SOCIEDAD
La Aemet activa el aviso amarillo por nieve en Jaén

Alberto Conejero: “El teatro puede hacer presentes a los ausentes y recordarnos quiénes fuimos”

El dramaturgo jiennense lleva a su tierra la historia del maestro Antoni Benaiges, un proyecto pedagógico truncado por la Guerra Civil que sigue interpelando al presente

Así es el aula donde Antonio Machado impartió clases de francés en Baeza, en imágenes

Sergi Torrecilla encarna al maestro Antoni Benaiges en esta obra de teatro. / David Ruano

La historia de Antoni Benaiges —el maestro republicano que prometió llevar a sus alumnos a ver el mar— es una de las más conmovedoras de la memoria pedagógica española.

El dramaturgo jiennense Alberto Conejero la convirtió en teatro junto a Xavier Bobés en una pieza que mezcla documental, objetos y poesía. Tras recorrer escenarios de medio mundo durante los últimos cuatro años, el montaje llega por fin a Jaén bajo el título ‘El mar: visión de unos niños que no lo han visto nunca’.

El montaje está incluido dentro de la programación del primer Festival de Teatro Joven de Jaén. La cita es el lunes 23 de marzo a las 20:00 horas en el Teatro Infanta Leonor y las entradas, con un precio de 15 euros, ya están a la venta a través de Giglon.

Cartel de la obra que llega al Teatro Infanta Leonor el lunes 23 de marzo.

Hablamos con Conejero para que nos cuente más detalles acerca de esta adaptación escénica de la vida del maestro Antoni Benaiges que, después de su estreno sobre las tablas en 2022, fue llevada también al cine bajo el título ‘El maestro que prometió el mar’.

Pregunta.La historia de Antoni Benaiges es una mezcla de pedagogía, esperanza y tragedia. ¿En qué momento sentiste que esta historia tenía que convertirse en teatro?

Respuesta.Xavier Bobés, que es el otro co-creador y codirector de la pieza —y que además está en escena—, y yo descubrimos esta historia hace más de una década en un libro que se llamaba ‘Desenterrando el silencio’. Era un ensayo histórico donde se contaba la historia de este maestro catalán.

El teatro de objetos cobra total protagonismo en este montaje escénico que tiene una trayectoria de cuatro años en activo. / David Ruano

R.Yo le regalé el libro a Xavi porque los dos estábamos trabajando por separado en espectáculos relacionados con la memoria: yo con ‘La piedra oscura’ y él con ‘Cosas que se olvidan fácilmente’. Tenía la intuición de que ahí había una gran historia, más allá del relato histórico, un material que estaba pidiendo el presente de la escena.

R.Pasaron unos años hasta que en 2021 el Teatro Nacional de Cataluña nos llamó para poner en pie el proyecto. Estrenamos en febrero de 2022 y llevamos ya cuatro años con la función. Además, la estrenamos antes de la película, que se hizo después.

P.La promesa del mar que hizo Benaiges nunca pudo cumplirse. ¿Crees que el teatro puede, de alguna manera, cumplir hoy esa promesa?

R.Como no pudo cumplirse, es una promesa que sigue abierta. Y como sigue abierta, nos sigue interpelando. El teatro es un lugar para hacer presentes a los ausentes, para recordarnos quiénes fuimos y quiénes no pudimos ser.

R.A mí me emociona muchísimo que el mar llegue por fin a mi tierra, a Jaén. Los que somos de tierra adentro recordamos muy bien la primera vez que vimos el mar. El impacto de ver por primera vez el agua infinita.

“Imaginar el mar era imaginar más posibilidades de futuro”

R.El proyecto pedagógico de Benaiges, la España que él soñaba, merece ser reivindicado. Y no es solo una cuestión del pasado, sino del presente. Él quería una escuela pública que ofreciera a los niños y niñas más posibilidades de futuro.

R.Antes de ese viaje al mar hizo algo hermosísimo: les pidió imaginar el mar aunque nunca lo hubieran visto.

R.Por eso nuestra obra se llama así. En enero de 1936 publicaron un cuadernito titulado ‘El mar. Visión de unos niños que no lo han visto nunca’. Aquellos niños de Burgos imaginaron el mar con lo que tenían cerca: la torre de la iglesia o los campos. Imaginar el mar era imaginar más posibilidades de futuro.

R.Y creo que muchos espectadores de Jaén se reconocerán en ese pueblo de interior, de duras faenas del campo, de mucha necesidad, pero también de muchas ganas de futuro.

P.Historias como la de Benaiges siguen emocionando casi noventa años después. ¿Por qué todavía necesitamos contarlas?

R.Porque esta es una historia muy actual, aunque ocurra entre 1934 y 1936.

R.Habla de qué queremos para la educación, qué lugar ocupa en nuestras vidas, qué tipo de ciudadanía queremos y qué lugar le damos a los maestros y maestras. Si queremos ciudadanos serviles o ciudadanos libres. Todos esos asuntos siguen siendo cuestiones del presente.

Cada detalle cuenta en esta historia que narra uno de los episodios más injustos y conmovedores de la Guerra Civil Española. / David Ruano

R.Creo que hay que pasar página, por supuesto, pero antes hay que leerla. Leerla para aprender y para no olvidar.

P.El montaje con Xavier Bobés utiliza objetos y un lenguaje escénico muy particular. ¿Cómo fue ese proceso creativo?

R.Es una propuesta interesante porque este tipo de teatro de objetos no es tan habitual en Jaén. Estuvimos aproximadamente un año trabajando. Muchos de los objetos que aparecen en escena son auténticos: los libros que se colocan en una balda son primeras ediciones. Incluso hay un ejemplar de ‘Platero y yo’ de la época. Excepto los cuadernos —que quedan muy pocos y son muy frágiles— hemos intentado que los objetos conserven ese aura.

R.La obra se mueve entre la presentación y la representación, entre lo documental y la ficción. Los objetos tienen un papel fundamental porque el maestro utilizaba la imprenta para que los niños compusieran y publicaran sus propios textos. Ese gesto está en el corazón de la obra.

“La escuela debería ser un asunto de toda la sociedad, no solo de la comunidad educativa”

R.Además del trabajo de Xavier Bobés, que es uno de los grandes especialistas mundiales en teatro de objetos, está Sergi Torrecilla, un actor magnífico que da cuerpo y corazón al maestro.

R.La función ha viajado mucho: Ecuador, Portugal, Chile, toda España… casi toda Andalucía. Pero el mar ha tardado en llegar a Jaén. Más vale tarde que nunca.

P.La pedagogía de Benaiges era muy avanzada para su tiempo. ¿Qué puede enseñarnos hoy?

R.En primer lugar, el respeto a los niños como niños. No como futuros clientes o futuros empleados, sino como personas en el presente. Esa es una lección fundamental.

R.También que la escuela es un asunto de todos, no solo de la comunidad educativa. Debería ocupar un lugar mucho más importante en el debate público. Y está el papel de la imaginación en la educación: la importancia de las humanidades y de las enseñanzas artísticas.

Una imprenta y un gramófono marcaron la diferencia en este aula de la España profunda. / David Ruano

R.Benaiges no solo hacía que los niños leyeran autores, sino que se convirtieran en autores de sus propios textos. Al hacerlo les daba autoridad. Me emociona recordar que etimológicamente “infante” significa el que no tiene voz. Y lo que hace Benaiges es precisamente dar voz a esos niños.

P.Muchas historias de la Guerra Civil se cuentan desde los adultos. ¿Qué aporta mirarla desde la perspectiva de los niños?

R.Los niños nos permiten ver mejor el futuro porque lo tienen más abierto. Muchas veces su mirada revela lo absurdo del comportamiento de los adultos. En su asombro, su inocencia y su bondad descubrimos nuestras propias miserias.

R.Hoy vemos imágenes terribles de guerras en las pantallas. Si pensáramos el mundo desde la infancia evitaríamos muchos de los males que padecemos. Los niños están en el puro asombro, en el puro presente.

R.Son valiosos aunque no tengan dinero propio. Y eso nos recuerda que no hay nada más importante que la vida humana.

P.En tus textos el lenguaje suele ser muy poético. ¿Cómo trabajas la palabra cuando escribes teatro?

R.En esta obra muchos textos son del propio Benaiges, que también escribía de forma muy poética. Hay tres monólogos que sí he escrito yo, en aquellos lugares donde no queda constancia documental.

“Si miráramos el mundo con los ojos de la infancia evitaríamos muchos de los males que padecemos”

R.María Zambrano decía algo que me importa mucho: que la poesía y el teatro hacen existir aquello que tiene derecho a existir. Me interesa que quien vaya al teatro tenga una experiencia de lenguaje singular. Algo que no puede encontrar ni en el comercio, ni en las pantallas, ni en las redes. Que sienta físicamente el efecto de las palabras.

R.Yo escribo desde ese deseo: provocar sensaciones muy concretas en los cuerpos.

P.Presentas la obra en tu tierra. ¿Qué significa traer este trabajo a Jaén?

R.Esa ausencia me dolía bastante. Habíamos actuado en Sevilla, Granada, Almería… prácticamente en todas partes menos en Jaén. Y siendo una obra finalista de los Premios Max y muy aplaudida por público y crítica, no había llegado a mi tierra. También es un síntoma de lo difícil que es el teatro allí.

R.Por eso me emociona mucho que llegue ahora. Pido a mis paisanos que acompañen a Xavi y a Sergi, porque es una función excepcional. Este año vamos incluso a la India con la obra, a Nueva Delhi. Y pensaba: ¿cómo vamos a ir a Nueva Delhi y no habíamos llegado a Jaén? Por suerte, por fin llega.

P.¿Recuerdas algún maestro o maestra que te marcara especialmente?

R.Más que en la infancia, en la adolescencia. Tengo ahora una obra en Madrid titulada ‘Tres noches en Ítaca’, que es un homenaje a mi profesora de griego clásico, Alicia. Está dedicada a ella y aparece como personaje con la voz de Julieta Serrano. Creo que esta obra también es una carta de agradecimiento a todos los maestros que nos han cambiado la vida.

R.Si reuniéramos textos de agradecimiento a nuestros profesores saldría una antología hermosísima. Yo recuerdo especialmente a Alicia, mi profesora de griego clásico, que ha sido una persona fundamental en mi vida.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último