Ajoblanco o ajo de huevo: la sopa barata de Jaén que está a punto de desaparecer

Carmina en la Cocina rescata una receta tradicional de Jaén: el ajo de huevo, una sopa humilde, rápida y económica en peligro de extinción

El potaje conventual de Úbeda paso a paso: una receta reconfortante

Huevo, pan, aceite, ajo y sal: las sopas ricas para el invierno no tienen por qué ser caras.
Huevo, pan, aceite, ajo y sal: las sopas ricas para el invierno no tienen por qué ser caras. / Carmina en la Cocina

Si hablamos de comer en pleno invierno, lo que apetece es un buen plato de cuchara. Los hay de todos los tipos, procedencias y sabores, pero sin duda, en la cocina de Jaén los que ganan por goleada son los que tienen las tres B: bueno, bonito y barato. A lo que habría que añadir, además, que también son rápidos de preparar.

Carmina en la Cocina lleva años defendiendo la gastronomía jiennense a capa y espada: desde su propia web donde encuentras muchas recetas de la tierra y también con su dedicación a la Cofradía Gastronómica El Dornillo, donde proponen cosas tan interesantes como la celebración del Día Mundial de la Pipirrana.

Las sopas y potajes de invierno: lo mejor de la cuchara en Jaén

“Lo bueno de los platos de cuchara, ya sean sopas o potajes, es que los preparas el día de antes y están más ricos”, cuenta Carmina a Jaén Hoy, alegando que, además, es una forma de economizar el tiempo del día a día y no eterniza ese momento de llegar a casa y pensar en qué comer. “A mí me salvan: los hago por la tarde y al día siguiente, con el bolso colgado, los pongo a calentar y ya están”, sostiene.

Aunque en esta ocasión nos va a hablar de la sopa de ajoblanco, que nada tiene que ver con el ajoblanco malagueño, lo cierto es que esta antigua cocina de aprovechamiento no se cierra en banda a la hora de configurar sus ingredientes exactos.

“Eso es una cosa que se ha perdido, el cocinar con lo que haya en la casa. Son platos humildes y baratos y, si miras los ingredientes, le metían o le sacaban uno y ya tenían otro nombre diferente. Las mujeres antiguas tenían mucha imaginación y se apañaban, porque comer tenían que comer. No veo a una abuelita cordobesa diciendo que no hace salmorejo porque no tiene pan de telera. El pan duro de ayer sirve también”, alega.

Sopa de ajoblanco o ajo de huevo: un clásico en peligro de extinción

Una de las recetas de invierno más sencillas, rápidas y económicas, cuchara en mano, es la conocida como ajo de huevo o sopa de ajoblanco. “Se ha hecho toda la vida, mi madre los hacía siempre. De hecho, me costó bastante trabajo dar con la receta, que encontré en el libro ‘Viaje por la mesa del Alto Guadalquivir’. Me dio mucha alegría verlo ahí, porque es algo que pienso que se va a perder algún día”, añade.

Con ese afán por conservar la cocina de antaño, Carmina en la Cocina trabaja también dentro de casa por mantener recetas que, más por la vorágine del día a día y la facilidad de encontrar productos precocinados más que por ser complicada de elaborar, se están perdiendo. “A mi hija y a mi sobrina les gusta tanto esta sopa, que llaman la ‘sopa de la abuela’, que han aprendido a hacerla ellas. Forma parte de la familia”.

Receta de la sopa de ajoblanco o ajo de huevo

El tiempo de elaboración de la sopa es una de las cosas que juega a favor de esta receta, que se prepara en tan solo cinco minutos. Los ingredientes son fáciles de conseguir, ya que todo el mundo puede tenerlos en casa. El característico color blanco, nos cuenta Carmina, se consigue “al sofreír los ajos, que no se deben de dorar sino quedarse a medio hacer para luego triturarlos con el huevo, agua y pan”.

Ingredientes

  • 2 ajos pelados
  • 4 cucharadas de aceite
  • Un poco de “miajón” de pan (la miga)
  • 1 huevo
  • 3 vasos de agua, sal y un chorrito de vinagre.
  • Pan para echar “sopas” o cuscurrones de pan frito

Elaboración

  1. Machacamos bien el ajo y lo añadimos al aceite caliente.
  2. Antes de que empiece a dorar, lo apartamos y le echamos la miga de pan picadito, y movemos hasta que se enfríe.
  3. Se echa el huevo y se bate bien.
  4. Poco a poco y sin dejar de remover, le le va incorporando el agua, se sala y se le echa el vinagre.
  5. Calentamos, pero que no llegue a hervir, porque se cortaría el huevo. Servir con sopas de pan.

Lo económico es otro de los factores que animan a probar esta fácil receta de sopa, pues, según cuenta, “con un solo huevo pueden comer hasta cuatro personas”.

Para que te quede perfecta, lo importante, apunta Carmina, “es que el huevo se ha de calentar, pero no hervir, ya que puede cortarse”. De lo contrario, y tal y como ella recuerda que se dice en casa: “ajo hervido, ajo perdido”.

stats