Tribunales

El presunto asesino de Sabiote asfixió a Carmen con una bolsa y alardeó del robo en un club

Fotograma de una cámara de seguridad que cazó al presunto asesino robando en Úbeda hace varios meses

Fotograma de una cámara de seguridad que cazó al presunto asesino robando en Úbeda hace varios meses / Programa 'En boca de todos' (Cuatro)

Golpeó a Carmen, la asfixió con una bolsa, la violó, robó dinero, joyas y otros objetos, se marchó de la casa con el coche de la víctima y condujo desde Sabiote a un club de alterne de Úbeda en el que, sin ningún reparo, alardeó de su botín delante de quienes estaban en el local. “Preparadme a tres chicas”, dijo, según los testigos. Así consta en el auto de ingreso en prisión provisional de Ginés R. M., dictado el pasado viernes y al que ha tenido acceso Jaén Hoy. La magistrada titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Úbeda envió a chirona a este vecino de Sabiote, de 39 años y largo historial delictivo, como presunto autor de la muerte violenta de Carmen Pérez, de 74 años, mujer a la que sus vecinos destacan por su compromiso con causas sociales y la vida del municipio. Se le investiga por varios delitos: uno de asesinato con alevosía y contra la libertad sexual, otro de violación y otro de robo con violencia, una serie de ilícitos por la que podría ser castigado con prisión permanente revisable.

El crimen se produjo durante la madrugada del 6 al 7 de mayo, lunes y martes, respectivamente, de la semana pasada. Agentes de la Guardia Civil, alertados por allegados de Carmen que la habían echado en falta durante todo el día, accedieron a su casa, en la que vivía sola, y encontraron su cadáver, que tenía evidentes signos de violencia. Se detuvo a Ginés como único sospechoso de la muerte al día siguiente. El arrestado pasó a disposición judicial dos días más tarde, el viernes, cuando prestó declaración ante la titular del juzgado ubetense. La magistrada lo mandó a prisión provisional a instancias de la Fiscalía, aunque el abogado defensor se mostró en contra de ello.

En el auto, la jueza explica con detalle cómo se perpetró el supuesto asesinato. En resumen, después de colarse en la casa de Carmen en plena noche, Ginés le puso a la anciana una bolsa en la cabeza para que no pudiera defenderse, “la agredió de forma reiterada”, la golpeó “violentamente” en la cabeza, la violó “con violencia y agresiones” y con penetración, y acabó quitándole la vida por asfixia, todo ello “con desprecio a la integridad física, sexual y la vida de la víctima”. Tras ello, cometió un robo con botín diverso: 600 euros en efectivo que Carmen había sacado del cajero unos días antes de los hechos, joyas, una plancha de asar, unos grilletes y garrafas de aceite. También se llevó al menos una sábana. Antes de salir de la casa roció con lejía el cadáver y las habitaciones en las que había estado para tratar de borrar huellas. Cogió las llaves del coche de Carmen, cuya única copia estaba colgada en un casillero a la entrada del domicilio, y condujo hasta el referido club de alterne de Úbeda.

Testimonios clave de varios testigos

Hubo dos testigos que situaron a Ginés en las inmediaciones de la casa de la víctima aquella noche. Un vecino le vio por la zona “con un macuto grande” que dejó escondido entre tres contenedores y el tronco de un árbol. Otro aseguró que estaba cerca de la vivienda en torno a las nueve de la noche y añadió que, al día siguiente, lo vio con una cicatriz en la frente y consumiendo droga e invitando a varias personas “cuando normalmente no disponía de dinero, como el propio investigado reconoce”. Por su parte, varios testigos del club al que se dirigió Ginés después de abandonar el domicilio de Carmen afirmaron que este llegó al local en un coche blanco pequeño, con la ropa rota y una herida en la frente por la que sangraba. También atestiguaron que llevaba unos grilletes y que, una vez dentro, soltó la plancha y las tres botellas de aceite. De acuerdo al auto judicial, Ginés le llegó a confesar a uno de ellos que el coche era robado. A otro le enseñó un collar, unas joyas y una pistola simulada que sacó de un macuto, y le prometió 100 euros. Luego pidió “que le prepararan tres chicas, que les iba a dar 300 euros a cada una”, aunque no llegó a hacerlo.

Las pruebas que llevaron a la Guardia Civil hasta el investigado

Al margen de las declaraciones de los testigos, fueron varios los detalles que condujeron a la Guardia Civil hasta el detenido. En primer lugar, los investigadores encontraron en la casa la bolsa ensangrentada con la que, supuestamente, Ginés asfixió a Carmen. En la cama de la víctima había fluidos que podían corresponderse con manchas de semen. También se hallaron tanto en la vivienda como en el coche restos de ceniza. El propio Ginés reconoció ante la jueza que es fumador, mientras que los familiares de la víctima afirmaron que nadie tiene ese hábito en la casa. Por otro lado, en el espejo retrovisor central del interior del vehículo había una huella del arrestado, “lo cual lo sitúa no sólo en el coche, sino en el interior de la vivienda, donde obtuvo las llaves del coche”, resalta la magistrada. Dentro del automóvil los agentes encontraron joyas identificadas por la familia de Carmen como propiedad de la víctima, un arma simulada que encaja con la descrita por los testigos del club, una sábana y un tapón de plástico. Los familiares también reconocieron la plancha que dejó Ginés en el club y aseguraron que las tres garrafas de aceite eran de la marca que la anciana solía comprar. Pero es que, además, las cámaras de seguridad del exterior del local grabaron al investigado saliendo de un vehículo del mismo modelo, marca y color que el de Carmen, y vistiendo una ropa que coincide con la que llevó esa noche, según sus padres, que entregaron las prendas al Instituto Armado. En el atestado se resalta que el pantalón tiene manchas que pueden ser de lejía. Los progenitores del detenido también facilitaron a los agentes un macuto que coincide con el que describieron los testigos del local de alterne. Por último, el forense que examinó a Ginés reflejó en su informe que este tenía heridas similares a las referidas por estos y los otros testigos. 

Posible prisión permanente revisable

La suma de delitos que, en principio, se le atribuyen al investigado es extensa. En primer lugar está el de asesinato, que se castiga con una pena de entre 15 y 25 años de prisión, con dos de los agravantes recogidos en el artículo 139 del Código Penal: alevosía y para facilitar la comisión de otro delito o para evitar que se descubra. Ello implica que, de ser condenado en el futuro sumando todas estas circunstancias, la pena impuesta habría de ser, como mínimo, de 20 años. Además, según la jueza, el asesinato podría ser subsiguiente a un delito contra la libertad sexual de la víctima, lo cual está castigado en el Código Penal con prisión permanente revisable. A ello hay que añadir el supuesto delito de violación empleando violencia e intimidación, que se penaliza con entre 6 y 12 años de cárcel, y, por último, el delito de robo con violencia en casa habitada, por lo cual podrían caerle al arrestado de dos a cinco años entre rejas.

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