La ermita más espectacular de Jaén: vistas a un parque natural y una cueva de agua única

Un santuario entre montañas, agua y roca viva en pleno parque natural de Cazorla. Así es la ermita de Tíscar y su impresionante cueva de agua

El curioso alojamiento de lujo en Cazorla con convento, ermita y nidos en los árboles

El santuario de Tíscar, entre montañas del parque natural, tiene una historia muy curiosa y leyenda propia.
El santuario de Tíscar, entre montañas del parque natural, tiene una historia muy curiosa y leyenda propia. / Wikimedia

Hay lugares que, aunque reales, parecen sacados de un cuento de hadas. Es el caso de la ermita de Tíscar, en la pedanía del mismo nombre perteneciente a la localidad de Quesada. En pleno parque natural de las Sierras de Cazorla, Segura y Las Villas, en entorno es un verdadero regalo para los sentidos.

La vista abarca montañas, un pequeño valle y la frondosidad de la flora y el bosque de esta zona natural, el espacio verde protegido más grande de España. No en vano, el santuario se sitúa entre las faldas de la Peña Negra y el Cerro del Caballo, con túneles rocosos a su alrededor.

El olfato tampoco falla aquí, especialmente en primavera, con los brotes de las primeras flores. Aunque también en invierno, gracias a ese regalo para nuestra pituitaria que es el llamado petricor que deja la tierra mojada tras las intensas lluvias de estos días.

El santuario de Quesada: un lugar de peregrinación religiosa y de montaña

Ya sea por motivos religiosos o por el afán de descubrir uno de los rincones más especiales de Cazorla para recorrerlo a pie, la ermita de Quesada es uno de los destinos más recónditos y hermosos de toda la comarca.

De estilo gótico y detalles mudéjares en sus inicios, el santuario de Quesada fue remodelado en el siglo XX. Sus orígenes datan de la Reconquista cristiana, ya que, tras ella, se elevó este espacio de culto para dar la bienvenida a romeros que llegaban hasta aquí para dar las gracias a la Virgen de Tíscar por interceder para hacer posible la victoria frente al pueblo árabe.

La historia de la propia virgen es también curiosa, ya que se cuenta que llegó aquí en 1935 gracias a San Isicio, obispo de Cazorla, discípulo directo del apóstol Santiago encargado de evangelizar el país.

Patrona de Quesada y de todos los pueblos del antiguo Adelantamiento de Cazorla, el primer domingo de septiembre se celebra una gran romería en su honor. A ello se suma la procesión del primer sábado de mayo a la que no faltan los quesadeños más fervorosos para recibirla en la Cruz del Humilladero.

La Cueva del Agua: una sorpresa natural junto al santuario

A pocos metros de la entrada al santuario de Tíscar se localiza una pronunciada bajada mediante escaleras de piedra a uno de los monumentos naturales más impresionantes del parque natural: la Cueva del Agua.

Esta gruta tiene una relación directa con la Virgen de Tíscar, ya que, según la leyenda, hacia el año 1319 se apareció al arcipreste de Quesada en este enclave. Desde entonces, además de ser punto obligado de peregrinación, ha pasado a conocerse popularmente como la “Cueva de la Virgen”. De hecho, entre las piedras de esta curiosa formación rocosa puede verse una pequeña talla de la imagen.

En su interior se puede contemplar saltos de agua de hasta 20 metros de altura en forma de fuentes y cascadas que van a parar al llamado Pilón Azul, muy cerca de la aldea de Belerda. A este encanto natural se suma la posibilidad de hacer alguna de las rutas de senderismo que nacen en sus alrededores.

Eso sí: se trata de senderos de montaña propios de Cazorla con inclinaciones pronunciadas, por lo que hay que tener en cuenta no solo la forma física, sino también el equipamiento adecuado, como unas botas de montaña con agarre suficiente para suelos irregulares y, en ocasiones, cubiertos de agua.

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