Brindis al sol
Alberto González Troyano
Un par de libros
Hace una semana aunque parece que hayan pasado siglos. A todos se nos ha hecho larga, larguísima, y triste, tristísima. Y eso que me refiero a los andaluces en general y no a las víctimas directas afectadas; para ellas, el deseo de que puedan recuperarse lo mejor posible del tremendo trauma por el que están pasando.
Cumpliendo con nuestra vocación de servicio público, los medios nos hemos volcado con el accidente de Adamuz y hemos dedicado páginas de estos periódicos, horas de radio y de televisión a contar hasta el último detalle que conocíamos. En estos casos, nos planteamos siempre si estamos manteniendo el equilibrio correcto, si estamos contando la información que necesitan los ciudadanos sin dar espectáculo y saturar. En términos generales, creo que sí. Aunque siempre hay, claro, quien da la nota. Veremos a partir de ahora porque me temo que, para algunos, se abrirá la veda.
También es cierto que los diferentes responsables políticos han dado la cara hasta el momento. Cada vez que alguien encendía la tele o la radio, había un responsable político dando explicaciones. El presidente de la Junta, Juanma Moreno, y el ministro Óscar Puente han atendido a los medios a todas horas del día (y de la noche); el consejero de Emergencias, Antonio Sanz, ha dado explicaciones constantes y continuas y los detalles que podía ir desvelando; el alcalde de Adamuz, Rafael Moreno, ha respondido con una paciencia infinita a todo lo que se le venía encima, además de atender las complicadas necesidades de su pueblo.
Ahora todos deben volver a la gestión cotidiana sin olvidar todo lo que ha sucedido. Los miles de datos que facilitó el ministro Puente o las detalladas explicaciones del coronel de la Guardia Civil junto al ministro Marlaska, deben ser sólo la primera puerta a un proceso transparente. Con las debidas reservas para la investigación judicial, los ciudadanos tienen derecho a conocer los avances de la investigación.
Vivimos en una sociedad de consumo de la información rápida y es cierto que una investigación tan complicada necesita pausa y sosiego. Debemos dárselos. Pero también exigir que sigan aportando información para que sepamos qué pasó. Los medios serios seguiremos en ello. Y somos muchos. Por suerte.
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