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Huelva llora impotente por culpa de políticos incompetentes. La pancarta del Frente Onuba 83 se podía leer junto a los nombres de las diferentes peñas del Recreativo de Huelva, el decano del fútbol español. Los jugadores se despojaron de unas sudaderas con las siglas D.E.P. antes de guardar un minuto de silencio en el Nuevo Colombino junto a los futbolistas del rival, el Almería B. Fenómenos costeros desde Huelva hasta Almería, se oía en los partes meteorológicos. Lo que hubo la mañana del domingo de una punta a otra del litoral andaluz fue un fenómeno de solidaridad y consuelo.
El Nuevo Colombino celebra este año sus bodas de plata. Se inauguró el 14 de noviembre de 2001 con un partido amistoso entre las selecciones de España y México. Siempre la vocación americana de la ciudad, sea con la Carabela que representa el trofeo Colombino, fundado en 1965, o con el Festival de Cine Latinoamericano que nace en 1975. Al año siguiente trajeron a Buñuel.
El Nuevo Colombino es un estadio con capilla y capellán. La bendijo el obispo de la diócesis, Santiago Gómez Sierra, el 9 de septiembre de 2025. En el palco quedó vacío el asiento del obispo, que estaba invitado al partido pero tuvo que viajar a La Palma del Condado para oficiar el funeral de la víctima 46 del accidente ferroviario de Adamuz.
El partido se disputó el día que en todas las iglesias se leían las Bienaventuranzas del Evangelio según san Mateo. Dos de ellas estaban resumidas en las pancartas. La tercera: “Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados”. Y la cuarta: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados”. Lágrimas y reparación que ya aparecían en la intervención de Liliana Sáenz en el funeral por las víctimas en el pabellón Carolina Marín.
Menos del bádminton, de casi todos los deportes ha sido Huelva pionera: golf, tenis (en el descanso del partido llegó la buena noticia del triunfo de Alcaraz en Melbourne) y especialmente el fútbol. El único gol del partido lo marcó Aitor García, olontense, gentilicio de los nacidos en Gibraleón, que se fogueó por clubes de media España y jugó en la Primera División de México, Qatar y Grecia. Su gol produjo el delirio de la afición y sus peñas. Entre ellas, la peña Mackay de Gibraleón. Quien visite el Museo del Recre verá la historia de William Alexander MacKay, el médico escocés que vino a trabajar en las minas de Riotinto y el 23 de diciembre de 1889 fundó el Recreativo de Huelva. Ese día Juan Ramón Jiménez cumplía ocho años. Dos vecinos de Gibraleón, paisanos del goleador, Eduardo Domínguez y José María Martín, figuraban entre las víctimas mortales del accidente.
En 1957, un año después de que el autor de Platero y yo recibiera el Nobel de Literatura, el Recre subía a Segunda. En 1978 asciende a Primera. En 2003 jugó la final de la Copa del Rey y en su Colombino participaron el Sevilla, el Panathinaikos griego, el Málaga y el Recre. Los dos últimos, de las ciudades de procedencia del Iryo y de destino del Alvia que se encontraron en Adamuz por una infausta negligencia de soldadura. Huelva llora impotente…
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