Despeñaperros, primer proyecto estatal para recuperar carreteras históricas: “Será un reclamo turístico importante”
El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha elegido el trazado de la N-IV como piloto de una nueva estrategia que pretende rescatar carreteras en desuso y ponerlas en valor
Habrá a quienes las infinitas curvas que abren paso a Andalucía les deje un recuerdo angustioso, por la serpenteante y clásica carretera N-IV, conocido como 'paso de Despeñaperros' y finalizada en 1783. Una travesía histórica que fue cada vez menos frecuentada con la construcción de la autovía A-4. Próximamente, en pleno Parque Natural esta vía será pionera de un proyecto a nivel nacional impulsado por el Gobierno de España para recuperar antiguas carreteras como patrimonio cultural y de movilidad sostenible.
El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha elegido el trazado histórico de la N-IV entre Santa Elena en la provincia de Jaén y Almuradiel (Ciudad Real) como proyecto piloto de una nueva estrategia estatal que pretende rescatar carreteras en desuso y ponerlas en valor desde una perspectiva histórica, ambiental y turística.
La iniciativa quedó formalizada en el Boletín Oficial del Estado de un convenio entre el Ministerio y la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, una alianza que se está trabajando para abrir por primera vez la puerta a tratar las carreteras antiguas con el mismo enfoque patrimonial que durante décadas se ha aplicado a las líneas ferroviarias abandonadas reconvertidas en Vías Verdes. En este nuevo mapa de recuperación del patrimonio del transporte, Despeñaperros ocupa un lugar central tanto por su valor histórico como por su singularidad paisajística y simbólica para Jaén y para toda Andalucía.
Durante siglos, el desfiladero de Despeñaperros fue mucho más que un paso natural entre la Meseta y el sur peninsular. Fue frontera, escenario de conflictos, vía de comercio, ruta obligada. Antes de la llegada de las autovías y del túnel ferroviario, la antigua carretera que serpenteaba por el parque natural era la única forma de atravesar Sierra Morena. Ese trazado, hoy en gran parte fuera de uso para el tráfico rodado, conserva todavía muros, curvas, firmes y elementos de ingeniería que cuentan la historia del país y del propio desarrollo de las infraestructuras.
El Ministerio de Transportes ha identificado este tramo de la N-IV como un ejemplo perfecto de lo que denomina “carretera histórica singular”, un tipo de infraestructura que, aunque ha perdido su función principal como vía de circulación, mantiene un enorme valor patrimonial y territorial. La recuperación del "paso de Despeñaperros" servirá así como banco de pruebas para definir cómo deben rehabilitarse este tipo de carreteras, qué usos pueden tener y cómo integrarlas en una estrategia de movilidad sostenible y puesta en valor del patrimonio.
El alcalde de Santa Elena, Ramón Coloma, valora el proyecto con cautela, consciente de que el margen de maniobra municipal es limitado y de que la mayor parte de la inversión se concentrará fuera del término jiennense. “Hay poco margen de maniobra. El proyecto viene ya bastante definido y, en nuestra parte, la verdad es que la mayor inversión se va a dar en la zona de Castilla-La Mancha, en Almuradiel, porque es donde el trazado está más perdido”, explica.
En el tramo correspondiente a Jaén, la antigua N-IV sigue en uso parcial, lo que condiciona las actuaciones previstas. “Aquí la carretera todavía está en servicio, así que no se plantea una intervención tan profunda. Lo importante va a ser la señalización, sobre todo la señalización de zonas de fotografía y de paradas que se puedan hacer a lo largo del recorrido”, señala el alcalde.
El proyecto no consiste en devolver el tráfico a estas vías, que en el caso de Santa Elena sigue en uso. El objetivo es frenar su deterioro, conservar sus elementos originales y adaptarlas para nuevos usos compatibles con el entorno, como itinerarios culturales, rutas cicloturistas o recorridos peatonales. Se trata de una filosofía similar a la que ha permitido transformar antiguas líneas ferroviarias en Vías Verdes, un programa que desde los años noventa ha generado desarrollo rural, turismo sostenible y empleo en numerosas comarcas españolas.
La Fundación de los Ferrocarriles Españoles, que gestiona ese programa desde hace más de treinta años, aporta ahora su experiencia técnica y metodológica para trasladar ese modelo al ámbito de las carreteras. El convenio firmado con el Ministerio establece un marco de colaboración para compartir conocimientos, criterios de diseño, sistemas de señalización y estrategias de difusión, con el fin de crear una red de carreteras históricas recuperadas que pueda crecer progresivamente en todo el país.
El Ayuntamiento ha aprovechado el proceso de redacción del proyecto para trasladar varias peticiones al Ministerio, centradas sobre todo en la observación de fauna y la recuperación de antiguos espacios hoy degradados. Una de las reivindicaciones principales es la del Chorrillo del Obispo, una antigua área de descanso que ha quedado fuera del planteamiento inicial. “Es una zona que estaba ahí, muy ligada a Despeñaperros, pero se había perdido y el proyecto no la contempla. Hemos pedido que se incluya y que se valore su recuperación”, explica el regidor.
Coloma insiste en que, en el lado jiennense, la intervención será mucho más limitada que en Castilla-La Mancha. “Nuestras carreteras están en uso. Aquí no hay grandes tramos abandonados como allí, donde apenas quedan algunos restos de asfalto y el resto está todo en tierra. En Jaén se va a actuar sobre todo en el mirador de Despeñaperros, con una pequeña obra, nuevos aparcamientos y una modernización de la zona”, detalla.
Aun así, el alcalde considera que el proyecto tendrá un impacto positivo para Santa Elena y para la comarca. “Al final, unir dos comunidades autónomas y ser el proyecto piloto siempre es llamativo. Eso ya de por sí genera interés”, afirma. Y pone el acento en un perfil de visitante muy concreto: los motoristas. “Aquí los fines de semana no paran de venir motos. Las carreteras de curvas gustan mucho y, además, poder visitar el antiguo trazado, que era tan complicado y tan peligroso, y ahora recorrerlo a 40 o 50 kilómetros por hora disfrutando del paisaje, es algo que atrae bastante”.
La mejora de la señalización y del firme es, a juicio del alcalde, una de las claves del proyecto. “El repintado y la señalización van a ser fundamentales. Cuando eso esté mejorado, creo que puede convertirse en un reclamo turístico importante”, apunta. El recorrido atraviesa de lleno el Parque Natural de Despeñaperros, un valor añadido que refuerza el atractivo del trazado recuperado. “Sigue funcionando el restaurante de siempre, el típico sitio donde paraba la gente cuando bajaba de Madrid, y hay muchísima gente que se desvía solo para comer allí. Eso demuestra el potencial que tiene la zona”, señala Coloma.
Nuevos accesos
El Ayuntamiento también ha pedido que se revisen otras zonas de parada situadas en las proximidades del mirador de los Órganos. “Un kilómetro más adelante, dirección Madrid, hay otras dos áreas de parada que ahora mismo no están en buenas condiciones para poder acceder a ellas. Son sitios espectaculares y creemos que deberían acondicionarse, ampliar la zona de parada o incluso crear algún otro mirador”, explica.
Estas propuestas han sido trasladadas al Ministerio como modificaciones al proyecto inicial. “Había algunas cosas que se dejaban fuera y las hemos mandado para que se tengan en cuenta y se valoren”, afirma el alcalde, que insiste en que el objetivo es aprovechar al máximo una actuación que, aunque limitada en inversión directa en Jaén, puede tener un efecto tractor a medio plazo.
La recuperación del trazado histórico de Despeñaperros forma parte de una estrategia estatal más amplia para identificar, catalogar y rehabilitar carreteras de alto valor patrimonial, muchas de ellas anteriores al desarrollo de la red moderna de autovías. El Ministerio quiere aplicar a estas vías un enfoque similar al de las Vías Verdes, combinando conservación, movilidad sostenible y desarrollo rural.
En ese contexto, Despeñaperros se convierte de nuevo en un lugar de paso, aunque esta vez no para atravesarlo con prisa, sino para detenerse, mirar y comprender su historia. Para Santa Elena y para Jaén, el proyecto supone una oportunidad de reforzar su papel como enclave estratégico y de recuperar una infraestructura que durante siglos fue sinónimo de entrada y salida de Andalucía.
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