Las rosquillas “milagrosas” de San Blas vuelven a llenar de colas la iglesia de la Magdalena

La tradición de las rosquillas de San Blas vuelve a Jaén con colas en la iglesia de la Magdalena y la devoción por el santo protector de la garganta

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Con jamón, queso o cualquier otra vianda, las rosquillas de San Blas se venden estos días como eso mismo, "como rosquillas".
Con jamón, queso o cualquier otra vianda, las rosquillas de San Blas se venden estos días como eso mismo, "como rosquillas". / Paz Madrid

El Día de San Blas, que se celebra el 3 de febrero, tiene en Jaén un significado especial, además de un sabor inconfundible: el de las famosas rosquillas de San Blas. El patio de la iglesia de la Magdalena —que ya de por sí merece una visita tranquila— se llena de personas que forman cola para comprar su bolsa de rosquillas “milagrosas”.

La Panadería Los Romeros, en la calle del mismo nombre del barrio de San Ildefonso, es la encargada de elaborar en su obrador cientos de unidades que se venden rápidamente en la ciudad en estas fechas.

El milagro de las rosquillas de San Blas

Según se dice, quien las come se libra de males de la garganta. Esta leyenda se remonta a la propia historia de San Blas quien, médico de profesión —que también fue obispo—, consiguió salvar la vida de un niño atragantado con una espina de pescado. “Le dio lo que en Jaén conocemos como ‘miajón’, es decir, la miga del pan, y lo rescató. De ahí que sea el pan el símbolo que represente a San Blas, eso sí, en forma de rosquillas”, nos cuenta Mari, una de las voluntarias de la iglesia.

Imagen de San Blas que puede contemplarse en la iglesia de la Magdalena y que luce con sus famosas rosquillas.
Imagen de San Blas que puede contemplarse en la iglesia de la Magdalena y que luce con sus famosas rosquillas. / Paz Madrid

Tan creyente es de esta historia que ella misma no duda en alargar los beneficiosos efectos de su consumo. “Yo las congelo, para que me duren todo el año”, sostiene. A la hora de maridarlas, también lo tiene claro: “son perfectas para acompañar un poco de jamón o queso”, asegura la voluntaria.

Mari es una de las muchas jiennenses que lleva toda la vida siendo fiel a esta tradición. “Mi madre ya venía a por ellas cuando yo era pequeña, y ella tiene más de noventa años ahora. Toda una vida”, recuerda.

El hueso de San Blas: una reliquia única

En la capilla de la iglesia de la Magdalena de Jaén espera otra sorpresa a quienes la visiten estos días. Se trata de la propia figura de San Blas, ataviado con las famosas rosquillas en ristre, bajo la cual se venera la reliquia de lo que se cree fue un hueso de su mano.

La venerada reliquia de San Blas.
La venerada reliquia de San Blas. / Paz Madrid

A la hora de enseñárnosla de cerca se forma un corrillo de creyentes y curiosos que buscan tocarla —cristal de protección mediante— para confiarle su buena salud durante el año.

¿Cuándo comprar las rosquillas de San Blas?

Todo aquel que quiera comprar y comer las rosquillas de San Blas estos días en la iglesia de la Magdalena puede hacerlo —en caso de quedar unidades disponibles— a través de la sacristía del templo, ya que el puesto de venta cierra al público a partir de la efeméride del que algunos también llaman “el santo de los cantantes”, por aquello de que ayuda a conservar la voz.

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