su cauce.

“Eran las cinco de la mañana. Los perros empezaron a ladrar como locos, me despertaron y salí a la puerta de mi casa y cuando miré hacia abajo, a la escalera, ya había agua. Esa agua ha salido por la madre común, por un problema que tenemos aquí en la comunidad que no lo han solucionado. El año pasado hicieron una obra para conectar los colectores de las aguas residuales de la comunidad y están a medio conectar, están cayendo los vertidos al río. Y por ahí sube el agua y entonces esa ha sido la primera entrada que yo he tenido, por la madre común”, detalla Rafa Esquinas para el micrófono de Jaén Hoy, con restos de barro todavía en el rostro mientras el agua apenas da tregua.

El río ya ha retrocedido pero no se le olvida lo que vivió apenas hace 24 horas. “Cuando he salido yo ya me he visto perdido porque he visto una lengua al final de la calle y otra lengua al principio de la calle. Le he dicho a mi pareja que subiera arriba a los perros, que cerrara la puerta y en cuestión de dos o tres minutos todo era un río”, describe este joven vecino del Puente Tablas, con lágrimas de rabia e impotencia brotándole de los ojos. 

Lo hace desde la puerta del bar Luque, un establecimiento que es de su propiedad pero que tiene arrendado a Adrián Luque. Ambos han conseguido tener el local limpio a lo largo del día con la única ayuda de familiares y amigos que han acudido para ayudarles, pues este negocio hostelero estaba a punto de ser inaugurado. Habrá que aplazarlo, el agua les llegaba hasta la cintura en la zona de la cocina.

“Por lo menos esta semana que viene no vamos a poder abrir. Los vecinos han venido y nos han echado una mano, si no fuera por ellos no hubiera sido capaz de limpiarlo hoy… Lo que tememos es que vuelva a desbordarse el río y que todo lo que hemos hecho hoy no valga para nada”, explica el gerente del bar Luque. También describe que no han sido pocos los daños, pues se han estropeado los congeladores, neveras y botelleros, así como han perdido numeroso género que tenían almacenado para la apertura del local.

Medidas de prevención

A escasos 50 metros de este restaurante, Ana Cruz y su hermano se afanan en tapiar el acceso a la casa de su madre, que se ha inundado durante la madrugada. “Gracias a Dios que tenemos sótano y baja al sótano. Nos hemos visto solos en la situación, aquí no ha venido nadie. Ha venido la Guardia Civil, la Policía Local pero no se han bajado ni del coche. Han venido los del Ayuntamiento en traje a hacerse una foto, pero que aquí ni Bomberos ni nadie para ayudar, ni para poner una bomba de agua, ni para nada”, denuncia sobre la soledad que ha sentido su familia habiendo recibido apenas la ayuda de algún vecino.

Es pesimista esta joven jiennense que todavía tiene masa en la mano con la que ella y su hermano tratan de tapar cualquier agujero por el que pueda colarse el agua, pues son pesimistas de cara al futuro. “Va a volver a pasar, estamos seguros de que va a volver a pasar. Nos ha entrado metro y pico de agua y todavía nos queda mucha por sacar”, termina antes de volver a trabajar codo a codo con su hermano.

“Lo único que pido es que no llueva más, que el río baje el nivel. Estar en tu casa y esperar que sea lo menos posible, que baje el río lo antes posible y pidiendo que no caiga ni una gota más es mucha frustración. Que tengas tu casa, que estés todo el día trabajando para poder tener algo y en cuestión de segundos se lo lleva todo”, resumió Rafa Esquinas sobre el sentir de un barrio que sigue atemorizando mirando al río y al cielo.

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