Feragua alerta de graves daños del temporal en caminos rurales de Jaén, parte de las pérdidas millonarias en Andalucía
La Comunidad de Regantes Nuestra Señora de los Dolores, una de las afectadas en la provincia, denuncia 37 kilómetros de caminos intransitables y un 40% de la aceituna sin recolectar
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Las borrascas Marta y Leonardo han provocado graves daños en el regadío andaluz, con destrozos millonarios en caminos rurales, redes de riego, estaciones de bombeo y otras infraestructuras esenciales para la actividad agrícola, según han alertado desde la Asociación de Comunidades de Regantes de Andalucía (Feragua).
Entre las provincias más afectadas se encuentra Jaén, donde varias comunidades de regantes han registrado pérdidas significativas en caminos, cultivos y redes de riego. Desde la semana pasada, la asociación viene recibiendo un "auténtico aluvión de comunicaciones por parte de comunidades de regantes de toda Andalucía, que están siendo recopiladas para realizar una estimación global del impacto económico, que se prevé muy elevado".
Entre las comunidades afectadas en la provincia, destaca la Comunidad de Regantes Nuestra Señora de los Dolores, que gestiona 4.500 hectáreas en los municipios de Arjona, Arjonilla, Lahiguera, Fuerte del Rey, Torredelcampo y Andújar. La secretaria de la comunidad, Carmen Lara, ha explicado a Jaén Hoy que han sufrido importantes daños en 37 kilómetros de caminos rurales, esenciales para acceder a la cosecha. Según Carmen Lara, un 40% de la aceituna aún no se ha podido recolectar, y además hay cuantiosos daños en infraestructuras de la comunidad y de particulares, difíciles de evaluar por el momento.
Feragua ha subrayado que, pese a la magnitud de los daños, las consecuencias hubieran sido "infinitamente mayores de no haber sido por la función laminadora de las grandes presas, que han permitido retener y regular los caudales extraordinarios generados por las lluvias torrenciales".
En este sentido, la asociación estima que sin las cinco grandes presas existentes en la cuenca del Guadalquivir (Tranco de Beas y Giribaile en Jaén, Iznájar y Breña II en Córdoba, y Negratín en Granada) más de 300.000 habitantes se hubieran visto directamente afectados por avenidas incontroladas, evidenciando la sinrazón de determinadas políticas que en los últimos años han priorizado una visión ideologizada del medio ambiente frente a la protección de las personas y del territorio.
Feragua ha señalado además la contradicción en la que incurren los detractores de las grandes presas, que son los mismos que alertan de los efectos del cambio climático, caracterizado precisamente por periodos de sequía cada vez más prolongados y episodios de precipitaciones más concentradas, esporádicas y torrenciales. En este contexto, la regulación hidráulica no solo es una garantía para el abastecimiento y el regadío, sino también una herramienta imprescindible de adaptación al cambio climático y de protección civil.
Los regantes han criticado igualmente el incumplimiento sistemático de los planes hidrológicos desde 2010, que ha impedido que doce obras hidráulicas esenciales para la garantía de recursos hídricos y la seguridad de las poblaciones estén hoy en funcionamiento o siquiera en fase de construcción. Desde 2009 no se ha puesto en marcha ninguna inversión efectiva para la regulación de las cuencas andaluzas: de las doce actuaciones aprobadas en planificación, solo dos llegaron a licitarse y ambas permanecen actualmente paralizadas.
Para Feragua, esta falta de ejecución de las infraestructuras comprometidas supone una "irresponsabilidad enorme, que deja los planes hidrológicos en papel mojado", sin que los responsables paguen por ello, "al contrario, los únicos que pagamos somos los agricultores que quedamos en la ruina por no poder regar o por perder los cultivos que teníamos plantados, como ha ocurrido este año con los cultivos de invierno".
Por ello, la Asociación espera que esta "experiencia traumática para el regadío y para los ciudadanos que han tenido que abandonar sus hogares sirva al menos para que los responsables políticos pierdan el miedo a las presas, abandonen los prejuicios ideológicos y aceleren de una vez la ejecución de las infraestructuras hidráulicas comprometidas, imprescindibles para garantizar agua, seguridad y futuro en Andalucía".
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