San Antón y el Remate: las fiestas que alargan el invierno festivo en Jaén

Lumbres, melenchones, rosetas y el final de la campaña de la aceituna protagonizan San Antón y el Remate, dos tradiciones que mantienen viva la fiesta en Jaén tras la Navidad

Cinco curiosidades de la noche de San Antón en Jaén que no todos conocen

El fuego purificador protagoniza las lumbres de San Antón, una tradición muy arraigada en toda la provincia que tiene lugar en torno al 17 de enero.
El fuego purificador protagoniza las lumbres de San Antón, una tradición muy arraigada en toda la provincia que tiene lugar en torno al 17 de enero. / Pexels

Tras la celebración de la Navidad, el calendario de las provincias españolas tiene un nuevo objetivo en mente: la Semana Santa. Sin embargo, en Jaén, todavía hay otras dos festividades que se celebran con las mismas ganas: San Antón y el Remate.

Las fiestas de San Antón en Jaén

San Antonio Abad, cuya onomástica se celebra el 17 de enero, marca el inicio de una jornada que habitualmente se celebra el sábado más cercano a la fecha, con la excepción -como sucede este 2026- de que el mismo día caiga en fin de semana.

Acortando el nombre del santo hasta hacerlo popularmente conocido como San Antón y en su honor, la provincia celebra las conocidas lumbres, a cuyo calor se arriman cientos de jiennenses para purificar lo viejo y dar cabida a lo nuevo.

Para darle vida al fuego se utilizan los llamados “ramones” que no es sino las ramas de poda del olivar cuya campaña agrícola continúa activa hasta finales de mes. Además, es habitual ver corros de personas que se toman de la mano para cantar los conocidos Melenchones, composiciones musicales de la tradición jiennense que también bailan asociaciones que han hecho que perduren en el tiempo, como es el caso de la Asociación Lola Torres en la capital.

A pesar de que las lumbres suelen contar, por lo general, con barra propia donde adquirir bebida y comida, bien es cierto que muchos aprovechan los rescoldos de la hoguera para hacer su propia barbacoa casera, en la que no faltan productos de la tierra típicos de la matanza del cerdo como chorizos, morcillas, chuletas o panceta.

Todo ello acompañado siempre del bocado y la bebida más famosa de San Antón en Jaén: las rosetas -como se conoce a las palomitas de maíz en Jaén- y la bota de vino. Ambos pasan de mano en mano en una suerte de comunión que une a todos frente a las complacientes llamas que, además de ofrecer un espectáculo, quitan el frío característico del mes de enero.

No todas, pero sí muchas lumbres cuentan con un invitado especial. Hablamos del conocido como Pelele, un muñeco hecho de paja, ropajes viejos y material reciclado que lleva implícito un mensaje que puede ser un guiño a las tradiciones de la tierra o cualquier otro tema de actualidad. De hecho, el propio ayuntamiento a través de su Patronato de Cultura, Turismo y Fiestas convoca desde hace tres años un concurso con premio de 500 euros al mejor Pelele sanantonero.

Por otro lado, no se podría entender esta festividad sin la aclamada Carrera Urbana Internacional ‘Noche de San Antón’, que reúne cada año y desde 1984 a miles de corredores de todos los puntos del globo terráqueo en un recorrido de diez kilómetros por la ciudad con puntos calientes en los ascensos de cuestas como la de la Avenida de Madrid o Los Escuderos.

Quienes no quieran correr o bien no hayan llegado a tiempo para conseguir su dorsal -siempre se agotan en la primera jornada de venta- también pueden disfrutar de la carrera con una antorcha en mano para dar luz, calor y ánimos a los que se aventuran a tal hazaña física.

El Remate: la fiesta que despide la campaña de la aceituna

Junto con las Fiesta de San Antón hay otra que también protagoniza las últimas semanas del invierno: la del Remate. Se conoce así a la celebración del final de la campaña de recolección de la aceituna y se celebra desde hace muchas décadas, tal y como puede verse en este documental del NODO rescatado recientemente, que fue grabado entre los municipios de Martos y Alcaudete, en la Sierra Sur de Jaén, en el año 1955.

De nuevo, los bailes tradicionales tienen su espacio propio en este evento que también cuenta con degustaciones gastronómicas donde recetas tan habituales del invierno como las migas con avíos y otras perolas de comida reconfortante son protagonistas.

Con el paso de los años hay pueblos que han perdido la costumbre. Sin embargo, todavía es habitual encontrar municipios de Jaén donde el Remate se celebra por todo lo alto. Incluso los hay que han ido más allá, programando festivales con conciertos de música alternativa contemporánea, como el caso de las ediciones celebradas del Remate Fest en Pegalajar.

Sea como fuere, las Navidades no marcan ni el inicio ni el final de las fiestas invernales en Jaén. Todavía queda mecha para rato -y nunca mejor dicho- con las inminentes celebraciones de San Antón y el Remate.

stats