Salva Reina y la autenticidad malagueña para un 28F
En la gala de anoche de Canal Sur afloraron las emociones, con un 2026 que ha comenzado tan difícil. La sonrisa del actor Salva Reina es de esas apariciones que masajean el corazón en una jornada tan sentida como este 28 de febrero. Ahora que se está tan a vueltas de lenguas, hablas y acentos, la naturalidad malagueña de Salvador ha sido su sello para levantar papeles de comedia o de drama, sin renunciar a su estilo, la ironía que se monta en sus sílabas y decir mucho con ese ahorro de expresiones que nos podemos permitir.
El furtivo de La isla mínima, que aplacaba a los dos investigadores mesetarios por las venas del Guadalquivir abrió a Salva Reina su trampolín nacional en la televisión con su papel de celador en Allí abajo. Con él y Mariano Peña se habrían bastado para crear una más que potable sitcom. Aquel proyecto vasco en Antena 3 se echó a perder cuando el Norte se fue al Norte. Sus primeras incursiones en el televisor fueron por Canal Sur 2 en el SOS Estudiantes que fue cantera de talentos.
Salva Reina se convirtió en habitual de películas de sal gorda y alguna sorpresa infravalorada como la serie Malaka. El actor de Pizarra nacido de carambola en Canarias como su amor, Kira Miró, aporta tanta autenticidad como para que el espectador se fije en él aunque sea muleta o secundario solapado.
Todavía resuena, un año después, sus exclamaciones en los Goya por El 47. Aún tiene mucho por hacer. Un ejemplo de buena gente y buen profesional. Buen andaluz, en definitiva.
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