El ganadero de Segura de la Sierra pone voz a su aislamiento: “Lo he pasado muy mal, sabía que por tierra no podía llegar nadie”
Mientras Francisco Javier González sigue asimilando lo vivido durante el temporal, recibe la visita de voluntarios
Helicópteros llevan el pienso al ganado aislado por las borrascas en las sierras de Jaén
Después de pasar más de tres semanas incomunicado en su cortijo de Los Huecos de Bañares, Francisco Javier González comienza a relatar a Jaén Hoy cómo sobrevivió al aislamiento, al miedo y a la dureza del temporal. Durante ese tiempo, la llegada de ayuda fue limitada, aunque confiesa que cada vez son más las personas que lo contactan o se acercan a verlo, como Manoli Calleja, Amanda Muñoz y Juan Francisco Aracil, quienes se desplazaron ayer hasta su cortijo para prestarle asistencia, tal y como se puede ver en el vídeo que acompaña a esta noticia.
Antes de esta última visita, González ya había sido localizado el pasado lunes, cuando el alcalde de Segura de la Sierra, José Manuel Martínez, y dos Agentes de Medio Ambiente recorrieron 17 kilómetros, ocho de ellos a pie, por pistas forestales rotas e intransitables para llegar hasta él.
“Cuando los vi llegar pensé que eran senderistas”, recuerda González. “Salí corriendo cuando me di cuenta de que eran ellos. Me emocioné muchísimo”. Aun así, admite que en aquel momento seguía convencido de que nadie podría auxiliarlo realmente. “Sabía que por tierra no podía llegar nadie. Y con la lluvia constante, tampoco podía venir un helicóptero”.
Uno de los episodios más angustiosos que recuerda fue la incomunicación parcial. Su móvil recibía llamadas, pero no podía responder. “Lo pasaba muy mal. Sabía que había gente pendiente y muy preocupada. Para mí lo más complicado fue desde el primer día hasta el último: era imposible vivir, imposible salir a la calle", añade González.
Veía las llamadas, pero no podía contestar”
Durante los primeros días tampoco tenía pilas ni forma de informarse. Cuando consiguió algunas, pudo escuchar la radio y hacerse una idea de la magnitud del temporal. “Ahí ya supe cómo estaba todo. Pensaba: igual que yo hay muchísima gente pasándolo mal. Intenté asimilarlo”. Fue entonces cuando empezó a anotar en una libreta cada intento de contacto, nombre por nombre, con la intención de devolver las llamadas cuando todo pasara. Ahora lo está haciendo poco a poco.
Dentro de la vivienda, la situación tampoco daba tregua. Sin luz, con fuertes rachas de viento y lluvias constantes, pasó noches enteras achicando agua. “Me salieron dos fuentes dentro de la casa. Estuve noches quitando agua con cubos, a la luz de una vela. Creía que la casa se venía abajo”.
Con el paso de los días, el pienso comenzó a agotarse y asumió que podía perder sus animales. “Me hice a la idea de que lo tenía todo perdido. Los animales, la casa… y la vida en juego”. Hay reses a las que aún no ha podido acceder por el estado de los caminos, y teme que haya perdido a algunas.
El punto de inflexión llegó desde el aire. El jueves, un helicóptero del dispositivo de Emergencias y del Infoca de la Junta de Andalucía logró descargar alimento para el ganado aprovechando una mínima tregua meteorológica. “Fue muy emocionante. Ya daba por hecho que no tenía nada que echarles a los animales”.
Cuando vi el helicóptero me hinché a llorar"
Ahora, con el acceso por carretera todavía cortado y meses por delante hasta que se reparen las vías, su única opción para desplazarse es caminar largas distancias. Sin embargo, ya no se siente solo. Este fin de semana han llegado hasta el cortijo dos voluntarias de la Asociación Zancadas sobre Ruedas: Manoli Calleja y Amanda Muñoz, acompañadas por un agente de Medio Ambiente, Juan Francisco Aracil.
Tras dejar el vehículo en el último punto accesible, han recorrido a pie el tramo final hasta la vivienda. La entidad, que trabaja con personas con discapacidad utilizando sillas adaptadas tipo joelette, se ha ofrecido a transportar hasta el cortijo una batería para que pueda disponer de luz y, si fuera necesario, una bombona de gas. “Nos acercan hasta donde se pueda en coche y desde allí la subimos en la silla y se la llevamos”, explica Calleja a Jaén Hoy.
La ayuda de familiares, amigos y vecinos le ha dado un enorme alivio: “Se está ofreciendo muchísima gente”, cuenta. “Un amigo quiere venir en bicicleta, otro dice que llega a caballo. Estas personas me han dado un subidón enorme”, confiesa emocionado.
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