En cada lágrima

Pablo Colón Perales

Un cartel

07 de marzo 2026 - 03:09

Esta semana está de cultos Santa Cruz. Mis recuerdos de infancia, compartidos con mi hermano, son los de juegos en la Plaza de la Alianza, al abrigo de su abrazo y de mi madre. Pasaron los años y recuerdo perfectamente al calor de la memoria de aquellas cuaresmas, el espléndido cartel de la Semana Santa de Luis Arenas. Perfil expirante del crucificado de las Misericordias ante un cielo malva en la hora incierta en que contrastan los codales encendidos de los espléndidos fanales de sus candelabros. Ese cartel marcaba diariamente el compás de la espera. Vinieron después los vía crucis acompañándole de joven, posiblemente el más hermoso cuando sus brazos acarician el nudo de amor de sus calles. Callejón del Agua, Las Teresas, La Alianza. Una cofradía hecha a la medida de su parroquia y de su barrio.

Esta cuaresma, especialmente bendecida por su figura y el arte de Antoine Cas marcan en el cartel el ritmo de nuestra espera. Ha sabido captar magistralmente el autor el fuego de la pasión, de la sangre derramada y de pentecostés en el rojo que lo envuelve todo. Ante su imagen suspendida en el dolor y ascendido en su gloria, caben todas las vidas y los rostros que le envuelven en sus brazos abiertos. Su mirada al Padre –en la interpretación suprema del pintor– no es aquí expirante sino de glorificación. En esa vida entregada por amor del Cristo de las Misericordias incluso el rojo más intenso es una promesa. Gracias al artista por recuperar la belleza y la verdad del ruido. Por donar a la ciudad esta obra de arte. “Y al alzar la vista cada uno encuentre en esta imagen la misericordia que necesita”. Es lo que le pido cada vez que celebro ante Él.

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