¿A qué espera Andalucía?

23 de febrero 2026 - 03:11

Han pasado cuarenta y seis años desde que los andaluces votamos en referéndum por la autonomía de nuestra tierra, para no ir en el segundo vagón. Queríamos viajar en primera, políticamente hablando, y conseguir lo mejor para Andalucía. Los signos externos de la autonomía, Gobierno y consejerías se han desarrollado, con clara presencia en el día a día de los ciudadanos. La Junta de Andalucía es la mayor administración pública de España por volumen de personal. Este año 2026 superará los 300.000 empleados por todos los conceptos y sectores, destacando Sanidad con más de 130.000 y Educación con una cifra similar y unos treinta mil de la Administración General. Andalucía es una de las partes fundamentales del país por tamaño y población (el 18% de España), con un sistema equilibrado de ciudades que se aleja del modelo Madrid, franja costera levantina o de ciudades como Zaragoza, donde vive la mitad de todo Aragón. Sin embargo, nuestro Producto interior Bruto solamente está en el 13%. ¿Por qué Andalucía no da el salto adelante que necesita? ¿Por qué no alcanzamos el 18% que nos corresponde por territorio y población? ¿Por qué no conseguimos cerrar esa distancia que nos pondría en una situación equilibrada?

En otros indicadores las diferencias son aún mayores. Cada uno de los andaluces disponemos de casi un 30% menos de dinero que la media de los españoles. No hay más que darse una vuelta por encima del Ebro, para darse cuenta que hay una frontera socioeconómica que se dibuja con claridad. En empleo y tasa de paro seguimos lejos de España. Casi un 5% más que la media española y casi diez puntos más que la media de la Unión Europea. Aunque en Andalucía se sitúa el 18% (aquí si alcanzamos el porcentaje adecuado) de los estudiantes superiores en centros públicos. Una vez más, los estudios como garantía de futuro. Nuevas líneas en tecnología y energías renovables se apuntan. Pero con la gran dificultad de las redes de distribución energética, que son un claro cuello de botella para el desarrollo industrial y tecnológico de un lado y para poder exportar energía al resto de España y Europa. Por no hablar de las limitaciones de los ferrocarriles y autovías. Seguir hablando del corredor mediterráneo para el desarrollo del levante andaluz suena a cuento.

Las circunstancias políticas en Andalucía parecen estables. A lo mejor hay que enarbolar la bandera blanca y verde, a lo que no somos muy dados los andaluces, dicho sea de paso, y no supeditar objetivos y estrategias andaluzas a objetivos y estrategias nacionales. O al menos no hacerlo a cambio de nada. Los andaluces nos quejamos poco, pero parece que no recuerdan que cuando nos damos por ofendidos, somos imprevisibles. Y no olvidamos el eslogan de hace 46 años: Andaluz, este no es tu referéndum. Que se note que sirvió para algo el 28 de febrero.

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