Mal de muchos, consuelo de ingleses

21 de febrero 2026 - 03:13

Titulaba ayer The Times: “Palace faces crisis after Andrew arrested”. The Guardian: “The arrest of the 66 year old former prince has sent shockwaves through the UK and abroad, with reaction rolling in from the US to Australia”. Y The Sun, en su línea (y esto debe traducirse): “¡Vaya teta! Momento escalofriante en el que Andrew juega con una pelota con forma de teta con un niño pequeño en su casa de Windsor”. Y, en efecto, en la fotografía se ve a Andrew de rodillas jugando con un niño utilizando unas pelotas con forma de teta, pezón incluido.

Un escándalo internacional –otro– que sacude a la Casa Real británica como un coletazo del dinosaurio de corrupción y depravación que representa Epstein. Algo muy antiguo, los poderosos que se creen intocables entregados a depravaciones con menores, que en el caso del ex príncipe se agrava políticamente con la sospecha de filtrar secretos oficiales a Epstein; lo que le igualaría, en versión cutre calentorra, con el tito Eduardo VII, traidor a quien Churchill amenazó con un consejo de guerra por su admiración por Hitler y su apoyo a la causa nazi. Lo del tito Eduardo, que afortunadamente abdicó en 1936 (el Reino Unido y Europa deberían estar eternamente agradecidos a Wallis Simpson por provocar la abdicación del rey nazi), fue políticamente mucho más grave por haber sido rey y darse en la víspera de la guerra y durante su desarrollo. Pero Andrew lo supera por ser el primer miembro de la familia real investigado por traición.

Aunque, si comparamos al Reino Unido con otros países europeos, hay algo positivo en todo esto. “Es el primer miembro de la realeza detenido desde Carlos I”, oigo en un informativo. Y, mire usted, teniendo en cuenta que fue detenido en 1648 y decapitado en 1649, la cosa no está tan mal si se compara con otros países europeos (Luis XVI, Guillermo II, Nicolás II, Constantino II, Víctor Manuel III) o con nosotros en los siglos XIX y XX: Carlos IV, Isabel II y Alfonso XIII murieron en el exilio. El felón Fernando VII, depuesto, repuesto, sometido y “liberado” tras un espadazo anticonstitucional, dejó como herencia una guerra civil. De José I y Amadeo I ni hablamos. Don Juan nunca reinó y Juan Carlos I vive en un semi exilio tras abdicar. En comparación no le ha ido tan mal a Inglaterra.

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