Prioridades en las obras

12 de febrero 2026 - 03:09

Apropósito del pésimo funcionamiento de los trenes y las obras del puente del Centenario en Sevilla, se ha vuelto a debatir sobre las inversiones públicas. Óscar Puente dice que han invertido 700 millones en las líneas del AVE de Andalucía. Sin embargo, en las obras públicas, el gasto debe ser eficiente. Gastar mal es despilfarrar. Y también es necesario planificar bien, estableciendo prioridades con coherencia. Y sin acumular retrasos, porque la larga duración encarece los presupuestos.

Un ejemplo de despilfarro lo tenemos en las obras de la SE-40 para cruzar el río. Empezaron por el proyecto de los túneles. Compraron una tuneladora por 37 millones y la vendieron por menos de dos millones como chatarra. El Gobierno de Pedro Sánchez descartó el proyecto por estimar que era muy caro. Y ahora deben pagar una indemnización por el túnel descartado. Aprobaron la construcción del puente. Sin embargo, ya están diciendo que puede costar más de mil millones, una cantidad mayor que la inicialmente prevista para el túnel. Por la mala gestión, será una infraestructura peor y más cara.

Pero también hay duplicidades innecesarias. Por ejemplo, la del tranvía y el Metro. Se puede ir desde la Puerta Jerez a Nervión en tranvía y en Metro. Mientras que la mayor parte de Sevilla no dispone de Metro ni de tranvía. Eso demuestra una pésima planificación.

Otro ejemplo es el tranvibús. Unas obras molestas, que ya veremos cómo acaban, para conectar Sevilla Este con la plaza del Duque. Esa conexión ya estaba prevista en la línea 2 del Metro, que se va a construir después de la línea 3. Mientras que en la citada línea 3 (que se construye antes que la línea 2) cambiarán el proyecto, porque ha recibido numerosas alegaciones por el recorrido previsto para Los Bermejales, Bellavista y la Ciudad de la Justicia.

El gran error del transporte público en Sevilla ha sido no priorizar el Metro. Viene con retraso desde el siglo XX. En Madrid ha cumplido más de 106 años. Y en Sevilla lo normal sería que ya estuvieran funcionando cinco líneas, con los barrios y gran parte de la periferia conectada. En cuyo caso se hubieran podido ahorrar el tranvía y el tranvibús, y dedicar esos millones a la sanidad y la vivienda social, como dicen los demagogos, los mismos que se callan cuando lo despilfarran en los puentes.

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