El caso de Tina y el riesgo de las adopciones en Navidad: "Algunos llevan tres años con nosotros y necesitan familias comprometidas"
Las protectoras de la provincia alertan del abandono, la búsqueda de cachorros y la falta de concienciación en estas fechas festivas
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Con la llegada del mes de diciembre, el frío, los paisajes nevados, también suenan en las casas las primeras peticiones de los más pequeños a los Reyes Magos o Papá Noel y raro no es el año que la frase "quiero un perrito" no se repite. Sin embargo, aún quedan familias que, sin conocer lo que realmente implica tener una vida más a cargo, se lanzan a la búsqueda de cachorros a protectoras y criadores para que, después de unos meses, terminen recorriendo las calles de Jaén hasta que, con la mejor de las suertes, encuentren a alguien que los saque de esa situación.
Otros de los animales que más sufren son aquellos de trabajo que, por distintos motivos como su carácter, no son capaces de realizar aquella labor para la que llegaron a las vidas de sus dueños y, sin que les tiemble el pulso, los abandonan. Ejemplo vivo de ello es Tina, una podenca a la que le cambiaron completamente la vida a través de la adopción. La protectora de Torredonjimeno Patitas Tosirianas dio con ella, vagando sin rumbo y coja de una de sus patas delanteras. Sin dudarlo, se la llevaron al veterinario, donde tuvo que ser intervenida quirúrgicamente para salvar su extremidad. Ahí es donde entra en la vida de esta perrita Almudena Aguayo, una enamorada de los animales que, buscando ampliar la familia quedó enamorada.
Aguayo explica a Jaén Hoy que para ella no era una opción comprar a un compañero de vida. Con esta mentalidad, acudió al centro tras ver una publicación en redes: "Subieron que tenían unos cachorrillos y fui allí para conocerlos". Sin embargo, la vida le tenía preparado otro camino. "Eran todos muy bonitos, pero la voluntaria me habló del caso de una perrilla que estaba en acogida para la recuperación de una pata rota, que había sido maltratada, y algo se encendió en mí y quise ir a verla", detalla.
Este gesto sorprendió notablemente a la voluntaria, a lo que la tosiriana le insistió en que quería hacerlo. Así que, junto a su hija, se personaron en casa de la misma para ver por primera vez a Tina. "Allí estaba ella, sin salir de su camita, muy asustada, pero tuve una conexión con ella y ni me lo pensé". Para Aguayo fue determinante el hecho de tener la patita rota y no ser tan sociable, ya que podía no cumplir ninguna de las expectativas de cualquiera que se anima a poner a un pequeño peludo en su vida.
En esta línea, la llegada a casa no fue fácil. Fueron tres semanas de darle su espacio, descubrirle a Tina lo que era una caricia y que ella poco a poco sintiese lo que era el calor de una familia. Así, el animal asustadizo se convirtió en "la perrita más cariñosa del mundo", aunque aún desconfía cuando se acercan extraños. "Es la perra más buena que tengo, muy noble. No me deja tranquila, está todo el día encima mía y queriendo juego", manifiesta entre risas.
La importancia de la concienciación
Lo que deberían ser unas fechas alegres para grandes y pequeños, para los responsables de los centros de adopción pueden ser un verdadero problema. Pedro Espino, de Huella de Jaén, explica a Jaén Hoy que la mayoría de los perros que se encuentran actualmente en sus instalaciones no cumplen los "requisitos" que suelen buscar estas personas para conseguir el efecto sorpresa debajo del árbol: "Muchos buscan un cachorro, pero lo que tenemos ahora mismo llevan años en el refugio, que incluso han pasado tres navidades con nosotros, y necesitan familias comprometidas".
Precisamente Patitas Tosirianas vive una situación similar. Una de sus voluntarias, Gema Ordóñez, detalla que entre los 14 canes disponibles la mayoría son podencos y bodegueros, generalmente "desechos de caza", y que los cachorros son muy escasos. Los últimos días han sido especialmente reveladores: “Hace un par de semanas nos dejaron un cachorro, pero intentamos gestionarlo con otros compañeros porque sabemos que estas adopciones a veces acaban mal”.
Para Espino, la clave está en que los adoptantes entiendan que estos animales requieren tiempo, paciencia y cariño, pero pueden ofrecer la misma compañía que un cachorro. Además, recuerda que en el caso de los perros de tamaño grande la dificultad es mucho mayor. "Tenemos seis perros de razas tipo Pastor Alemán o Mastín y llevan años buscando un hogar. Ellos son los últimos en salir", reconoce. En esta misma línea, Ordóñez relata cómo muchas personas llegan buscando un animal para espacios como parcelas con el objetivo de que ejerzan de guardas, sin pensar en la dedicación que requieren. "En lo personal, no tengo ningún problema en la gente que tiene a los perros en el campo, siempre que la persona viva o haga gran parte de su vida allí, pero no para dejarlo solo sin atenderlo", sentencia.
La labor diaria de los voluntarios también es intensa, y no todos pueden dedicar el tiempo que quisieran. Ordóñez admite que “somos muy poquitos”, y que se necesita mucho compromiso: “Yo soy peluquera y en estas fechas estoy a tope, pero aun así me encargo de los animales que puedo porque los perros necesitan supervisión”. Espino añade que la paciencia y la dedicación son fundamentales para lograr adopciones exitosas. “Cuando alguien viene a adoptar un perro adulto, no solo se lleva un animal; se lleva años de vivencias, de aprendizaje, de carácter forjado”, precisa.
Además, pese a lo que se pueda pensar, los perros de raza tampoco se libran del abandono. Y es que uno de los argumentos que utiliza la gente que está en contra de las adopciones es que las protectoras están llenas de mestizos. Espino reconoce que, aunque sigue sorprendiendo, cada vez es más frecuente encontrar animales altamente cotizados en el mercado: "El último perrete que entró era un Bretón, un animal de raza, que nos llamó la Policía Local y ya nos encargamos nosotros".
Finalmente, las administraciones locales juegan un papel clave. Espino señala que las campañas de concienciación, la colaboración con ayuntamientos y la participación de la ciudadanía son "esenciales" para reducir abandonos. Ordóñez también celebra el compromiso del Ayuntamiento de Torredonjimeno -encargado de construir el refugio- y de vecinos solidarios que colaboran con donaciones o actividades, lo que permite que sigan funcionando pese a la escasez de recursos.
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