Preocupación en La Cerradura por el estado de los accesos a la aldea: "Cuando llegaron los servicios de emergencia, ya había fallecido"
Los vecinos denuncian la falta de señalización y la necesidad de un callejero actualizado tras varios episodios graves donde la ambulancia no encontraba el punto exacto
Los vecinos de la calle Unicef encargan un informe técnico independiente sobre las grietas de su calle
Los problemas de acceso en la aldea de La Cerradura han vuelto a situarse en el centro del debate tras encadenarse, en apenas dos semanas, varios episodios graves en los que los servicios de emergencia tuvieron serias dificultades para llegar a tiempo. Una situación que los vecinos arrastran desde hace años y que, según denuncia la presidenta de la asociación vecinal, María del Mar Muñoz, está teniendo consecuencias dramáticas.
“Hemos tenido tres desgracias en las que la ambulancia no daba con la persona”, relata Muñoz, que asegura haber vivido de cerca varios de estos episodios. El más reciente, explica, fue el fallecimiento de un vecino tras sufrir un infarto. “Cuando llegaron los servicios, ya no se pudo hacer nada y había fallecido”, señala e insiste en que en este tipo de emergencias cada minuto resulta decisivo.
Poco antes, una mujer sufrió una caída en una zona que no se encontraba correctamente asfaltada. De nuevo, los sanitarios tuvieron problemas para localizar el lugar exacto y, una vez trasladada a Urgencias, recibió la noticia de que se había partido el hueso de la pelvis. “Una vez más, la ambulancia no daba con el sitio”, lamenta la presidenta vecinal.
El origen del problema, según explica Muñoz, es múltiple. Por un lado, la falta de señalización en la N-323 y, por otro, la necesidad de un callejero actualizado, lo que dificulta la localización de las viviendas. La configuración de la carretera que atraviesa la aldea, con una línea continua, obliga a realizar largos rodeos: “Tenemos que ir a seis kilómetros para poder hacer un cambio de sentido, lo que complica aún más la llegada de los servicios de emergencia cuando el aviso se produce en el margen contrario".
Esta situación fue trasladada al alcalde de Pegalajar, Manuel Carrascosa. Según la presidenta de la asociación, tras descubrir la gravedad de los hechos, el socialista solicitó en ese preciso instante una reunión con la Subdelegación del Gobierno para abordar el problema y poder darle solución lo antes posible. “Delante mía pidió la reunión, pero todavía no se la han dado”, asegura Muñoz.
Muñoz insiste en que su objetivo no es señalar a ninguna administración concreta, sino buscar soluciones urgentes. “No es cargar contra nadie, es contar lo que pasa”, subraya. Entre las medidas más inmediatas, reclama una mejora de la señalética y la habilitación de puntos donde sea posible cambiar de sentido: “Con dos líneas discontinuas en dos puntos ya ganaríamos mucho”.
Mientras tanto, los vecinos viven con la incertidumbre de saber que, ante una emergencia, la ayuda puede tardar más de lo debido. “No estamos hablando de cinco minutos más, pueden ser veinte”, advierte Muñoz, recordando que en situaciones críticas ese margen de tiempo puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
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